9: just...okay, again.

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Día número 1.

El plan ya comenzó...y Jinho no tiene idea de cómo se supone que debe proceder.

¡Pero no lo subestimen! Dicen que la determinación puede mover montañas.

El tren está repleto hoy, por lo que apenas hay lugar para moverse.Con mucho esfuerzo uno a penas puede respirar un poco de aire que no esté viciado, así que Jinho se decidió por posicionarse cerca de las puertas...con tanta mala suerte que acabó junto a un sujeto que aparentemente no tenía los mejores hábitos de higiene personal.

Pero todo eso no le importa, él puede respirar por su boca.

El asunto es que ella aún no llega.

Al principio no la vio, pero aguardó pacientemente porque sabe que Hara es la persona más puntual que existe sobre la faz de la tierra.Sin embargo, a medida que los minutos siguen pasando y se anuncia la inminente salida del tren, Jinho comienza a inquietarse.Muchas teorías se cruzan por su cabeza entonces.

«¿Qué si le había pasado algo?»

«¿Y se si atrasó por alguna razón?»

«¿Y si en el apuro se subió a otro vagón?»

Como último recurso él se asoma discretamente por las puertas al escuchar las campanadas que indican que están a punto de cerrarse...y sólo entonces la ve.Automáticamente un suspiro de alivio se escapa de su pecho.Pero ese sentimiento no dura mucho: Hara está corriendo en dirección al vagón, intentando sostener fuertemente su mochila.Su cabello corto está alborotado y la camisa de su uniforme se mueve en todas direcciones debido al golpe del viento.Cabe mencionar la clara desesperación que exhibe su rostro frente a la idea de perder el tren, así que mientras la puerta se cierra más y más, a ella le es inevitable esconder la resignación en sus ojos.

Mientras tanto las campanas siguen sonando y las puertas por las que Jinho se asoma para observarla se están cerrando rápidamente.Ante la idea de que el tiempo se acabe y ella no pueda entrar, Jinho decide actuar.Sin pensarlo mete su mochila en el espacio entre las puertas.Como consecuencia, el sistema automático del tren que impide aplastamientos entra en funcionamiento y las puertas rebotan antes de volver a abrirse...justo a tiempo para que Hara ingrese a través de ellas.

—¡Rápido, corre!—Le grita él, animándola.

Hara parece recobrar sus energías al oírlo, porque sus pasos se vuelven más rápidos.Al final, acaba ingresando a toda velocidad por el espacio que Jinho le proporcionó.Todo esto justo antes de que el tren vuelva a cerrarse, lo cual es toda una hazaña.

Una vez terminada la desesperada carrera él la observa atentamente mientras se apoya sobre sus rodillas,  aspirando todo el oxígeno que cabe dentro de sus pulmones, con las mejillas sonrojadas debido al esfuerzo.

—Madre mía...—La escucha decir—Estoy fuera de forma.

Ante su comentario una sonrisa se le escapa a Jinho, la cual automáticamente cubre con la manga de su delgado suéter escolar.Sin embargo, aquél gesto se transforma en una mueca nerviosa cuando se percata de que llegó el momento de confrontarla.

Finalmente llegó el día.

Finalmente Hara reconocerá su existencia.

Mientras la mira su pulso se aligera y su lengua parece volverse un músculo inservible.A pesar de todo esto, junta todo su valor y fuerza de voluntad para hablar.

—H-hol...

Pero ella...

—Muchas gracias.Me salvaste.

...ni siquiera lo mira.

Otra vez.

Hara simplemente hace una rápida reverencia en agradecimiento.Luego se endereza y, con los ojos adheridos en cualquier parte menos en su rostro, procede a buscarse un lugar dentro del infestado vagón...alejándose de Jinho y su expresión perpleja.

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