Tres días pasaron como si nada y para Oriana, Paulo estaba cada vez más alejado de ella. Ahora apenas compartían un "buenos días". Él la evitaba a toda costa y ella se sentía cada vez peor. Su voz había mejorado gracias a Alicia. Agustín entró a la cocina y se sentó junto a ella. Ya no peleaban y su mejor amigo le había pedido perdón por haberse comportado como un niño.
-¿Querés ir a pasear un raro, Oriana?- Preguntó él
- No lo sé Agus- Respondió Oriana-No estoy de animo
La puerta se abrió y él entró. Los saludó por lo bajo y se acercó al fregadero para buscar un poco de agua. Tan pronto como entró, se fue. Y a Oriana se le encogió el corazón. Odiaba estar así con él.
-¿Sigue enojado?- Preguntó Agustín
-Sí, odio que esté así-
-Entendelo Oriana heriste su orgullo...-
-Yo no herí su orgullo- Dijo frunciendo el ceño - solo estaba enojada
-Celosa- Corrigió él
-Lo que sea, no quiero que esté así conmigo
-¿Qué te parece si haces algo hoy? No se, una carta, una fiesta, lo que sea.
-No, esas cosas no sirven con el, es demasiado terco
-Entonces quédate sentada y espera que se le pase el enojo. No creo que esté así toda la vida.
Alguien volvió a entrar a la cocina. Ambos se giraron a verlo
-Buenos días , Lauti- Le sonrió la castaña
-Buenos días a ambos- Dijo él y se acercó a la heladera para sacar un poco de leche.
-¿Cómo te sentís?-Le preguntó Agustín.
-Mucho mejor, por suerte – Contestó mientras se servía un poco de leche en su vaso- Ya no siento tanto dolor y el médico dijo que dentro de poco podré volver a mis actividades normales.
- Tengo algo para ti- Dijo Oriana
El castaño frunció el ceño y la miró extrañado.
-Es una carta de viqui- Dijo Agus
Al instante Lauti se acercó a Oriana y le arrebató de las manos el sobre blanco. Comenzó a abrirla desesperado pero se detuvo al recordar que aún estaba en presencia de Ori y Agus.
-Voy... Voy a ir a leerla a otro lado-
-¿Por qué?- Preguntó Agus decepcionado- Queremos saber que te dice.
-¡Agustín!- Lo retó ella y le golpeó el hombro- No es de nuestra incumbencia lo que diga en esa carta- Miró a Lauti- Ve tranquilo, Pero recuerda que todavía no la podés ver. No después de que su padre la vino a buscar hasta acá.
-Lo entiendo- Murmuró este sin dejar de mirar la carta.
-Si le quieres responder nos dices y nosotros le alcanzaremos la carta a la pequeña...
-¿De verdad?- Inquirió sorprendido.
-Sí- Sonrió Oriana- No te lo había dicho pero ahora estoy yendo seguido a la casa de Viqui para darle clases de piano, empezamos ayer y hoy tengo que ir de vuelta, así que si queres que le lleve algo, apurate.
Salió de la cocina hecho una flecha. Ambos amigos rieron y soltaron un suspiro. Les encantaba hacer de cupidos. Siendo más jóvenes, se encargaban de juntar parejas en la preparatoria y siempre todo salía bien. Oriana volvió a tomar un poco de su té y miró la hora en el reloj. Casi se ahoga al ver que se le había hecho híper tarde.
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Mi Salvaje
Teen FictionQue nerviosa se sentía, le temblaban las piernas. No recordaba o eso creía, haber pasado un día tan emocionante como ese. Su cumpleaños numero doce. No podía dejar sus manos quietas y se mordía el labio, nerviosa... Si estaba nerviosa. Su padre le h...
