CAPÍTULO 8

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*DULCE*

Estaba asustada, emocionada, y creo que feliz.  Había cerrado de golpe el diario de Anahí, no podía, ni quería seguir leyendo más, con lo que había leído me era más que suficiente. Me siento sucia, y con mis narices en la vida de otra persona. 

-Está enamorada de mi- dije con una sonrisa en mi rostro- Ya lo sabía pero... 

-¡¿Quién está enamorada de ti?!- el grito de Marcela se escuchó al otra lado de la puerta de uno de los inodoros en dónde estoy. Voltee los ojos y salí inmediatamente.

-¡Shh!- lleve mi dedo a los labios- Callate idiota- la agarre del brazo y la metí a dónde estaba hace un minuto.

-No sabía que estabas aquí, escuche tu voz, y bueno lo que dijiste... ¿quién esta enamorada de ti?.

-La nerd- dije por fin sincerandome con mi mejor amiga.

-¡¿La nerd?!- abrió sus ojos como platos- Estás bromeando, ¡no te creo!.

-Si no me quieres creer, perfecto- abrí la puerta y la empuje para salir.

-¡Dulce!- venía caminando detrás de mí- Ahora podremos molestarla más si eso es cierto.

En cuánto escuche eso me gire completamente molesta.

-No se te ocurra decir nada, y mucho menos molestarla.

-¿Qué te pasa?- frunce el ceño- ¿Acaso a ti también te gusta?.

Sonreí y lleve una mano a su hombro.

-Amiga, sí.

Al finalizar mi platica con Marcela, salí de ese baño siendo seguida por mi amiga, dispuesta a devolver el diario, aunque a decir verdad no tengo ni la más mínima idea de cómo lo voy hacer.

*ANAHÍ*

-¡Anahí!, ¡Any!- deje cesar mis pasos, al escuchar esa voz que alguna vez alegro mis días.

-Christopher... ¿que quieres?.

-Saludarte- sonríe feliz- Mi novia, y yo estamos organizando una fiesta. ¿Quieres ir?.

-Chris... no me interesan las fiestas, pero de igual forma lo platicare con mis amigas.

Sonreí fingidamente justo cuando me di cuenta que algo faltaba entre los libros que llevo en mis brazos.

-¿Se te perdió algo, Any?.

-Mi diario- comencé a mover mis libros, paso siguiente revise mi mochila y no estaba allí.

-¿Estás segura que tu lo traías?.

-Sí, muy segura.

Me sentía desesperada por todo lo que tenía escrito ahí, ni siquiera tenía un seguro. Cosas personales, lo que siento por Dulce, mis jodidos demonios. No, nadie puede encontrar ese diario.

Deje a Christopher ahí, no le dije nada más y continué mi camino pero esta vez al salón en dónde estoy segura que lo deje. Entre a el desesperada, moviendo sillas y mesas, pero nada.

-¡Maldición!- exclamé.

-Anahí, shh, shh... tranquila- me giro para ver a la persona que trata de tranquilizarme- Basta, Any... ¿qué buscas tan desesperada?.

-May, mi diario personal... lo perdí, estoy segura que antes del receso aquí lo tenía.

-Obvio tenía seguro.

-No tenía May- lleve ambas manos a la cabeza comenzando a sentir el jodido temblor, que me hace querer beber.

-Es solo un diario, Any, tranquilizate.

Algún DíaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora