Llegaron corriendo al despacho de Osvaldo e ingresaron para encontrar que Alicia estaba arrodillada al lado de él y lo sostenía contra su pecho. Levantó la vista para mirarlos y vieron las lágrimas que corrían por sus mejillas. El corazón de Oriana dejo de latir. Su padre no podía estar muerto, claro que no.
— ¡Llamen a un doctor ahora! —exclamó Paulo y se acercó hasta ellos para alzar a Osvaldo en brazos.
Con una facilidad que sorprendió a Oriana salió de allí y comenzó a subir las escaleras, como si su padre no pesara nada. Ella simplemente no podía reaccionar, estaba totalmente ida.
— ¿Qué estas esperando? —Le preguntó Agustin — ¡Sube con ellos!
Asintió tontamente y subió corriendo detrás de los pasos del castaño. Llegó a la habitación de su padre y vio como Paulo lo acomodaba sobre la cama. Se acercó hasta ellos.
—Papá —lo llamó y se arrodilló a su lado —Por favor, papi, despierta...
Osvaldo no reaccionó. Entonces los ojos de Oriana soltaron las lágrimas que había estado acumulando durante todo el camino. Su padre lo era todo para ella. Y si él...se iba ella...ella no iba a soportarlo.
—Tranquila,Oriana —le dijo Paulo y acarició su hombro.
Ella siguió con la mirada fija en su padre
—Le tomé el pulso, está vivo...solo está inconsciente.
Ella se giró a verlo.
—Me muero si le pasa algo —dijo con la voz quebrada.
Paulo se arrodilló a su lado, la tomó del rostro y la acercó a él para acurrucarla contra su pecho. Ella se echó a llorar a conciencia y se apretó más contra él.
—Nada va a pasarle, te lo prometo...
Alguien entró al cuarto. Era Alicia. Ellos la miraron y se pusieron de pie. Ella se acercó hasta la cama y se sentó al lado de Osvaldo. Estaba pálida y el cuerpo le temblaba.
—Ya viene el médico. —dijo apenas audible.
—Mamá, todo va a estar bien –la calmó él.
Ella simplemente asintió y miró a su PRIMER AMOR. Había ido a buscarlo a su despacho para decirle que sí...que se quería casar con él y compartir el resto de los años que le quedaban...juntos. Y lo había encontrado tirado en el suelo, inmóvil, con los ojos cerrados. Su mundo se había venido abajo. Ella simplemente iba a morir si al amor de su vida le pasaba algo...Él creía que ella ya no lo amaba, cosa que no era cierta. Lo miró y levantó su mano para acariciar su rostro. SIEMPRE IBA A AMARLO, no importaba el daño, el dolor, los años...Osvaldo Sabatini era la otra mitad de su alma. Agustin entró corriendo al cuarto, todos se giraron a verlo.
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Mi Salvaje
Teen FictionQue nerviosa se sentía, le temblaban las piernas. No recordaba o eso creía, haber pasado un día tan emocionante como ese. Su cumpleaños numero doce. No podía dejar sus manos quietas y se mordía el labio, nerviosa... Si estaba nerviosa. Su padre le h...
