45 Dosis de cianuro. Parte III

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Asmodeus de la lujuria, David Dunoir. Rango: Pecado.

Calendario: Año 2010, Mes 8, Día 23.

¿Hospital Psiquiátrico?


 30 días habían pasado, día tras día la tortura mental que traían mis sueños era veneno para mi cordura, las imágenes, las agujas. Podía recordar la sensación de mi carne siendo cortada y arrancada, y el olor a arsénico y cloro perforando mis pulmones como ácido.

Mi instancia allí no cambió mucho sorpresivamente, a pesar de lo ocurrido, nadie reacciono de manera significativa, ira, tristeza, impotencia, nada, era ridículamente gracioso, como un chiste de mal gusto, aparentemente era el único al que le importaba, no podía tolerarlo, por ello terminé alejándome de Héctor, o para ser más exacto, una especie de guerra fría unilateral.

Lynn verdaderamente se le veía preocupada y perturbada, luego de aquel suceso tanto a Eliwood como a ella se les veía muy extraños, sospecho que ella tuvo los mismos o peores "sueños", no lo sé, creo que le preguntaré cuando despierte – acaricio su cabeza postrada sobre un cojín del mueble – bueno, aunque creo que él siempre se vio un poco paranoico, así que no cambió mucho.

Todos los involucrados con Héctor nos vimos afectados por la situación, pero fue desconcertador el como todos los demás reclusos volvieron a sus vidas normales, al final, los simios siempre serán simios, por eso prefiero que me llamen demonio, mounstro o bestia antes de estar recluido en una jaula de indiferencia e inutilidad.

Gracias a las investigaciones de Héctor logramos descubrir la estructura completa del edificio, los conductos de ventilación ocultos detrás de los supuestos muros, las salas sin identificación y las identificadas. Aparentemente estábamos en un primer piso subterráneo ¿arriba de nosotros? Un edificio de 2 pisos de altura ¿debajo de nosotros? El suelo...

Sabíamos todo, pero no podíamos hacer nada por las cámaras, por ello formamos un plan, crearíamos una "pelea" donde casualmente serían lanzados reclusos directamente a las cámaras necesarias rompiéndolas, permitiendo hacer un punto ciego justo en una ventilación sin necesidad de que suelten el gas ¿Cómo lo planeamos? Sencillo, descubrimos su talón de Aquiles, las cámaras no tenían micrófonos y solo lo soltaban cuando parecía que habría una rebelión.

¡Arráncate los colmillos y las garras! Llega el preámbulo de la traición del tigre sin colmillos al dragón de la discordia, rezar a los ángeles o formar pactos con demonios será inútil cuando las trompetas sean tocadas y la destrucción llegue, pues si quieres hacer reír a dios cuéntale tus planes.

Dígame señor Roswell ¿qué se siente pisar flores y clavarse espinas envenenadas? Ese día usted no sospechó nada, creyó que estaría a salvo en su torre de marfil asediando a los inocentes... bueno, ni tan inocentes, pero con un fiero espíritu que usted desechó como basura.

Puños, colmillos y garras, el acto de una batalla era protagonizado por los reclusos más fuertes mientras que actuábamos Héctor, Lynn y yo como inteligencia; Eliwood solo vigiló mientras nosotros entrabamos por el ya abierto conducto de ventilación mientras los demás solo "actuaban".

Cada metro, cada centímetro, cada milímetro que avanzaba mi corazón se aceleraba más y más, el calor que se acumulaba en los conductos era increíble, solo esperaba no desmayarme.

Habíamos decidido que nos separaríamos desde antes, cada uno iría a un lado determinado, memorizaríamos todas las salas que viésemos con todo detalle posible, hasta el final sin entrar a ellas para evitar peligro y regresaríamos antes de la hora de entrar en nuestras habitaciones para hablar de todo el día siguiente.

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