Se instaló completamente, comiendo con poco ánimo su cena frente a la televisión. Pasó unos cuantos canales, pero no había nada que le llamara la atención. Lo apagó resignado y se puso de pie estirando su cuerpo para ir a tomar un trago fuerte.
Odiaba estar en casa, era simplemente demasiado grande. Ya estaba por el tercer trago cuando escuchó su teléfono sonar, le echó un leve vistazo a su reloj de pared y vio que faltaban quince minutos para las doce.
«Qué conveniente» pensó.
Dejó que la llamada se perdiera con la intención de que desistiera, pero al ver que no era así descolgó el teléfono con desgana.
—Inspector Arias —se presentó con un tono pesado.
—B-buenas —respondió la joven con algo de duda—. Lo siento mucho, sé que es tarde, pero usted dijo que podía llamarle cuando recordara algo, pensé que era una buena idea, ahora que veo la hora me doy cuenta de que es simplemente inoportuno.
Al escuchar la voz de Justine rápidamente su interés creció.
—¿Inspector? —preguntó Justin—. Sabía que era mala idea, le hablare mañana.
—No, por favor no se preocupe. Supongo que me llama por lo de esta tarde.
—Yo… es como si no pudiera apagar mi mente, inspector, son tantas cosas —decía agitada.
—Esta bien, solo necesito que mantengas la calma, por favor respira —le fue instruyendo a través de la línea y cuando sonaba más calmada siguió— ¿Crees que puedes hablar ahora?
—No lo sé, ni siquiera sé si es real.
—No importa, podemos empezar con lo que sea.
Se había dicho que su caso no era importante, que no se podía hacer nada, pero al escuchar la desesperación en su voz activaba instintos que creía muertos.
—Creo que recuerdo un nombre —empezó antes de ser detenida por Christopher.
—¿Usted está fuera de casa? —le preguntó al escuchar la repentina resonancia del viento al otro lado de la línea.
—No —respondió Justine bastante extrañada—. He estado aquí toda la tarde... —Hubo un silencio en la línea—, creo que el viento ha abierto la puerta.
El inspector escuchó sus pasos al cerrar la puerta, pero después escuchó pasos más apresurados.
—¿Esta todo en orden? —preguntó preocupado.
—Sí lo está —respondió ella después de un extendido silencio—. Solo estoy siendo un poco paranoica.
—Nunca es malo ser preca… —no pudo terminar la oración, se escuchó el impacto del teléfono en el suelo y luego un espantoso grito de terror que lo dejo pasmado.
—¿Qué paso? —le preguntó con fuerza— ¡¿Qué pasa responde!?
—¡¡Ayuda!! —gritó Justine— ¡¡No por favor!!
Christopher se quedó atónito, llamó varias veces, pero para su frustración la línea estaba cortada. Se obligó a pensar rápido, buscó en el expediente donde encontró el numeró. La dirección era antigua, pero era del número de la residencia.
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Justine
Mistério / Suspense"Inocentes, ese es el precio del cambio". Después de una serie de homicidios violentos, el inspector veterano Christopher Arias se encuentra siguiendo el rastro de crímenes sin resolver. Tras una investigación sin pistas, la llamada de una misterios...
