Capítulo 34: Perdón

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—Lo siento —murmuró ella —Pero no puedo evitarlo —se le aguaron los ojos —Todo es mi culpa.

—No, no —susurró —No digas eso...

Ella volvió a acariciarlo. Se le hacía tan familiar tocarlo. Darle consuelo de aquella manera tan simple. Él volvió a cerrar los ojos. Solo quería dormir.

— ¡No le dimos las gracias al señor Mc Adams! —dijo Oriana recordándolo.

Osvaldo la miró a través del espejo retrovisor.

—Tranquila, cariño, luego se las das —le dijo.

— ¡Y nuestras cosas quedaron ahí! —exclamó.

—Yo vendré por ellas luego —le aseguró Lautaro —Tranquila.

Ella asintió y volvió la vista al castaño. Al parecer se había quedado dormido, se inclinó un poco para escuchar si respiraba. Si, su respiración estaba allí. Estaba tan preocupada por él, tan asustada. El auto se detuvo frente a la casa y Lautaro se bajó rápidamente.

—Paulo —lo llamó Oriana.

Él ni se movió

—Paulo, ya llegamos.

Está vez abrió un poco los ojos. Eso la calmó bastante. Él le sonrió como un bobo y ella no pudo evitar reírse.

—Eres tan linda —le dijo.

Las mejillas de Oriana se sonrojaron al instante. Tragó saliva y le acarició el pelo.

—Tú también lo eres —le aseguró.

La puerta del auto se abrió y Lautaro sacó a Paulo con una facilidad terrible. Oriana salió del otro lado y todos entraron a la casa. Alicia se acercó a ellos y miró horrorizada a su hijo.

— ¿Qué le pasó, dios mío? —preguntó.

—Lo mordió una bicha —le dijo Lautaro.

Alicia se cubrió la boca espantada y se acercó a su hijo para tocarle el rostro.

—Llévalo al cuarto, Lautaro —le pidió a su sobrino —Voy a llamar al doctor...

—No hace falta, Alicia —dijo Osvaldo —Ya lo llamé yo y está en camino.

—Gracias —dijo ella.

Llevaron a Paulo a su cuarto y lo acostaron en la cama. Lautao se encargó de limpiarle la herida. Oriana estaba parada fuera de la habitación. Agustin llegó corriendo hacia donde ella estaba.

—Sabatini, ¿Qué pasó? —le preguntó y la abrazó.

Al instante ella se echó a llorar en los brazos de su mejor amigo. Se sentía tan culpable por todo lo que estaba pasando. El doctor llegó y Alicia lo llevó hasta la habitación. Oriana y Agustin observaron como él ingresaba y sacaba a todo el mundo de allí adentro. Ella soltó un suspiro y miró a Agus.

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