—Lo siento —dice Moisés.
En un pequeño poblado cercano al ahora tambaleante reino de oro, un joven rubio baja notablemente apenado y falto de moral.
—No tienes nada por lo que pedir perdón, así que no te preocupes —dice Elías.
Rin mira fijamente los ojos rojos de su anterior general, quién no se percata. Moisés hace una reverencia mientras el carruaje se pone en marcha.
El "vándalo" saca de su bolsillo una medalla dorada mientras la observa fijamente y la aprieta.
—No soy digno de siquiera plantar cara en Soleil, no pude hacer nada y perdí a mis compañeros.
El carruaje continúa avanzando siendo conducido por Gilbert quién no aparta la vista del camino.
—Elías~ —Llama Rin.
—¿Sí? —responde la Asmoth mientras observa a quién le llamó.
—Sé que es extraño preguntarlo ahora pero, ¿Por qué tu color de ojos cambió? —cuestiona Rin.
—¡¿Lo hizo?! —exclama la pelinegra buscando un lugar dónde verse.
—Aunque tu personalidad también cambió un poco —agrega la pelimorada.
Tras un rato, todo vuelve a calmarse, mientras Rin observa de reojo a un Jesús que observa divertido la situación.
—Bueno, sobre el color de ojos fue un trato con Lucifer para adquirir más poder —comentó Elías.
—¡¿Qué hiciste que?! —exclama Jesús.
—Al parecer despertó la sangre demoníaca que había en mí —comenta Elías—. Sólo estoy suponiendo, en caso de que no haya sido un engaño por lo menos uno de mis padres fue o es un demonio.
—¿U-Un demonio? E-Es- —Jisel se quedó callada en cuanto supo que ella misma se contradecía.
Antiguamente existió el reino de los demonios, donde los susodichos reinaban y su territorio llegó a extenderse por una cuarta parte del globo terráqueo. Gobernado por un poderoso rey demonio que era sustituido por otro cada cien años, dicho reino gobernó por más de mil años.
Los demonios arrasaron con todo y sumieron al mundo en desesperación a tan sólo diez años de aparecer como derivaciones de los espíritus insatisfechos con su destino y que repudiaban el mundo. Todo esto fue detenido hace aproximadamente cuatrocientos años.
Periodo en el que se estableció un poderoso rey, que fundó un reino capaz de rivalizar con el de los demonios, el rey de platino Baltasar Gerard, quién con su insuperable fuerza aniquiló cerca del noventa por ciento de los demonios.
¿Y qué pasó con el otro diez por ciento? Fueron sellados en diversos lugares.
—Aún no he comprobado que sea cierto —comenta Elías nuevamente.
Y así, volvieron a su habitual silencio.
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—Aquí tiene —dice una mesera mientras coloca una taza de café y una dona en un plato.
En la mesa están sentados Zavebe y Agalariept, quién mira curioso el paisaje. La albina parece haberse perdido en su mundo ya que sus ojos brillan al observar la dona en su plato.
—No deberías de comer tanto dulce, es malo para una niña en crecimiento —dice Agalariept recargado sobre su brazo derecho.
—Claro que sé lo que es perjudicial para mí, sin embargo ¿No puedo darme mi gusto de vez en cuando? —reclama la albina.
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Gran Cambio
FantasyElías Asmoth. Un hombre de 23 años que a su corta edad es el mejor guerrero del ejército privado del reino más poderoso de la tierra. Su gran trayecto se ve de repente menguado en cuanto una bruja invade los bosques del reino y lanza una gran maldic...
