《23》

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Camila's POV.

-¿Qué hiciste que?

-Eso -reí-. Mordí a Lauren. Debo admitir que su sangre me volvió loca -suspiré tan sólo de volver a sentir como escurría de mis labios.

-Ahora entiendo porque se la llevaron al hospital...

Dejé a un lado lo que estaba haciendo y mi rostro palideció ¿cómo que estaba en el hospital? ¡Joder! Le advertí que me dijera cualquier cosa.

-¿Cómo lo sabes? -le miré por el espejo.

-En la madrugada salieron ellos tres. Kyle llevaba a Lauren en brazos y lo que vi bueno... ella ardía en fiebre.

-Demonios -me recargué en el tocador-. Dinah vamos al hospital.

-¿Es una broma verdad?

-No ¿me ves de estar de broma?

-Bien -dijo resignada-, pero si huelo sangre yo me largo, así que es obvio que te quedarás sola.

-Lo tenemos controlado...

-Lo dice la que mordió a una chica -respondió mirando sus uñas.

Rodé los ojos. Sabía que aún podía tener autocontrol y Dinah igual, aunque es un poco impulsiva y no sé como vaya a terminar todo este asunto. Espero que bien. Confiando en mis instintos me coloqué lo primero que encontré en el armario. Me quité el pijama rosa junto a mis enormes pantuflas. En diez minutos estaba lista. Opté por no llevar maquillaje. Tomé las llaves de la camioneta de mi padre y salimos antes de que Mani y madre hicieran preguntas.
Elliot nos vio, pero era un gran amigo mío aunque no hablara mucho. Me ha cubierto muchísimas travesuras. Le debo mucho. Esta fue una más de ellas y aseguró no decir nada.

Llegando a la entrada del hospital más cercano que encontramos di la señal y entramos a la sala de espera. Con un café en la mano Elizabeth se encontraba en un sofá, mientras Kyle hacía una llamada imagino que a Verónica. Esa chica sale constantemente de mi hogar.
De todas maneras. Tuve el suficiente valor y terminé al lado de ambos.
Dinah respiraba entre cortadamente, algo así como si hubiese corrido un maratón. Ese olor. Olor a sangre humana.

Le di un pequeño golpe que la hizo volver a la realidad y sacudiendo su cabeza volvía en sí.

-¿Qué quieres, Karnstein?

-En realidad es Cabello... -corregí.

-¿No me digas? -respondió sarcástica- Lárgate de aquí antes de que haga una escena.

Y justo de esa forma tan tranquila le dio un largo sorbo a su café.

-Liz... ahora no -le dijo Kyle-. No quiero que termines mal...

-¿Cómo está ella? -pregunté.

-¿Y a ti qué diablos te importa?

-Elizabeth Gillies.... ¿puedes dejar de ser tan hija de puta con Camila?

-No -respondió-. ¿No te das cuenta? Ella es la culpable de que mi Lolo esté en una camilla con 39 de fiebre.

-Wow, wow, wow -comenzaba Dinah-. Ten cuidado con lo que hablas, chica.

Justo cuando la hermana cazadora iba a responderle. Un médico llegó hasta nosotros con lo que parecían ser noticias sobre la chica de ojos verdes.

-¿Alguna de ustedes es Camila? -preguntó.

En ese momento mi corazón saltaba de alegría. Ella había preguntado por mí, claro que había culpa en mí ya que todo esto es por mi causa. Puede sonar estúpido, pero ella me quiere.

-Yo soy Camila -me acerqué.

Él me sonrió.

-Lauren quiere verte... al parecer necesita hablar contigo.

-Bien -levanté la comisura de mis labios-. Toma mi bolso, china.

Seguí al médico hasta el segundo piso justo en una de las primeras habitaciones.
Luego de advertirme que tal vez me diría cosas sin sentido debido a la fiebre entramos de un paso al sitio. La miré justo allí. Recostada en la camilla con suero entrando a su cuerpo, su pecho subía y bajaba constantemente debido a su respiración y sus mejillas estaban un poco rojas. Llegamos a su lado y una vez sabiendo que estaba a su lado el hombre de bata blanca nos dejó solas.
Me senté a un lado de ella justamente en la misma camilla y le tomé la mano derecha.
Intentó abrir un poco los ojos y al verme una clase de sonrisa intentó salir de sus labios.

-Es tu culpa -reía-. ¿Por qué siempre me jodes, Camila?

-Puedo joderte cuando quiera, Jauregui -mordí mi labio.

-Sí. Seguro -tragó saliva-. Hablando enserio, quiero saber qué me pasará luego de la fiebre...

-Nada. Creo que soportaste lo peor.

-Y... ¿me volveré vampiro?

-Nop. No puedes hacerlo, a menos que yo quiera.

Intentando explicar un poco los pro's y contras de la mordida noté como caía en un profundo sueño.

-Perdóname -murmuró.

-¿Por qué?

-Sofía... no pude hacer nada... no pude salvarla.

-Descuida -respondí-. La encontraremos, Laur.

-Es mi culpa...

-Shhh -tapé su boca-, intenta dormir.

Toqué su frente que ahora estaba volviendo a la temperatura normal y sonreí. Por Dios. Es que se veía hermosa. Le quité un mechón de cabello de su rostro. Besé lentamente su frente y ella apretó el agarre de mi mano.
Salí victoriosa. Lauren Jauregui no me odia.
Besé por última vez el dorso de su mano y salí de la habitación. Regresando con los chicos volví a casa. Mi objetivo y visita habían terminado y ahora tan sólo esperaba no recibir sorpresas. Lástima que al llegar todo fue distinto.

Aparcando el coche de nuevo en el garage comenzaron las preguntas.

-¿Qué te dijo? ¿está molesta? No sabes el sufrimiento por el que me hiciste pasar, Cabello... no vuelvas a hacerlo. ¿Morirá? Elizabeth a veces es tan irritante.

-¡Hey! Basta. No, no me dijo mucho, tampoco está molesta y no, no morirá ¿feliz?

-Casi -justo a punto de salir- Espera... ¿sientes eso?

-¿Qué?

-Hay una fuerte energía en casa -se tocó el pecho-, y no... no es nuestro padre.

-No exageres, Dinah -le resté importancia-. Seguro es mamá.

-No Mila... es alguien más poderoso que mamá.

-¿Qué? -reí- Eso no es posible... anda toma tus cosas y baja tu trasero de mi auto.

Entramos a la enorme mansión en medio de la nada. Dejé las llaves colgadas en la entrada y me dirigí a mi habitación. Mañana sería un día largo e iría de nuevo a ver a mi chica... supongo que ya lo es.
Me despedí de Dinah no sin antes prometerle que le avisaría cualquier cosa, según ella la energía estaba cerca. Mucho.
Una vez en mi habitación fui directo al baño a cepillar mis dientes y recoger mi cabello en una coleta. Me coloqué el pijama.

Pegué un saltito cuando la vi de pie checando la repisa de mis libros... ella me miró.

-¿Qué estás haciendo aquí, Karla?

-¡Sorpresa! Nos volvemos a ver, hermanita...

Cazadores De VampirosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora