Katsuki miró fijamente el mar azul oscuro que se extendía ante él. Lo del vertido de los residuos había sido una idea estupenda, lo sabía, pero se sentía inquieto igualmente, como si algo no encajase.
El armador albanés, un tipo grande de traje y corbata que apestaba a sudor y a cerveza, y tenía la mirada como los otros de los cuentos, gesticulaba continuamente para suplir sus carencias idiomáticas. Katsuki no tenía necesidad de escucharlo, conocía el procedimiento porque había hecho uso de él otras veces aunque para librarse de otra clase de residuos.
- ¿Tú entender?- preguntó el armador, poniéndole una mano en el brazo. Katsuki lo retiró instintivamente, con cara de rabia.
- No me toques o te meto una bala entre ceja y ceja ¿entender tú?- exclamó para descargar la tensión. Shinso tenía que haber estado allí, tal como lo había ordenado Shota, pero no se había presentado y a Katsuki no le gustaba tratar con aquella chusma sin que nadie le cubriera las espaldas. Tan sólo quería cerrar el trato deprisa y marcharse.
- Perdona, amigo- dijo el albanés, aunque, a juzgar por la sonrisa maliciosa en su cara, no parecía sentirlo en absoluto. Desde que se habían encontrado en el puerto, había estado mirando Katsuki con ese aire divertido. Éste continuaba inspeccionando los alrededores, porque sabía, o mejor dicho, sentía, que el tipo no estaba solo.
- Perdona una mierda- replicó sacando la pistola del bolsillo de atrás de los vaqueros- Borra inmediatamente es sonrisa de tu cara o te la borro yo.
- Yo no broma- respondió él hombre a la defensiva- Yo quiero dinero. Hacer trabajo limpio.
Katsuki siguió apuntándole con la pistola.
- Entonces ya sabes cuáles son las condiciones ¿Cuánto tardarías en encontrar un barco adecuado?
El albanés se encogió de hombros.
- Creo que un mes. Posible seis semanas.
- Un mes está bien- replicó Katsuki- Ni un día más.
- Pero yo no puedo estar seguro, tener que ir antes a Kavaja para hablar con mis amigos. Tú sabes que yo no puedo llevar barco vacío. Traemos personas con barco y luego tiramos carga.
- A Shota Aizawa no le interesan vuestros negocios- dijo Katsuki- Os hemos ofrecido un montón de pasta, ahora esperamos que todo se haga según nuestras necesidades. Un mes, ni un día más.
El albanés entornó los ojos y escupió al suelo.
- Tú demasiado joven para hacer negocios con nosotros ¿Por qué Shota no está aquí?
Katsuki escuchó algo moverse a sus espaldas. No se giró y continuó apuntándole con la pistola, el brazo inmóvil y la mano firme. Si le dispararse desde esa distancia, le volaría esa cara tan horrible.
- Dile a tu hombre que baje el arma.
- Tú apuntas con pistola. Pero yo soy amigo- dijo el albanés.
Katsuki escuchó el clic del seguro de una pistola al ser liberado. Detrás de él había alguien que lo tenía en el punto de mira, pero si se giraba, él albanés tendría una oportunidad para saltarle encima.
- Si eres amigo mío, eres amigo de Shota- dijo, recalcando las palabras- Pero si se entera de que me has amenazado, no creo que se ponga contento.
El albanés escrutó un segundo y luego hizo un gesto en dirección a su cómplice.
- De acuerdo, un mes- consintió- Llevo barco a puerto y tú traes hombres.
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Die Together
Fanfiction¿Qué pasaría si el hijo de un juez se cruzara en el camino de un joven mafioso? ¿Y si se enamorasen a pesar de que su relación estuviese condenada desde el principio? Izuku y Katsuki se conocen en el instituto, ambos comparten una vida marcada por l...
