CAPITULO 22

489 27 4
                                        

Una vez más me encuentro rodeada de las personas que forman parte del grupo A.A. En estos momentos, un hombre mayor está contando su historia. Parece que le está costando mucho mantenerse sobrio, y sabe que si sigue así puede perder a su esposa tarde o temprano. Pero aún, pese a saberlo, no puede luchar contra su adicción. Y lo cierto es que, al escucharlo hablar con terror y tristeza, temo porque me pase lo mismo que a él.

¿Y si no puedo salir fácilmente de mi adicción?, ¿y si pierdo a Dulce y a mis amigos que son mi única familia?, ¿ y si no termino mis estudios?.

Suspiro mientras continúo divagando por mi mente, y cuando el hombre termina de hablar, pongo atención a las palabras de aliento que le da Maureene.

Cuando termina de hablar, nos mira a todos y pregunta quién quiere seguir, pero como es de esperarse, sus ojos están puestos en mí.

Respiro profundo, cierro los ojos y elevo mi mano izquierda. Cuando mis ojos se vuelven a abrir, todos se encuentran mirándome.

"¡Oh sí!, finalmente la chica callada va a hablar."

-Hola... mi nombre es Anahí- me saludan con una sonrisa-Comencé a beber hace bastantes meses atrás, cuando...- suspiro profundo. Bien, esto va a ser más difícil de lo que pensaba. Pero aquí saben de eso así que esperan pacientes- Cuando comencé a sentirme completamente sola y abandonada. Mi madre murió hace años, y mi padre me abandono cuando entro en una crisis de depresión, no volví a saber de él a decir verdad. Él me dejó una carta, me dijo que necesitaba tiempo, pero su tiempo se extendió demasiado... ni siquiera lo espero ya- cierro los ojos recordando todo, respirando e intentando controlar las ganas de llorar- Tenía un novio y una vida perfecta, a él con el paso del tiempo lo deje porque no quería saber nada de la vida...y con los años me volví a enamorar, pero esa persona nunca me hizo caso, era un cero a la izquierda, lo único que tenía en el mundo era a mis dos mejores amigas- no puedo pelear más con la ganas de llorar, así que unas cuantas lágrimas salen disparadas desde mis ojos, pero las seco de inmediato. Los ojos de los presentes están puestos en mí, y sus ojos dicen mucho. Me entienden, saben por lo que pase y sigo pasando. Por primera vez sé que alguien me entiende- Perdí mi felicidad, me convertí en alguien que no era, me encerré en los estudios de la misma manera que ahora en el alcohol. Pero hoy tengo algo, alguien por quien luchar además de mi, esa persona que no me hacía caso en un comienzo también me ama, y no quiero perder jamás esa mirada, ese amor hacia mi. Por eso estoy aquí hoy, porque creo que la vida me tiene algo más preparado algo mejor que una botella de vodka. Una nueva vida, en la que soy feliz con la persona que amo.

-¿Como se llama esa persona que tanto bien te hace?- me pregunta el hombre que habló anteriormente.

-Se llama, Dulce, es mujer- me encojo de hombros.

-Me alegra que tengas ese gran apoyo.

-Gracias- le sonrío.

Maureene sonríe- ¿Algo más que nos quieras decir Anahí?.

-Ayer, con la ayuda de mi novia, vacíe las botellas que tenía.

-Eso es bueno, Anahí.

-Sí... pero no sé cómo va a seguir todo. No sé si fue ir demasiado pronto, no sé cómo voy a lidiar con la sobriedad. No lo sé.

-Si tuviste el deseo de hacerlo por cuenta propia, sin sentir presión de Dulce, es un buen y gran paso. Ahora, no va a ser fácil lidiar con la sobriedad y has escuchado mucho sobre eso aquí. Pero lo importante es siempre luchar, y buscar ayuda. Cuando sientas debilidad, puedes llamar a tu novia, o a tus amigos. Pero si sientes que molestas, puedes llamar a cualquiera de nosotros. Sabemos por lo que estás pasando, lo entendemos, y haremos todo para ayudarte ¿de acuerdo?- asiento y la chica que está a mi lado me pasa un vaso con agua sonriendo- Y me alegra mucho que te hayas animado a hablar.

Algún DíaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora