El juez Joaquín Parra se encontraba en su oficina en el centro de la ciudad. A la edad de 45 años podía decir que estaba en el mejor momento de su vida. Y más cuando tenia el cuerpo de su secretaria Lucy estremeciéndose bajo sus embestidas. Sin duda, este era su mejor momento; tenia una buena carrera, su reputación y estaba en la cima de la clase social.
—Recuerde la reunión de esta tarde con los nuevos graduados de la academia —después de terminar le recordó su secretaria mientras se arreglaba la ropa.
El juez aún estaba sentado en la silla, ni siquiera se había subido los pantalones y ya ella estaba casi lista.
—Vamos Lucy, dime algo más interesante.
Ella le dio una mirada coqueta antes de seguir.
—Es Lucia —le recordó su nombre—. También su esposa ha preparado una almuerzo y solicita su presencia, el club de caza le mando la invitación de la reunión de esta tarde. Sacando eso, lo demás son cosas de la presa.
Lucia, tenía ya poco más de seis meses trabajando juntos y Lucía resultó ser una joven muy elocuente en su trabajo, era inteligente, astuta y discreta. Tenía todo lo necesario para avanzar.
—Manda una carta firmada a la graduación dando mis felicitaciones y di que lamento la ausencia que se me presentó algo importante o algo así, entonces, dile a mi esposa que no podré ir a su almuerzo porque asistiré a la graduación, mándale un gran ramo de flores con eso estará feliz.
Lucía le dio una mirada con complicidad.
—¿Y la reunión del club?
—Confirma mi asistencia —respondió sin dudar.
—¿Algo más señor? —le preguntó con un tono insinuante.
Estaba a punto de responder hasta que escuchó su teléfono sonar.
—El deber llama — ella le guiñó un ojo antes de irse.
Joaquín la vio partir antes de decidirse a tomar la llamada.
—Buenos días —saludo como de costumbre.
—Con el juez Joaquín Parra, por favor —pidió una voz femenina sexy y también desconocida.
Ese numero solo lo tenían algunas personas importantes de su trabajo, ni siquiera su esposa lo llamaba allí.
—Con el habla.
—¿En serio? —le cuestionó aquella voz con un pequeño matiz de humor.
—Sí, ¿usted es?
—Necesito hablar con el juez, Joaquín Parra, graduado en el 64, con excelentes calificaciones en derecho. Tuvo un ascenso prematuro, ha cultivado grandes logros en su carrera y a una edad récord ha conseguido un gran puesto en su profesión.
Una sonrisa me marcó en sus labios, por supuesto que él era grande.
«De seguro es una reportera —pensó—, y quiere una primicia, aunque me pregunto cómo habrá conseguido este número».
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Justine
Mystery / Thriller"Inocentes, ese es el precio del cambio". Después de una serie de homicidios violentos, el inspector veterano Christopher Arias se encuentra siguiendo el rastro de crímenes sin resolver. Tras una investigación sin pistas, la llamada de una misterios...
