ASTRID
Alegre.
Así me siento, embriagada de felicidad. Hace una semana que Joel y yo vivimos bajo el mismo techo.
Habíamos ido con Joel a mi antigüo departamento por mis cosas. Cuando entré no había nadie, pero en su habitación se encontraba Gary, Joel se quedó en la sala.
Yo alisté lo necesario y negándome a dejar a Gary lo traje conmigo. Lo que a mi hermano y a mi nos distrajo de alistar nuestras maletas fue el griterío que se desató cuando Marcela llegó.
Ambos alarmados salimos y vimos que Joel sujetaba a mi amiga por las muñecas y estaba delante de ella impidiéndole el paso. Mi amiga gritaba cosas incoherentes.
Decía que no podía ir con él, que era malo y me haría daño.
Salí con Gary pisándome los talones mientras que mi amiga seguía gritando. Joel salió minutos después de nosotros. Me dijo que no hiciera caso y me calmara.
Al llegar a su edificio me dijo que Gary viviría en el piso de abajo. Mi hermano y yo nos negamos pero-como siempre- Joel ganaba. Y esa tarde no fue la excepción.
Luego nuestra extraña relación.
No estaba segura de que éramos.
Dormíamos juntos, yo esperaba su regreso en la hora del almuerzo con comida preparada, hasta teníamos nuestros cepillos dentales en el mismo vasito.
El punto extremo fue que dejé mi trabajo para dedicarme a él, mi jefe me dijo que me tomará ese mes como vacación y lo pensara mejor. Acepté. Pero a los ojos de Joel yo dejé el empleo.
Mi hermano estaba más que feliz por la independencia que tenía, aunque la mayoría de las tardes las pasaba conmigo, muy bien en su departamento o muy bien en el mío. Me contó que estaba conociendo a Erick. La noticia no me había impresionado mucho, ya me lo tenía en mente luego de esa tarde que los ví jugando en el anterior departamento.
Esa tarde me sacarían el yeso, fue otro motivo de felicidad. Al fin firmaría mi divorcio con esa cosa que me picaba.
"Estas lista?" sonrío mirando el reflejo del espejo. Mi hermano se encuentra parado detrás mío y con él se encuentra Erick. Joel no podría llevarme esa tarde porque tenía demasiado trabajo. Nisiquiera había podido venir a comer al mediodía conmigo. Por lo cual bajé con mi hermano que tenía la visita del ojiverde.
El almuerzo lo pasamos hablando de la sobrina de Erick. La pequeña Josefina quedó huérfana de madre y nadie sabe quién es el padre. Erick la cría desde hace cuatro años.
Mi pequeño corazón anhelante de hijos se estruja de ternura al ver que Erick habla de ella con total felicidad. Había evitado hablar de su fallecida hermana.
Pero su nos contó de Yanelis, quien también es madre. Su sobrino, Thiago, también parece una parte muy importante en su vida. Había alardeando como pavo real que el pequeño era igual de guapo que él.
"Vámonos ya" les digo a ambos muchachos.
Tomamos el ascensor y al estar en la parte baja caminamos al auto de Erick. Ambos chicos discuten si el ojiverde se quedará a dormir o si mi hermano se irá a su casa. En que terminan, no lo sé.
El camino al hospital es lleno de risas por los malos chistes de Erick.
En el hospital mi corazón bombea con rapidez al ver la sierra con la que me van a quitar el yeso. Mis ojos se abren como platos y la enfermera intenta detenerme los movimientos. Erick ríe a carcajadas y Gary intenta no hacerlo <<imbéciles!>>
Al momento de mi distracción el doctor aprovecha para quitarme el yeso y este cae partido al suelo. El ventarrón que entra por la ventana hace los vellos de mi brazo descubierto se pongan de punta.
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No hables,gemir es mejor // #1 Saga No Hables
FanfictionTodas las personas tienen un pasado. Un secreto o algo que los marca de por vida. Ellos no eran la excepción pero todo era planeado y calculado. Esa era la diferencia. Encontramos formas diferentes de ver la vida y planear el futuro, quererlo amo...
