Capítulo 29: Te voy a salvar

197 13 7
                                        


Y de repente se alejó en un respiro. Oriana abrió los ojos para ver lo que pasaba y vió a Paulo. En ese mismo momento le dio un puñetazo a Pablo en el rostro, haciéndolo caer en el suelo. Paulo estaba completamente sacado. Había observado todo, ya que habia estado siguiendo a Oriana. Desde que ella había informado que iría todos los días a la casa de los Martinez, el se había comprometido a seguirla para asegurarse de que llegaría bien. Y lo mismo haría con la vuelta. Él sabía algo así iba a pasar, él presentia que aquel maldito infelíz sería capaz de una cosa así. Se acercó a él y le proporcionó una patada en una de sus costillas.

-¡Tolero que robes nuestro ganado!-

Le gritó y volvió a golpearlo, lo tomó de la nuca y lo puso de pie

La soltó y se subió al caballo. Le tendió la mano para ayudarla a montar también. Pero Oriana no se la dio enseguida.

-¡Tolero que intentes quemar nuestra cosecha!-

Otro golpe más... La furia corría por sus venas.

-¡Tolero que intentes matar a mi primo, que no respetes a mi gente!-

Se acercó a él y lo tomó por la ropa acercándolo.

-¡Pero no voy a tolerar que le toques un pelo a ella, ¿Entiendes eso imbécil?-

Lo soltó y volvió a golpearlo

-¡Ya,Paulo , ya basta!-

Escuchó como ella decía y pronto unos delgados brazos lo rodearon por detrás. La respiración del castaño salía agitada de su cuerpo, mientras observaba a Pablo tirado en el piso.

-Vamos, Paulo, por favor llévame a casa-

Él giró y su corazón se encogió al ver el miedo que reflejaban los verdosos ojos de ella.Ese infeliz debería morir por haberle causado aquello. La acercó a el y le besó la frente.

-Tranquila, ya pasó- musitó el

Oriana escondió el rostro cerca de su pecho y se quedó allí. Estaba segura de que no había lugar más seguro que ese.

—Por favor, vayámonos de aquí —le pidió.

Él asintió y comenzó a caminar sin dejar de abrazarla.

— ¡Eres un maldito infeliz,Dybala! —le gritó Pablo.

Paulo lo miró sobre su hombro. El bastardo se estaba poniendo de pie. Su nariz sangraba y pronto tendría un ojo morado.

— ¡Vuelve a intentarlo, Martinez, no saldrás vivo la próxima vez! —le advirtió.

Sintió que Oriana se tensaba contra él. La abrazó un poco más y volvió la vista al frente mientras se dirigían a su caballo. Caminaron en silencio, simplemente abrazados. Ella aún estaba alterada, se notaba por los leves temblores que daba su cuerpo. Jamás había pasado por algo como aquello y definitivamente no quería volver a pasarlo. Entonces comenzó a pensar. ¿En qué momento llegó Paulo para socorrerla? Se alejó un poco de él y levantó la mirada.

—Paulo —lo llamó.

Él alzó ambas cejas en forma de pregunta

— ¿Cómo sabías que yo estaba...?

—Te seguí —contestó simplemente.

Los ojos de Oriana se abrieron a causa de la sorpresa. ¿Él la había estado siguiendo?

Mi SalvajeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora