A la mañana siguiente me desperté con la guitarra entre los brazos y apoyada en la mesa. Otra canción triste de la "niña triste", cómo no...
Lo que sentí anoche está plasmado en el papel sobre el que había dormido, pero se quedaría en un cajón, como todas las demás. Agarré bien la guitarra y empecé a tocar los acordes de la canción mientras se me pasaban por la cabeza cientos de recuerdos con ella.
"Me cansé de esperar, me cansé de los recuerdos, de las reglas de tu juego y de morir por darte otra oportunidad..."
Tanto tiempo para terminar así; volviendo con Jadel. No puedo recriminarle nada, no tengo derecho realmente. Me pongo frente al ordenador y veo uno que me emociona: Ana estaba llorando y yo la consolaba con un abrazo y un beso.
Me acuerdo de ese día como si fuera ayer. Hablamos discutido por la noche en la habitación, me hizo cosquillas mientras estudiaba y la contesté fatal... además de decirla que no estaba segura de nada. (¿Cómo no voy a estarlo? Pues claro que lo estaba, joder.) Esa noche fue la primera en semanas que no dormimos juntas. Al día siguiente ni si quiera nos miramos hasta que la vi llorando con la excusa de la canción. Fue la primera vez que la vi llorando por mi culpa... La primera de muchas que vendrían después. En ese momento me di cuenta de que no podía ser yo con ella, no podía destrozarla como hago con todo el mundo, no se lo merece.
Y, por no hacerlo, lo ha hecho ella conmigo.
—¿Miriam?
