Capítulo 21: El juego de la Reina [6]

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Ya era de noche cuando Lourdes se dirigió a la sala de redacción. Después de ese día lo único que quería era volver a su casa y descansar. Caminó por los pasillos bien iluminados de la editorial. Se suponía que las paredes blancas daban un aspecto de distinción, sin embargo, para ella era insípido, falta de originalidad y de presupuesto. Llegó a la sala y caminó por donde estaban los redactores que apenas le prestaron atención a su presencia.

-Vamos, no pudo ser tan malo -le animó la jefa de redacción desde que Lourdes se acercó a su cubículo con expresión de desánimo.

-¿Qué no? -le cuestionó-. Hoy se supone que es mi día libre -soltó Lourdes mientras le dejaba el reportaje en el escritorio y se sentaban en un pequeño taburete.

-Pues técnicamente todos los días son tus días libres -le recordó Laurie.

-Sí y es por ello que me pagan -se quejó con molestia.

Ella empezó a leer lo que Lourdes le había dejado, Laurie era la jefa de ese departamento, un trabajo que le dedicaba su vida.

-Esto es muy bueno -dicho esto empezó a leer parte del artículo-. "El padre Owen Collins da misa en nombre de todas las víctimas y arremete contra las autoridades. El padre expresó que Dios llora por la víctima y que el ángel de la muerte se acerca para reclamar justicia".

Siguió leyendo el artículo con un gesto de aprobación.

-Por supuesto, ahora sería genial que me pagaran por ello -resopló Lourdes de mala gana.

No le molestaba ser llamada reportera de limpieza o de tercera, eso era lo que hacia y no se quejaba mientras le ayudara a pagar las cuentas. Lo que si se le hacía molesto era que ella hacia los reportajes de calidad y no recibía nada de crédito. Entendía que su situación, sabía que era mejor evitar los casos grandes, pero, si al menos le pagaran, sería genial.

«Dios, ¿Qué pasó por mi mente cuando hablé con ese inspector? Nunca aprendo mi lección».

-Vamos -le animó-. Al menos dime que no disfrutaste estar tan cerca del padre Collins, poderle hablar de frente, hacerle una entrevista.

Una lenta sonrisa se formó en los labios de Lourdes, lo que trató de disimular.

-Te lo dije -siguió Laurie con más entusiasmo-, ese hombre es un sueño, es atento con todos y su voz -dio un suspiro dramático-, ese hombre es perfecto, solo pensaba que hombres así salían en los anuncios de publicidad.

-Bueno, si es guapo, pero no es para tanto -comentó Lourdes.

-¿Qué no? Ser perfecto debe ser un pecado, es tan ardiente que no me molestaría quemarme en sus llamas. Es un desperdicio que sea padre.

-Pensé que eras católica y casada -le recordó.

-Lo soy y más devota que nunca o, ¿no has visto como ha estado la iglesia?

Lourdes tenia que admitir eso, ella no era muy religiosa. Pero ese padre tuvo gran impresión en su persona -sacando todo lo físico- el padre era muy inteligente y tenia un aura de humildad a pesar de su poco tiempo, se hablaba que tenia grandes planes para la comunidad. Además, notó el ligero incremento en la asistencia, incluso había una fila para hacer las confesiones, eso era algo que sin duda no se había visto.

JustineHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora