A la mañana siguiente un frágil destello de luz que pudo atravesar todas las nubes y entrar por mi ventana me despertó.
Me giré y vi a Guille durmiendo arropado hasta las orejas. Su ojo se notaba más dolorido que anoche, y más hinchado.
¿Qué coño le había pasado?
- Guille, despierta tío. Que son las 12 de la mañana.
Se desperezó poco a poco y al estirarse se estremeció de dolor. Mientras él se levantaba yo me fui al baño para darme una ducha rápida.
Cuando salí le di una toalla y le enseñé como funcionaba la ducha.
Antes de irse al baño, se quitó la camiseta delante de mi y tenía la espalda llena de arañazos y moratones.
Mientras él se duchaba, yo recogí toda mi habitación para no dejar pruebas del delito a mis padres.
Justo cuando Guille salía de la ducha con una toalla en la cintura, Ryde entró a mi habitación con ganas de preguntarme algo. Pero cuando vio a Guille sin casi ropa y a mi recogiendo las cosas del suelo, se paró en seco, soltó una sonrisa burlona y dijo:
- ¿Sois novios?
- ¡No! - Gritamos los dos a la vez con enfado y vergüenza.
- ¿Seguro que no sois homosexsuales? Porque esto parece..
- ¡Que no! - Grité.
- ¡Si! - Gritó Guille.
Me quedé paralizado mirándo a Guille con cara de pocos amigos. Anoche me pedía perdón y ahora pretendía que mi hermana pensara que me gustaban los hombres. ¿Era tonto?
Eché a Ryde de mi habitación a empujones y conseguí cerrar la puerta de un portazo a pesar de que ella ponía todo su esfuerzo en que la puerta no se cerrara.
Cuando oí que se dio por vencida y volvía a bajar las escaleras con paso lento, me gire bruscamente hacia Guille.
- ¿Qué pasa contigo? ¡Te dejo dormir en mi casa! y aún así ¿necesitas ridiculizarme hasta delante de mi hermana pequeña para sentirte mejor? - Le grité lo suficiente bajo para que Ryde no volviera a subir.
- No tío, déjame explicar...
- ¿Qué esto tiene explicación ? Pues explícate bien porque me va a costar creerte.
- Soy gay - Soltó de repente.
No me pude controlar y la risa empezó a brotar de mi interior hasta convertirse en grandes carcajadas.
- ¿En serio? Es la peor excusa que te has inventado nunca, pero ha merecido la pena - Le dije sin parar de reir.
- No es broma - Me contestó sin una pizca de alegría en su rostro - Por eso estoy magullado, por eso no puedo andar bien ni abrir el ojo, por eso no puedo volver a mi casa ni dormir allí. Ayer mi padre me pilló con un chico en mi cuarto, y sin darme cuenta me estaba golpeando con todas sus fuerzas. Cuando por fín paró, me miró con asco y me dijo que no volviera a aparecer por allí nunca más, que ya no era su hijo - Terminó con lágrimas en los ojos.
¿Que qué? No me podía creer lo que estaba escuchando. El chico más popular, el que se había acostado con todas las chicas del instituto y el que cada día tenía una novia nueva era homosexsual. El chico que se había dedicado a hundirme tantos años, a el macho al que solo le gustaban los deportes ahora también le gustaban los chicos. ¡Era acojonante!
- ¡Eres maricón! - Fue lo único que conseguí soltar.
- ¡Eres increíble! - Me dijo dejándose caer en mi cama.
