Y de repente se alejó en un respiro. Oriana abrió los ojos para ver lo que pasaba y vió a Paulo. En ese mismo momento le dio un puñetazo a Pablo en el rostro, haciéndolo caer en el suelo. Paulo estaba completamente sacado. Había observado todo, ya que habia estado siguiendo a Oriana. Desde que ella había informado que iría todos los días a la casa de los Martinez, el se había comprometido a seguirla para asegurarse de que llegaría bien. Y lo mismo haría con la vuelta. Él sabía algo así iba a pasar, él presentia que aquel maldito infelíz sería capaz de una cosa así. Se acercó a él y le proporcionó una patada en una de sus costillas.
-¡Tolero que robes nuestro ganado!-
Le gritó y volvió a golpearlo, lo tomó de la nuca y lo puso de pie
La soltó y se subió al caballo. Le tendió la mano para ayudarla a montar también. Pero Oriana no se la dio enseguida.
-¡Tolero que intentes quemar nuestra cosecha!-
Otro golpe más... La furia corría por sus venas.
-¡Tolero que intentes matar a mi primo, que no respetes a mi gente!-
Se acercó a él y lo tomó por la ropa acercándolo.
-¡Pero no voy a tolerar que le toques un pelo a ella, ¿Entiendes eso imbécil?-
Lo soltó y volvió a golpearlo
-¡Ya,Paulo , ya basta!-
Escuchó como ella decía y pronto unos delgados brazos lo rodearon por detrás. La respiración del castaño salía agitada de su cuerpo, mientras observaba a Pablo tirado en el piso.
-Vamos, Paulo, por favor llévame a casa-
Él giró y su corazón se encogió al ver el miedo que reflejaban los verdosos ojos de ella.Ese infeliz debería morir por haberle causado aquello. La acercó a el y le besó la frente.
-Tranquila, ya pasó- musitó el
Oriana escondió el rostro cerca de su pecho y se quedó allí. Estaba segura de que no había lugar más seguro que ese.
—Por favor, vayámonos de aquí —le pidió.
Él asintió y comenzó a caminar sin dejar de abrazarla.
— ¡Eres un maldito infeliz,Dybala! —le gritó Pablo.
Paulo lo miró sobre su hombro. El bastardo se estaba poniendo de pie. Su nariz sangraba y pronto tendría un ojo morado.
— ¡Vuelve a intentarlo, Martinez, no saldrás vivo la próxima vez! —le advirtió.
Sintió que Oriana se tensaba contra él. La abrazó un poco más y volvió la vista al frente mientras se dirigían a su caballo. Caminaron en silencio, simplemente abrazados. Ella aún estaba alterada, se notaba por los leves temblores que daba su cuerpo. Jamás había pasado por algo como aquello y definitivamente no quería volver a pasarlo. Entonces comenzó a pensar. ¿En qué momento llegó Paulo para socorrerla? Se alejó un poco de él y levantó la mirada.
—Paulo —lo llamó.
Él alzó ambas cejas en forma de pregunta
— ¿Cómo sabías que yo estaba...?
—Te seguí —contestó simplemente.
Los ojos de Oriana se abrieron a causa de la sorpresa. ¿Él la había estado siguiendo?
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Mi Salvaje
Teen FictionQue nerviosa se sentía, le temblaban las piernas. No recordaba o eso creía, haber pasado un día tan emocionante como ese. Su cumpleaños numero doce. No podía dejar sus manos quietas y se mordía el labio, nerviosa... Si estaba nerviosa. Su padre le h...
