Unos nubarrones negros presagiaba un aguacero en el campo.
Izuku se detuvo en el arcén de la carretera para verificar el mapa que había sacado de Internet. Era la tercera vez que se equivocaba de dirección en mitad de aquel laberinto de caminos que ni siquiera estaban señalizados.
Katsuki vivía a las afueras. Tan lejos que Izuku no había calculado bien la gasolina y la Vespa llevaba un rato peligrosamente en reserva. Soltó un bufido tratando de orientarse y mirando a su alrededor con cara de perplejidad. Ninguna casa, ninguna verja, y pasaban tan pocos coches que daba la impresión de que era una zona realmente desierta.
Estudió el mapa y se decidió a dar marcha atrás hasta la última rotonda. Seguramente se había equivocado allí. Después de casi veinte minutos de vueltas inútiles, desembocó por fin en una vereda, al final de la cual se entreveía una casa. Izuku frenó junto a una verja oxidada y descolgada. Había un portero automático pero los cables estaban arrancados.
La vivienda, que estaba una decena de metros más allá de la verja, parecía más bien una casa de labranza. El patio estaba plagado de chatarra y había un tractor listo para ser desguazado.
Izuku titubeó. No podía ser la casa de Katsuki. A juzgar por la moto y el coche que conducía, debería vivir en un sitio distinto.
Abrió la verja y entró. Cuando llegó a la puerta, notó que no había timbre, por eso llamó suavemente con la mano y esperó, era posible que no hubiera nadie. En efecto, el lugar parecía deshabitado y las persianas estaban echadas.
- ¿Quién es?- preguntó una voz cautelosa desde el interior. Una voz de mujer que lo tranquilizó.
- Buenas tardes, señora. Necesitaría que me indicase algo.
La puerta se abrió lo suficiente para revelar una figura femenina esbelta y bien vestida. La mano que sujetaba el pomo estaba completamente cubierta de anillos. La mujer tenía un rostro hermoso, aparentaba unos cincuenta años y tenía la expresión menos amigable que Izuku había visto en su vida.
- ¿A quién buscas?- preguntó con brusquedad.
Izuku se aclaró la voz y sonrió:
- Creo que me he perdido. Estoy buscando la casa de una familia que se apellida Bakugo. Tendrían que vivir por esta zona, o al menos es lo que me señala mi mapa.
- ¿Qué quieres de los Bakugo? ¿Quién te ha enviado?- Lo interrumpió la mujer, cada vez más agresiva. Lo miró de arriba abajo con aire desconfiado e Izuku dio un paso atrás instintivamente.
- En realidad estoy buscando a un chico- trató de explicarle, a pesar de que resultaba inútil, ya que la mujer no parecía que pudiera ni quisiera ayudarlo- Se llama Katsuki, vamos a la misma clase.
La cara de la mujer se relajó visiblemente. Abrió la puerta de par en par y dio un paso al frente, con el pecho erguido y la barbilla bien alta.
- ¿Y qué quieres de él?
- ¿Usted lo conoce?- preguntó Izuku, sonriendo de puro alivio.
- Soy su madre.
Tendría que haberlo visto venir. Se parecían en la mirada y en los gestos.
- Me llamo Izuku Yagi- se presentó tendiéndole la mano derecha.
La mujer no se la estrechó, sino que continuó mirándolo fijamente.
- Todavía no me has respondido ¿Qué quieres de mi hijo?
Pronunció la palabra "mi" con tanto énfasis que parecía que se estuviera refiriendo a una propiedad privada y no a una persona.
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Die Together
Fanfiction¿Qué pasaría si el hijo de un juez se cruzara en el camino de un joven mafioso? ¿Y si se enamorasen a pesar de que su relación estuviese condenada desde el principio? Izuku y Katsuki se conocen en el instituto, ambos comparten una vida marcada por l...
