Daba vueltas y vueltas en mi cama ya que no podía dormir. Me levante y miré si Daianara se hallaba despierta. Pero mis esperanzas desaparecieron al ver que dormía profundamente. Caminé hacia la ventana y miré la luna llena que adornaba la estela negra que arropaba al instituto. Después de volver del perdido viaje que la luna me inspiró, pude percatar que unos ojos brillantes me observaban de entre la maleza.
Comencé a temblar, mis movimientos se paralizaron, mi corazón comenzó a palpitar demasiado rápido y mi respiración se volvió pesada. El miedo me invadió al instante que esos ojos amarillos se posaron en mi ventana. Un gruñir comenzó a acompañar al movimiento que ejercían los ojos chocando con los arbustos mientras se acercaban más a la ventana. Reaccioné de inmediato y acudí a Daianara para que despertara. A penas despertó me vió tan angustiada que se asustó y no entendía lo que estaba diciendo.
- Cálmate Eli- dijo asustada- ahora dime que sucede.
- "La ventana, la ventana"- dije desesperadamente en lo que daba la impresión de ser el comienzo de un llanto-
Daianara se levanto y miró por la ventana mientras yo la aguantaba para que no se acercara.
- No veo nada- dijo apartando la mirada de ella-
Al mirar de nuevo sus ojos contemplaron el rostro de un canino con largos colmillos asomados en la que parecía una mueca malévola. Plasmo sus ojos amarillentos en ella provocando que saltara hacia atrás muy asustada y me abrazó con fuerza, casi dejando salir un alarido que le contuve con una de mis manos. Mientras ella me abrazaba mirando hacia atrás. Serré mis ojos deseando que esa figura desapareciera. Al abrirlos pude percatarme que se había ido. Trate de calmar a Daianara para que me soltara.
- Dai... ya se fue.
- ¿Se fue? –dijo con alivio- ¿cuándo?
- No lo sé, es que cerré mis ojos.
- Eli... no voy a poder dormir.
- Yo tampoco.
Pasamos toda la noche en vela hasta que amaneció. Tratamos de mantenernos despiertas en las clases pero nos fue imposible. Lo que nos costó un castigo después del almuerzo. Tuvimos que arrancar las hierbas malas que se hallaban en el jardín trasero de Morgan Lavour y regar todas las plantas que se encontraban ahí. Mientras hacíamos el trabajo, me pude percatar que había algo que brillaba cerca de la ventana de nuestra habitación. Me acerqué a esa cosa que brillaba y la levanté.
Era una estaca en miniatura. En uno de los extremos estaba adornada por un lirio blanco de seis pétalos. Lo más sorprendente era que estaba hecha en plata. Se parecía mucho a los lirios que aparecieron en mi sueño. Metí rápidamente el objeto en el bolsillo de mi uniforme y seguí mi trabajo. Después de una larga tarde de trabajo subimos a nuestra habitación y nos aseamos para poder descansar. No sin antes reponer la tarea que perdimos a causa de nuestro castigo. Logramos reponerla gracias a Haly, ya que teníamos que hacer la suya. Antes de poder dormir, comencé a hablar con Daianara.
- ¿Sabes qué?
- ¿Qué? –contestó notablemente cansada-
- Encontré esto cerca de nuestra ventana –extendí mi mano y le enseñé el objeto que encontré-
- "Vaya" es muy hermoso. Se parece mucho al escudo de tu familia.
- Si, lo sé. Pero no me sorprende nada después de lo que vi anoche.
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Tuxidos y Mascaras
WerewolfElizabeth es una aristócrata que pronto cumplirá los dieciocho años de edad. Ella vive y estudia en el instituto Morgan Lavour en Francia desde los ocho años de edad, pero terminará su estadía en cuanto cumpla la mayoría de edad. Lo que hará que des...
