Vaga consciencia

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Asmodeus de la lujuria, David Dunoir. Rango: Pecado.
Calendario: Año 2010, Mes 8, Día 27.
   Bar de la melancolía. Mente de David Dunoir.

Algunas veces olvidamos de dónde venimos.

Algunas veces no sabemos a dónde vamos.

¿Quién puede determinar el principio de un fin y el fin de un principio?

Algunas veces herimos a otros por nuestros deseos.

Algunas veces nos herirnos por los deseos ajenos.

¿El pensar en nosotros mismos solo es soberbia?

No se puede sembrar sin arar la tierra.

No se puede sembrar sin arar la tierra

- Entonces ¿esta es tu mente? – comentó el señor Roswell intentando romper el hielo – supongo que te gusta lo clásico.

Yo me encontraba sentado frente a una barra de bar de roble, a mi lado se encontraba el señor Roswell y aquel hombre de la máscara de carne, frente a mí solo había un hombre con una máscara de joker y uniforme de cantinero, extrañamente tenía un mostacho sobresaliendo de su máscara.

- ¿Le gusta? – aquel hombre solo tomaba vino de su copa mientras hablaba – Puede agradecerle a David, si no fuese por ustedes, este lugar no sería posible, enserio les agradezco.

- ¿Cómo es posible que aun muerto se me permita sentir el sabor de un buen whisky?

- Realmente no lo sé, pero es sorprendente – tomé un poco de mi propio vaso – el sabor, la sensación, todo es totalmente preciso.

- Sinceramente, no pensé que reaccionarías así, David. Por lo que veo el plan funciono mejor de lo que esperaba.

- Normalmente preguntaría "¿Qué plan?", pero creo saber la respuesta, he tenido bastante tiempo para reflexionar sobre todo esto, por eso quiero preguntarle formalmente, señor Roswell... no, padre ¿Qué soy?

- Sería más fácil decirte lo que no eres.

- Por favor, permíteme explicarle – El señor Roswell se quitó el sombrero y lo colocó en la barra - si no, mi pecado jamás será expiado.

- Por supuesto, sin embargo, permítame ayudarle.

Aquel hombre sacó una pistola de su chaleco y me disparó en el centro del pecho. Instantáneamente y sin dolor, me encontré como el espectador de un parto en un hospital.

Doctores y enfermeras entraban y salían desesperadamente de la sala mientras la madre luchaba por sobrevivir, el padre, un hombre ya algo mayor, solo sostenía la mano de su amada con lágrimas en los ojos mientras su vida se le escapaba entre las mismas.

- Doctor... debe haber algo que pueda hacer – El hombre sostuvo la mano del doctor, buscando alguna chispa de esperanza – Por favor...

- Lo lamento, pero realmente no hay manera de mantener viva a su esposa, de hecho, incluso si nos concentramos en la vida del bebe, no creo que pueda sobrevi... ¡Señor!

El hombre cayó de rodillas mientras se agarraba el pecho de dolor. Sin soltar la mano de su esposa ni un solo momento, el hombre comenzó a sufrir un infarto.

Ya no podía sentir la cálida sensación de la mano de su amada, solo un trozo de carne sin vida, pero se negó a soltarla por el amor que le tenía, aun con el dolor, quitó la mano de su pecho y jaló al doctor por su tapabocas revelando a un más joven Doctor Roswell, lo acercó a él y, con su último aliento, le susurró algo al oído.

Aquel pensamientoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora