Y otra vez me encuentro aquí, no en un lugar físico, pero si en una situación, en un estado en el que mi psiquis no puede evitar pensar en ti, en cuánto me has destruido y en cuánto te has llevado de mi ser... hoy vengo a reclamarte por mi ternura, por mi amor y mi cursilería, vengo a reclamarte la devolución de mi ser que más te amaba, vengo a reclamarte la devolución de toda mísera pizca de amor que alguna vez te di, de todo aquello que alguna vez te demostré, de cada ocasión en la que me esforcé por ser perfecta para ti, por ser amorosa y dulce contigo, vengo a pedirte que me devuelvas a esa persona que ahora se me hace tan ajena a mi misma, pero no sólo vengo a pedirte devolución también vengo para pedirte que retires de mi este corazón frío que dejaste cuando te llevaste el mío, quiero que lo saques y me devuelvas el que te robaste, quiero ese corazón que lo único que sabía era amar sin medida. ¿Por qué? Porque al fin encontré a alguien que merece ser amado con cada fibra de mi ser, que merece cada pensamiento cursi en mi mente, que merece tener su nombre grabado en las paredes de un corazón que lo reciba con calidez y añoranza de evolución, con anhelo de dar más, con anhelo de recibir más, con ganas de amar hasta la última gota, con ganas de todo, con ganas de otro hermoso fin de semana; necesito ese corazón impaciente por su llegada, impaciente por su besos y caricias, impacientes por ese único brillo en los ojos que intenta esconder de vez en cuando, necesito ese corazón para amar y ser amada hasta perderme en mis más profundas palabras en alguna noche de recuerdos, necesito ese corazón para amarlo porque este que tengo se niega a ceder a su amor incondicional y puro, necesito que te lleves este frío y negro corazón porque no me corresponde.
