Capítulo 2. Miradas.

1.1K 86 3
                                        


Narra Temo.

Estaba en mi habitación hablando con mi amigo Diego a travéz de una video llamada.

-Diego no sabes como te extraño, si estuvieras aquí tendría por lo menos un amigo.

-Animo amigo, mira, tal vez pronto pueda ir a Oaxaca por un tiempo.

-¿Enserio? - escuchar eso me alegró muchisimo.

-Si, ya me dije a mis papás, muy pronto estaré contigo y así podré conocer a tu crush.

-Tal vez también se haga tu crush - dije riendo.

Mi puerta se abrió de pronto, era mi padre.

-Papá, ¿qué te he dicho de tocar?

-Lo siento Temochas, yo sólo vine a decirte que te buscan.

-¿Quién?

-El vecino Aristóteles, preguntó por ti.

-Bueno, dile que ya voy, adios Diego.

-Adios y suerte con Aristóteles - dijo alzando las cejas.

Colgué la llamada y fui a la puerta para ver que quería, estaba nervioso, nunca habiamos hablado, no tenía idea de porque me buscaba.

-Hola, ¿Temo, cierto?

-Si, y tu eres Aristóteles.

-Correcto, bueno Temo, verás, ya que vives aquí pensé que deberiamos comenzar a llevarnos bien, ser amigos, digo incluso vamos en el mismo salón de clases y no hablamos.

-Pues me gustaría, sería chido tener un amigo aquí en Oaxaca - y por que me moría por él.

-Bueno pues, ¿te parece si vamos no sé, por ahí para pláticar?

-Claro, no tengo nada que hacer - volteé para ver a mi padre - papá, voy a salir con Aristóteles un rato.

-Con cuidado hijo - me contestó.

Salimos del departamento y cerré la puerta.

-------------

Ibamos platicando por la calle sobre cosas de nosotros, no estabamos conociendo.

-Veo que eres algo timido Temo, casi nunca te veo hablar en la escuela.

-Si, a veces me cuesta trabajo abrirme con las personas - en especial si esa persona me tiene enamorado.

-Ojalá yo pudiera ser así, termino contando toda mi vida sin darme cuenta.

-Si me di cuenta - dije riendo.

Él también río pero luego se quedo viendo hacia un punto fijo.

-Mira Temo mira - dijo apuntandome con la cabeza hacia el frente.

-¿Qué? - dije tratando de ver lo que el veía.

-¿No ves? Esa chica está hermosa,  tiene un muy buen cuerpo - dijo concentrado en aquella chica.

Tenía que fingir que me interesaba mirarla, aunque lo único que quería mirar era a él.

-Ah si, está muy linda - dije fingiendo interés.

El hecho de ver como Aristóteles se interesaba por las chicas me ponía un poco celoso, o más bien triste, nunca tendría una oportunidad con él.

Aristemo: El último "Te quiero".Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora