ASTRID
Mi cabeza está a un pelo de explotar, siento el dolor insoportable de cabeza por mi nochecita anterior.
No hay nada de ruido y siento como si todo estuviera hundido en sonidos agudos y extraños.
Me levanto de la cama y voy a paso cansado al baño, me veo peor de lo que recuerdo, mi labio partido, mi ojo morado y por último levanto mi polera para ver que mi costado izquierdo está verde con un toque de violeta.
Debería arrepentirme de lo que hice anoche, pero estoy demasiado lejos de eso. Mi humor sigue siendo de perros pero estoy lista para afrontar los problemas que se avecinan como un terremoto sin golpear a alguien que esté cerca.
"Te ves mejor que anoche" su voz...«Joel!»
Doy vuelta de golpe y me jalo la polera hasta que tape un poco de mis piernas desnudas «que hace aquí?»
"Por que está en mi casa?" Mi tono demuestra claramente que no es bienvenido y que estoy irritada.
Camina hasta posarse frente mío y veo algo de enojo en ella.
"En serio eres tan idiota?" Mi enojo crece con tal rapidez que marea, mi vista se quiere nublar otra vez por ira desenfrenada.
"Lárgate!" Grito con tal entusiasmó que me mira con más atención, como esperando que cambie de opinión o algo "si no te vas ahora llamaré a la policía!" Me coge en su hombro como saco de patatas y salimos del baño. No dejo de patalear y de gritarle que me baje.
En la sala me bota a uno de los sillones y se pone encima mío, no hay nadie! No puedo creer que me dejaran con éste hombre que es un total patán!
"Llama a la policía, así puedo contarles que anoche estuviste en una pelea clandestina y que condujiste en estado de ebriedad!" Eso me calma, pero no por las palabras, si no por que lo ha gritado y me ha dado miedo —aunque ni loca demostrare eso— le saco la lengua como último recurso y me quedo quieta como niña enojada haciendo su berrinche por un dulce "que madura!" Exclama y luego se levanta de encima mío.
Me siento y veo que está mirando la puerta, como analizando si debería irse o quedarse. Mientras él analiza yo recorro su espalda con la mirada, ancha y bien formada, llego a su culo y veo que en verdad se cuida un montón, a de hacer sentadillas a diario...
Tal vez se da cuenta que su culo está siendo comido con la mirada, por que da la vuelta y me mira con aire de seriedad « Franco es igual...será de familia el carácter?»
Sonrió con total inocencia, él no cambia su expresión y eso me hace dar risa, parece que intenta quedarse en su papel de hombre serio y cascarrabias, pero sus ojos botan un toque de burla, aún así, su expresión sigue sin mover un solo músculo.
"Anoche te seguí, cuando saliste de mi casa,estabas tan eufórica que no sabía que hacer, tu hermano y Franco están allá" no dije nada, simplemente me quedé mirándolo. Me levanté ya sin molestarme en tapar mis piernas, caminé a mi habitación y me cambié con calma.
Todavía estoy enojada con mi hermano por haber hecho semejante estupidez, pero necesito respuestas del por qué fue y de cómo sabía donde encontrarlos, por que eso no se sabía con exactitud y no creo que halla ido con algún peón —o tal vez sí— pero más lo veo que ha ido con el prestamista exacto que le dio el dinero a mi padre.
Me enfundo en un corto negro y en mi polera de encaje, mis tenis tienen algo de brillo y solo me pinto con mi peculiar labial rojo matte y mi delineado de gato.
Salgo y veo que Joel no se a movido de donde lo dejé, levanta su mirada de un libro que dejó Victoria la anterior noche y me mira con detenimiento de pies a cabeza.
"Vamos" le digo con tono autoritario, él sale primero y yo cierro la puerta detrás mío.
El largo trayecto a su departamento es en silencio—gracias a dios mi cabeza a dejado de doler tanto y se a calmado algo— su auto es tan lujoso como lo imaginé, veo su perfil perfecto, parece un hombre tranquilo y pacífico, pero estoy tan consiente que no lo es, es un hombre sin escrúpulos, todos sus ex empleados y ex amigos no lo bajan de patán, ellos lo conocen más que yo y eso que yo lo he visto una o dos veces por semana, cada vez con una mujer diferente y me avergüenza —aunque no me arrepiento— de haber sido una más de esa larga lista de mujeres usadas y botadas. Joel Pimentel no repetía, nunca lo he visto con una mujer dos veces seguidas, nunca lo he visto ser amistoso o atento con alguna, él solo las usa y las bota, así de fácil.
Me obligo a levantar mi mirada de su perfil y miro cada casa con mucho detenimiento, algunas son extravagantes y otras no tanto. Grandes y pequeñas, todavía hay algunos edificios, en verdad me gusta ésta zona.
Cuando llegamos a su edificio me pongo mi mascara de seria, si quiero que mi hermano me diga la verdad y me tome en serio tendré que hacer de mala.
Ésta vez al entrar no veo al recepcionista de ayer, ahora es una chica, come a Joel con la mirada y luego pasa a verme a mí, no nos saluda pero veo como empieza a cuchichear con una de las chicas de limpieza al verme entrar con él tan cercanos al ascensor.
«otra de sus mujercitas seguro» mi mente ríe con cierto asco y siento su mirada. No volteo a verlo.
Entro directo a la habitación de ayer apenas llegamos a su departamento, mi hermano está dormido con Franco, por un momento mi máscara se quiere caer y sonreír como estúpida al ver que está bien. Niego con la cabeza y me concentro, escucho como unos zapatos chocan contra el piso, cada vez más cerca, sé que es Joel así que no miro a la puerta cuando aparece.
"Gabriel" mi tono ronco sale, mi hermano se remueve como si intentara escuchar con claridad "Gabriel!" Ésta vez aumento el tono y veo a mi hermano empezar a despertar, ya no se nota tanto el moretón de ayer, eso me alivia en lo mínimo "Gabriel! Levántate de una vez!" Mi parte maternal sale a flote, ya hablé con calma y con amor, es turno de la seria y estricta.
Gary se levanta de golpe y se sienta, me mira con curiosidad, esperando capaz que me empiece a desvanecer frente a él como si fuera imaginaria.
Franco también se levanta, ambos me miran con calma, eso me irrita algo.
"Cuéntamelo todo antes de que te agarre a patadas Gabriel" mi misma voz me sorprende, nunca había visto esa propia faceta mía— tal vez por que nunca pasé semejante susto —pero la autoridad sale como si fuera natural en mi.
"Fui donde los prestamistas, conseguí que nos dieran un plazo más largo para pagarles, no dije nada a ninguno para que no se enojen" sus ojos se ponen como de perrito mojado, ya conozco esa técnica de él, no cederé con facilidad.
"Y no pensaste en que nos enteraríamos? Sabes que yo me entero de todo, como saliste de ahí?" Su expresión cambia rápido, es como si le hubiera dado una bofetada, eso no me promete nada bueno.
"No querían dejarme salir, él..." y para, mira en dirección a Joel esperando una respuesta "me ayudó" mi mirada se cruza con la de Joel, la aparto de inmediato y vuelvo a mi hermano. Necesito saber exactamente que pasó.
"Cuéntamelo todo, quiero detalles" Gabriel y Joel se miran, mientras Franco —al igual que yo— intentamos descifrar que información intercambian sus miradas, parece que fuera telepatía.
Hasta que al fin Joel decide hablar.
"Pagué lo que tu padre debía" joder! Que hizo que ,por que?! Esperaba que se habrían peleado con aquel hombre, esperaba que me dijeran que escaparon de milagro, pero eso? No nos conocemos en absoluto, estoy más que segura que éste hombre no sabe ni mi nombre.
"Gracias en verdad, pero te pagaré todo lo que gastaste" su mirada oscura parece ofendida, por más que quisiera dejarlo así no puedo, yo no soy una deudora morosa como mi padre, yo no soy como él por nada del mundo.
"Mira, no hace falta ,además estoy seguro que para cuando acaben de pagarme estaré muerto" «maldito arrogante» pongo los ojos en blanco y miro a mi hermano, me mira como suplicando que lo deje ahí, pero no lo haré con facilidad.
"No importa si te mueres cuando acabe de pagarte, lo haré y punto" Franco no dice nada de nada y Gary sólo se queda mirándome con desespero, como si fuera a retractarme por eso.
"Está bien" sale a paso tranquilo y sin decir nada más, espero un momento a que vuelva, pero no lo hace. No sé ni el por que quería que volviera.
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No hables,gemir es mejor // #1 Saga No Hables
Hayran KurguTodas las personas tienen un pasado. Un secreto o algo que los marca de por vida. Ellos no eran la excepción pero todo era planeado y calculado. Esa era la diferencia. Encontramos formas diferentes de ver la vida y planear el futuro, quererlo amo...
