Cenizas de rosas

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Asmodeus de la lujuria, David Dunoir. Rango: Pecado.

Calendario: Año 2010, Mes 8, Día 23.

???.


 ¿Cómo ah de llamarse un hombre que come de su propia carne y sangre de los restos de la guerra? ¿Loco? ¿Caníbal? La respuesta es simple: humano.

Como los envidio ¿sabe? Ustedes pueden elegir sus caminos sin que nadie pueda decirles nada jamás, ese libertinaje, sin importar si es para bien o para mal, es simplemente, hermoso, digo ¿usted siempre quiso ser doctor? ¿Quiso ser policía? ¿Abogado? ¿Bombero? Sin importar cuantas veces su decisión cambiase a usted jamás le negaron la posibilidad.

¿Y a mí? sin importar que hiciese o quisiese siempre hubiese llegado aquí, por mucho que quiera convencerme de lo contrario, siempre hubiese terminado igual, o al menos en su mayoría, por eso jamás me arrepentí de alguna cosa que no fuese el alejarme de Kaori ¿o debería llamarla Elizabeth? No lo sé, solo quiero volver con ella y aclarar todo esto.

Una especie de mesa dorada estaba justo en donde estaría un potro en aquella "iglesia" extraña, los muros blanquecinos estaban decorados con unas especies de esculturas que apenas sobresalían de los muros y asemejaban cuerpos humanos implorando piedad a los dioses, manos intentando salir de los muros y rostros aterrorizados eran abundantes, quizás unos días antes hubiese estado aterrado, pero, ya simplemente no me parecía nada del otro mundo.

Me acerqué a la mesa junto a Berith, donde me di cuenta que la mesa tenía una especie de cúpula de metal encima, 7 marcas a los lados en el suelo, además de una especie de trono más al fondo y una cortina tapaba una parte del muro.

Berith me dijo que me parase en una de ellas y esperara pues el ritual de celebración estaba a punto de comenzar.

Las luces se apagaron y en un parpadear volvieron a encenderse mostrando así a 5 personas nuevas con túnicas y una peculiar mascara diferente por cada persona, 4 de ellos estaban en las marcas y uno más al fondo con una especie de báculo o cetro comenzó a hablar:

"Bienvenidos hermanos, todos nosotros debemos regocijarnos de alegría, pues un nuevo viejo hermano perdido ha vuelto a Gehena, esta noche celebraremos con alcohol y comida por nuestro hermano ¡Asmodeus!, pero primero, una celebración de sangre para nuestro salvador ¡Erlenmar!"

La relativa moral del hombre es un peligro para toda la existencia, no dejes que el credo te contagie.

Todos y cada uno de los enmascarados asintieron, incluso Berith, quien ahora también tenía una máscara, y levantaron la cúpula, dejando que se viese así una mujer completamente desnuda, dormida y amordazada dentro de un cristal.

No pasaba de los 20 años y se notaba que estaba totalmente cubierta de una especie de líquido azul, sus piernas estaban abiertas con los pies encadenados al igual que las manos, pero, estaba perturbadoramente torturada, sus pezones y clítoris tenían unas especies de pinzas con unos cables parecidos a los de las baterías de los autos que entraban en la base de la "mesa", además de uno que otro detalle que prefiero evitar recordar.

Encima de todo ello estaba una especie de placa con agujeros que parecían tener fuerza de succión. apenas el hombre con el báculo se sentó vinieron unas mujeres con únicamente una túnica encima y se postraron frente a nosotros, y con sus lenguas, bocas y manos comenzaron a "satisfacernos", a excepción del hombre del cetro, el cual solo se quedaba observando.

Más y más húmedo, más y más placentero, su lengua y manos iban a un ritmo armónico, como si fuese una profesional, pero aun así no era lo mismo, solo sentía el placer de satisfacer una necesidad, pero no lo disfrutaba realmente, no había nada en el mundo que pudiese alegrarme más que ella, Kaori.

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