Capítulo 31. Fotografía de amor que causa dolor.

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Narra Aristóteles.

Voy tarde a la escuela, ni siquiera tuve tiempo de desayunar, sólo me cambié y partí rumbo a la escuela. Esta vez no me fui con Temo porque él ya se había ido, él era muy puntual, y aunque yo fuera su novio él no iba a sacrificar esa puntualidad.
Al llegar pude sentir como varios chicos me miraban y se reían, como si se estuvieran burlando de mi, vi que eso que les parecía tan grasioso estaba en sus celulares. Tal vez yo estaba alucinando y ellos sólo estatan viendo algo que no tenía nada que ver conmigo.
"Ahí va el joto" escuché que alguien decía atrás de mi, ¿se estaban refiriendo de mi?

Llegue hasta el salón de clases y al llegar todos dirigieron la mirada hacia mi y se comenzaron a reir. Vi que Temo estaba en su lugar con la cabeza baja, fui hacia él.

-Temo, ¿sabes que está pasando? ¿Por qué parece que todos se estan riendo de mi?

-No parece, si se están riendo, y no sólo de ti, de ambos.

-¿Por qué? - pregunté confundido.

-¿No lo viste?

Yo negué con la cabeza. Él sacó su celular y comenzó a buscar algo dentro de él, cuando lo encontró me lo mostró; era una fotografía, reconocí que esa fotografía era de anoche, en ella estabamos Temo y yo caminando abrazados.

-Alguien nos tomó una foto y ese alguien la esparció por todas las redes, ahora todos saben de lo nuestro.

Esto era grave, no por los compañeros de la escuela, sino porque esa fotografía podría llegar a alguien de mi familia y ese sería mi fin.
Escuché como todos seguian hablando y riendose de nosotros, a mi no me afectaba pero vi que a Temo si, pude ver como agachaba la cabeza ante los insultos y risas, lo cual me hizo enojar bastante.

-¡A ver ya estuvo bueno! - grité levantandome de mi asiento haciendo que todos se callaran - en efecto, Temo y yo somos novios, y no tengo miedo a decirlo, no me importa lo que piensen o lo que digan, yo lo amo.

-Ay, que conmovedor discurso, casi me haces llorar Aristóteles.

De inmediato reconocí esa voz, era la de Eduardo que estaba hasta el fondo del salón, a su lado estaba Franco quien permanecía callado y sin moverse, se notaba que le tenía miedo.

-Te voy a hacer llorar pero de los golpes que te voy a dar.

Se escucharon murmullos en el salón.

-Ay por favor, no le tengo miedo a un maricón como tú.

Entonces sentí un click en mi cerebro, todo tenía sentido, sólo había una persona con razones suficientes para querer perjudicarnos y ahora la tenía enfrente.

-¿Fuiste tú no? ¡Tú publicaste la foto! - grité.

-Si, fui yo, te dije que no la ibas a tener facil conmigo.

-¡Eres un cobarde! - casi me abalanzo hacia él pero Temo apareció frente a mi deteniendome.

-Aris por favor tranquilo, no pelees por esto por favor, él no vale la pena, esto es lo que él esta bucando - puso una mano sobre mi pecho.

Traté de calmarme por Temo, tenía razón, no podía caer tan bajo, aunque aún me hervía la sangre.

-Está bien Temo, no lo mataré sólo porque tú me lo dices - dije al tiempo que le lanzaba una mirada amenazante a Eduardo.

-Bien, ahora sentemonos que la maestra ya no tarda en venir.

Ambos nos sentamos mientras los demás tal ves seguirían hablando y riendose de nosotros.

Aristemo: El último "Te quiero".Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora