MASAJES Y PROPUESTAS

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Ron la había buscado por los lugares donde solía ir cuando estaba enojada. Ni en Flourish y Blotts , ni en casa de sus padres y menos en la tienda de sus hermanos. Ella no había aparecido por sus lugares favoritos. Entonces recibió una lechuza de San Mungo. Estaba allí.

“A pesar de todo, te quiero mucho. Rose está muy bien, y ya comimos. Cuando llegue a casa hablaremos. Ahora estoy atendiendo una emergencia.

Besos Hermione”

 Su leona nunca había permitido que sus peleas se interpusieran con las obligaciones. Por eso la había amado desde hace ocho años. Juró que desde entonces haría las cosas bien, pero había fallado, otra vez. No más.

 

Había llegado muy cansada, sus pies la mataban, solo deseaba un baño de inmersión y dormir.

Ya estaba listo, Ron había usado sus sales favoritas, jazmines.

- Ven amor- la había guiado hasta la habitación, la desnudó lentamente, mientras le depositaba suaves besos en cada centímetro de piel visible.

Ella se dejó amar.

 

- ¿Tan difícil fue tu día? No sabes lo arrepentido que estoy- mientras masajeaba la espalda con suaves movimientos, ella se había sentado entre sus piernas. Agua caliente, sales, masajes, nada la relajaba más que esto, Hermione estaba en el cielo.

- Ya pasó Ron, entiendo tu preocupación pero creo que sabes que nunca haría algo que lastimara a Rose y por ende a ti también, son lo más importante de mi vida- le dijo mientras apoyaba la cabeza sobre su musculoso hombroy lo había besado.

- Lo sé amor, lo siento de nuevo- dijo Ronmientrasacariciaba tiernamente el suave vientre de su esposa- Otra cosa, ¿te trataron bien los Malfoy? Aunque sé que no se atreverían a dañarte ahora, no están en una posición de privilegio- Ron mostraba su preocupación.

- Me trataron normal, como el sanador de Astoria- dijoHermione casi durmiéndose -Malfoy estaba muy asustado por la salud de su hijo más que por la de su esposa, pero ya sabemos las circunstancias de ese matrimonio- había bostezado- Ahh, ¿sabes que Narcisa me defendió de una postura de los Greengrass?- Ron había detenido las caricias- sigue, no te detengas- suplicaba Hermione y él prosiguió- Si aunque Ud. no lo crea mi querido Won-Won-reía suesposa.Entonces era el turno de sus pies.

Terminó contándole todo, con lujos de detalles, los sucesos de la mañana y los de la emergencia,  porque ellos eran así, esposos, amantes, confidentes pero sobre todo amigos y nada se ocultaban. Ésta había sido la forma de amarse.

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Había pasado un mes desde el incidente de Astoria, ella había respetado el reposo, mejoró la alimentación y su hijo ahora estaba en las medidas adecuadas. Draco había evitado hablar con ella sobre las circunstancias de la caída, no quería perturbarla con los reproches y a sus suegros no había vuelto a verlos, porque cuando los Greengrass se acercaban a la Mansión, su madre se encargaba de recibirlos, él solo se recluía en su lugar favorito.

Pero no iba a dejar pasar más tiempo. Llegó al cuarto de Astoria y se sentó frente a ella, había decidido cambiar de táctica, no confrontaría, sería un completo Slytherin.

- Astoria querida, ¿te sientes mejor verdad?- le dijo fríamente.

- ¿Qué deseas Draco?, sabes que necesito descansar- ella había intuido las razones de la visita de su marido, no se dejaría intimidar.

- Solo quiero saber el motivo por el que te subiste al caballo. Nada más me importa.

- ¿Nada más te importa? Lo único que te importa es esto que llevo acá y que no veo la hora que nazca- se había empezado a descontrolar Astoria- Ya estoy cansada de estar encerrada, no puedo salir, pasear , ir de compras, divertirme, ya estoy harta, esposo mío, ¡¡¡harta!!!- gritó ahogada por el llanto.

- Cálmate Astoria, ponerte así puede desmejorar tu estado- intentó calmarla Draco y apaciguarse él ante todo.

El rubio se había levantado y se dirigió entonces hacia el gran ventanal que dominaba la habitación de su esposa, miraba a los árboles que empezaban a teñirse de colores ocres y rojizos.

- Quiero hacer un trato contigo- le había dicho girándose hacia la gran cama- cuando mi hijo nazca voy a hacer lo que quieras. ¿Deseas tu libertad? entonces la tendrás, ¿quieres una vida distinta a ésta verdad?- la miraba fijamente- te la ofrezco-caminaba hacia ella- solo dime qué quieres y tú podrías construir tu destino- se había detenido y había asido su pequeña mano y acariciaba la alianza que lo ataba a ella.

-Draco, ¿estás seguro?-lo miraba con ojos llorosos y por primera vez desde su matrimonio le había sonreído sinceramente.

- Piénsalo Astoria. Nada te faltaría, tú lo sabes- se había sentado a su lado otra vez - pero te pido algo a cambio.

Lo soltó bruscamente- ya lo sabía, nunca das nada desinteresadamente.

-Mi hijo se quede conmigo. Me encargaría de él y yo tendría la custodia total.

- Draco, a pesar de estar molesta por todo esto que vivimos, ¿crees que no me interesa mi hijo?

- Estoy seguro- se había incorporado, arreglaba su traje y finalizó saliendo de la habitación.

Narcisa había decidido escribir a Hermione, no demoraría más el encuentro que se habían prometido.

-Adelante- dijo la bella sangre pura al escuchar el llamado a su cuarto.

-Buenas tardes madre- girando en su sillón Narcisa miró a su hijo y sonriéndole le dijo- ¿reuniones para juntar fondos?.

- No Draco-él le había dado un tibio beso en la frente- siéntate, cuéntame que te dijo, ¿está de acuerdo?

- Aún no me dio una respuesta, va a meditarlo; aunque te confieso madre que tengo miedo- confesó el rubio.

- shhh, los Malfoy no tienen miedo- agregó Narcisa mientras daba un golpecito en la mano de Draco.

- Si, cómo no!- se había burlado su hijo- madre ya soy lo suficientemente maduro para aceptar mis temores e incertidumbres, esconderlos tras una máscara me llevó dónde estoy. Nunca más.

- Bueno, no hablemos de eso- se incorporó incómoda en su asiento - ¿cuándo te dará una respuesta?- preguntó intrigada.

- No voy a presionarla madre, cuando esté lista su decisión lo sabremos, no quiero más daño a mi hijo.

-Está bien, esperemos entonces, yo veré cómo influyo en el entorno- agregó sonriendo.

- No madre, te pido que por favor que no te involucres- la miró seriamente- y suficiente- terminó Draco el tema.

-Confirmaciones a tus reuniones sociales?- preguntó Draco mientras señalaba el sobre que su madre había colocado en la pata de su lechuza.

-No exactamente- giró sobre sus talones, agregó muy sonriente-voy a reunirme con Hermione. ¿Quieres una taza de té o algo más fuerte?- le había ofrecido a su hijo.

Definitivamente Draco necesitaba algo mucho más fuerte. 

Siempre fue ellaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora