Efímera inocencia

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El demonio de Rutther, David Dunoir. Rango: Pueblerino

Calendario: Año 1992, Mes 7, Día 15.

Casa de los Dunoir. Rutther.


Daaaaaaaaviiiiiiiiiid... Daaaaaaaabiiiiiiiiid...

¿Dónde estás David?

¿David? ¡David! ¡¿David que haces?! ¡David!

Ja ja ja ja... ¿me-lla-ma-bas?...

- ¿Qué demonios? - dije al levantarme exaltado por tal pesadilla - ¿un... sueño?, claro, todo tuvo que ser un sueño, pero ya todo está bien todo va a esta...

Mi dialogo fue interrumpido por un fuerte almohadazo en el rostro, era mi hermana, es 4 años menor que yo, pero por alguna razón jamás me ha tenido el más mínimo respeto, quizás debería comenzar a disciplinarla, pero es que...

- Buenos días hermano -dijo con una cálida sonrisa mientras me veía con aquellos ojos color avellana- mama nos está esperando en la mesa con el desayuno, apresúrate y baja rápido o me comeré tu omelett.

Es imposible, es como intentar regañar un polluelo, cada vez que veo esos cachetes regordetes, esos grandes ojos y ese ridículo, pero gracioso cabello corto mi mente se bloquea, aun así ¡no dejare que me deje sin desayuno!... otra vez.

Me asee, me cambie de ropa y salí de mi habitación corriendo. Mientras bajaba las escaleras puede encontrarme con un pequeño bache ¡era un juguete que, "accidentalmente", dejo mi hermana!

Resbalé y terminé encontrándome con la fría cerámica frente a frente, dolido, tanto en mi pierna como en mi orgullo, me arrastré al comedor donde pude divisar aquella terrible escena, era mi hermana con medio omelett en la boca ¡mi medio omelett!

- ¡Suéltalo! Tú ya comiste el tuyo ¡necesito comer para sobrevivir!

- ¡El tuyo sabe mejor! Además, tú ya estas grande ¡yo necesito comer más para crecer!

Forcejeando con mi hermana logre recuperar mi santo grial, mi exclaibur, mi piedra filosofal, mi omelett, o para ser más preciso, mi medio omelett restante ¿el comerlo? Grandioso ¿el saborearlo? Glorioso ¿el darle un trozo extra a mi hermana al ceder ante su ternura? ¿Satisfactorio?

- Mama y papa ya se fueron a trabajar - dijo mi hermana mientras bebía su jugo de naranja - ¿por qué fue que no fuimos a la escuela?

- Hermana... - dije mientras entrecerraba los ojos -

- ¿si hermano?

- Es sábado

Era decepcionante como mi hermana podía llegar a ser tan despistada que no notaria si le arrojasen un libro al rostro, si no cuando ya estuviese adyacente en el suelo adolorida.

- ¿Hoy también nos recogerá la señorita Brigett?

- No lo sé, espero que no, esa mujer es el demonio. – levanté los dedos sobre mi cabeza para asemejar cuernos -

- Lo sé, es extraño el odio que parece tenerte, pero ¿qué hay de Louise? A pesar de ser hija de esa mujer, ella siempre ha sido muy callada y solitaria ¡no podemos dejarla sola! – mi hermana se levantó y golpeo su palma contra la mesa - auch.

- Tienes razón, incluso si tenemos que sufrir, no podemos dejarlé sola, además ¿Qué puede ser un poco de dolor para nosotros si ella sufre una constante soledad?

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