Apuesta pagada

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– Este casco es para usted señorita, permítame por favor.

Me dijo Nat mientras me ponía el casco; inclinó  un poco su cabeza para poder abrocharlo, ya que el seguro se ubicaba debajo de la barbilla; por alguna extraña razón me puso nerviosa.

– Listo. – me sonrió.

Me aparte un poco de ella para que no se percatara de lo nerviosa que me había puesto, incluso podía sentir como comenzaba a sonrojarme, Nat se subió a la moto y la prendió, posteriormente me subí a ella.

– Me sentiría más segura si me tomas de aquí – me dijo Nat poniendo sus manos en la cintura –, es porque me da más confianza, de que no te pasará nada, pero como tú desees.

~Nat~
Presione el clutch y metí la primera velocidad, avance un poco y comencé a sentir las manos de Alice rodeando mi cintura y recargándose en mi espalda; vaya... una forma más de sentirla cerca de mí; ante dicho acto me estremecí, sería tan afortunada en poder cuidarla, protegerla y hacerla feliz... sonreí y continué mi camino. Sin duda uno de mis mejores viajes.

Llegamos a los tacos y para nuestra mala suerte estaba algo lleno.

~Alice~

–¿Vamos a otro lado o los pedimos para llevar? - me dijo Nat.

– No lo sé, lo dejo a tu consideración, sorpréndeme. - le dije a Nat.

Nat se acercó a un mesero y pidió los tacos, no alcance a escuchar la orden que pidió.

— Si gustan sentarse en la barra en lo que tenemos la orden — nos dijo el señor que nos atendió.

— Si, gracias.

Nos sentamos y minutos después llegó el señor con dos cervezas — Aquí tienen.

—Gracias – Le dijo Nat. — pues bueno, para que la espera no sea tan larga ¡Salud!

– ¡Salud! - le respondí.

— Ahora si, no podrás decir que no te cumplí, la palabra es la palabra— dijo Nat

— Es bueno saber que tienes palabra Nat. – le conteste.

—No es por nada Alice pero... hoy en día, pocas personas como yo andan por ahí en el mundo — me dijo mientras tomaba su cerveza y la acercaba a su boca.

– Vaya que si... es bueno tenerte cerca.

— ¿Lo es? — me pregunto Nat.

— Pues claro mujer. – le respondí a Nat.

—Y... ¿que tan cerca? – me dijo acercándose un poco.

— Bueno... ahí depende del momento y de...

— Aquí tiene señorita — interrumpió el mesero y dándole nuestros tacos a Nat.

— Me da la cuenta por favor. - Dijo Nat. – tan oportuno el muchacho ¿verdad? – dijo sarcásticamente.

— Ni que lo digas...

— Me he percatado de que tienes mucha suerte de que te interrumpan pero... continúa Alice.

— No es por nada pero chicas con suerte como la mía...muy pocas eh Nat jaja, en fin...  para que no pienses que te evado, la cuestión es...

— La cuenta — volvió a interrumpirnos el señor.

— Aquí tiene, muchas gracias. — le dijo Nat pagándole.

—A ustedes, hasta luego.

Love is loveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora