Capítulo 29. Amistad rota.

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Narra Temo.

-Hasta que se te declaró Aristóteles - dijo Carlos riendo.

-¿Cómo? ¿Tú ya sabías que yo le gustaba?

-Aamm, algo así.

-Ahora me dices.

-Pues es que el día que fue a mi casa a disculparse por la pelea, me dijo que estaba enamorado de ti.

-¿Y por qué no me lo dijiste?

-Él me dijo que no te dijera. Y hablando del rey de Roma - dijo señalando la puerta, Aristóteles entró al salón de clases y se dirigió hacia nosotros.

-Hola Carlos. Hola Temito - dijo con una sonrisa.

-Hola Aristótelitos - respondí de la misma forma.

-Ay, ya besense - dijo Carlos.

-Qué más quisiera yo, pero primero tengo que decirle a mis amigos que soy gay y que amo a Temo, no sé como se lo tomarán.

-Tranquilo, vas a ver que van a seguir siendo tus amigos - le dije para calmarlo.

-Eso espero, porque lo haré hoy.

-¿Dónde? - preguntó Carlos.

-Pues saldré con ellos y se los diré, si son mis amigos de verdad lo entenderán.

-¿Por qué no llevas a Temo? Así se te puede hacer más facil.

-No creo que sea una buena idea - respondí - sus amigos me odian.

-Si Temo, ven conmigo, no dejaré que te pase nada.

-¿Estás seguro?

-Muy seguro. Quiero que estés conmigo en este momento importante.

Suspiré.

-Esta bien.

--------------

Narra Aristóteles.

Cité a Franco y Eduardo en una caferería, Temo y yo llegamos primero así que nos metimos y nos sentamos en una mesa para 4 personas.
La verdad si tenía miedo, ellos siempre hacían bromas y comentarios homofóbicos, a los cuales antes yo también les seguía el juego. Pero ahora que sé lo que soy, necesito que ellos también lo sepan.
Mis piernas comenzaron a temblar.

-Oye, tranquilo, estoy aquí contigo - dijo Temo acariciando mi espalda.

-Gracias por venir Temo, no sé como estuviera si no hubieras venido.

De pronto vi como 2 chicos entraban a la cafetería y se dirigían hacia nosotros.

-Llegó la hora - dije en voz baja.

-¿Qué onda Aristóteles? - dijo Franco mientras extendía su mano para chocarla. Eduardo hizo lo mismo.

-Hola, chicos, sientense.

Ambos se sentaron.

-Aam, ¿por qué trajiste a este maricón? - preguntó Eduardo señalando a Temo.

Pude ver que Temo se sintió mal por ese comentario, así que tomé su mano por debajo de la mesa.

-No le digas así, Temo es muy......buena onda.

Casí se me sale decir que es muy hermoso.

-Pero es un joto, ¿por qué lo trajiste? - replicó Eduardo.

Solté un suspiro algo enojado.

-Temo viene a apoyarme, ya que les tengo que contar algo importante.

Pude observar como Franco me miraba en silencio, algo en mi me decía que él ya sabía lo que yo iba a decir, pero no parecía enojado, más bien, tenía una mirada de calma y comprensión.

-Miren chicos, no me gustaría que nuestra amistad cambiara por esto que les voy a decir, todo debería seguir igual si en verdad somos amigos......

La mesa se quedó en total silencio hasta que volví a hablar.

-Soy gay y Temo, él es mi novio.

La cara de Eduardo cambió rotundamente a enojo y desepción.

-No Aristóteles, tú no eres así, tú eres normal - dijo Eduardo en negación.

-Soy normal Eduardo, ser gay no significa estar enfermo de nada - dije tratando de no levantar la voz.

-Claro que si, ¿cómo puede gustar un hombre? - dijo con cara de desagrado.

-De la misma forma que a ti te puede gustar una mujer.

Eduardo negó con la cabeza.

-Tú - dijo señalando a Temo - es tu culpa, tú lo convertiste en maricón.

-Él no me convirtió en nada, siempre fui así, y si no estás de acuerdo no me importa, seguiré siendo así y seguiré amando a Temo.

-Pues no, no estoy de acuerdo, y de ahora en adelante te tendrás que cuidar, por que serás un gay más en nuestra lista.

-No te tengo miedo Eduardo.

-Ya lo veremos malditos maricones - dijo en tono amenazante - vamonos Franco, no nos vayan a pegar lo gay.

Eduardo se levantó de la silla y salió por la puerta. Franco sin embargo se quedó sentado.

-Yo.....yo los apoyo chicos y no quisiera dejar de ser tu amigo Aristóteles, pero Eduardo hará lo imposible para que así sea.

-No te preocupes Franco, entiendo y gracias por comprender.

-Bueno, que tengan buena noche, hacen una linda pareja - dijo antes de levantarse de su silla y salir de la cafetería.

De nuevo Temo y yo nos quedamos solos.

-Aris yo....perdón, no quize que esto pasara.

-No Temo, tú no tienes que pedir perdón de nada, tú no tienes la culpa de esto.

Le di un beso en la frente y lo abrazé, no sé cuanto tiempo nos quedamos abrazados pero no quería separarme.











Aristemo: El último "Te quiero".Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora