*DULCE*
Las vacaciones se acercaban y con ellas el fin de curso. Tenía que hacer lo que fuera para que ella se acercara a mi por su cuenta.
Ir a su casa fue una pérdida total de tiempo, o mejor dicho en cierto aspecto, porque a fin de cuentas logre robarle un beso, y tener por un rato una conversación amena con ella. Pero todo a seguido igual, después de dicha visita, me ignora y me hace sentir una mala persona cada vez que me recuerda todo lo que me he burlado de ella.
-Hija, hace días estás muy callada, pasas ausente y tu no eres así, ¿que te pasa Dul?.
-Má... quiero hacerte solo una pregunta- la miro y ella asiente- Si la persona que te a hecho bullying toda la vida, dice que tu le gustas y que está arrepentido, ¿tú le harías caso, le creerías?.
-Jamás Dulce, ¿como podría estar con alguien que me a ofendido tanto?- ella se ríe y niega con la cabeza- Tendría que estar loca.
La respuesta de mi madre me hizo sentir un poco más mal de lo que ya de por si estaba. Me comenzaba a sentir inútil, e impotente. La pregunta era, ¿debía de darme por vencida ya?... creo que sí.
-Tienes razón má- medio sonreí.
-¿Qué pasa hija?.
-Nada má- zanque la conversación ahí. Salí de la cocina en donde mi madre se encontraba preparando unas deliciosas crepas, que para mi desdicha no me puedo dar el lujo de comer.
Hoy no tenía que ir a la universidad, estaba haciendo prácticas en un hospital cercano. Iba dos veces a la semana, por lo que me encontraba saliendo ya de mi casa.
Tenía ya bastante tiempo de estudiar pediatría, si algo amaba en este mundo era a los niños. Cuando estaba con ellos en el hospital me olvidaba de todo y de todos, cuando tenía a los pequeños en mis brazos olvidaba la chica popular que he sido desde secundaria hasta el día de hoy, olvidaba mi problema con la comida, mi nuevo y estúpido sentimiento por Anahí, que además de ser estúpido no sé exactamente lo que realmente quiero con ella.
Estacione mi auto en el parqueo del hospital, estaba lleno de autos de enfermeros y doctores profesionales. Algún día seré tan profesional como ellos.
Me encontraba ya caminando por el pasillo que me llevaba al pabellón de los niños.
-¡Hasta que por fin bienes!, los niños te han extrañado.
Sonrío, al ver a Helen acercarse a mi, es una mujer de mediana edad. Compañera de mis residencias en el hospital. Es con la que más afinidad tengo, y con la que mejor me llevo. Siempre me guió en todo momento, y me alentó para que no dejara de estudiar.
-¡Yo a ellos!- la abrace- Y a ti por supuesto.
Ella me mira y frunce el ceño.
-¿Qué?.
-Es la segunda vez en esta semana que te lo pregunto Dulce. ¿Qué ocurre?.
-Nada- Anahí ocurre, eso. No deje de pensar en ella desde ese día en la casa de la montaña y para ser exacta ha pasado una semana. Una maldita semana donde invadía mi mente, y cada vez que pensaba en ella la quería cerca. Quería reír con ella, ver una película con ella, o salir a cenar.
Nuevamente me perdí en mis pensamientos, vuelvo a la tierra cuando Helen pasa su mano por delante de mis ojos.
-Es una chica, Helen- la miro y sonríe.
-¡¿Que?!... ¡Una chica te pone así!, dime ya quien es, porque dudo que se trate de Marcela.
-¡Es mi mejor amiga, Helen, yiuu!
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Algún Día
Fiksi PenggemarNunca creí que enamorarse sería tan fácil... pero lo es. Es tan sencillo, tan fácil como respirar. Ni siquiera tienes que pensar en ello, simplemente sucede. Cuando ves a la persona que amas, tu pulso se acelera, sientes retorsiones en el estomago...
