Jinho siempre fue un joven muy indeciso.Desde pequeño, siempre fue envidioso de aquellos niños que parecían poder decidirse con mucha facilidad entre las paletas bombón y el helado de agua, o entre coleccionar figuritas o adquirir nuevas canicas, mientras él se clavaba detrás del mostrador durante media hora de corrido mientras la dependienta parecía querer ahorcarlo.
“Cuando crezcas vas a formar carácter y sabrás exactamente lo que quieres" solía decirle su abuela para hacerlo sentir mejor mientras caminaban colina abajo con una paleta de cada sabor en su mano.
Pero la dulce mujer parecía no estar en lo cierto.Al crecer su indecisión desgraciadamente no menguó.Sin embargo, hoy en día podía reconocer que no se trataba de que no supiera qué es lo que quería, sino que el problema era que se preguntaba constantemente si lo que deseaba era o no lo correcto.Al final, el miedo a no optar de la forma acertada parecía ser una horrible mancha que se empeñaba en dificultarle hasta las cosas más sencillas.
“No sé..."
"Necesito pensarlo..."
"Lo que tu quieras...me da igual."
Esas eran frases que él solía repetir mucho.Y, en su opinión, la última era probablemente la que más irritaba a la gente tanto como a él mismo: desligarse de todo poder de decisión apestaba y cargaba al otro con un peso innecesario.Además, la mayoría de las veces, cuando alguien expresa que le da igual, probablemente no le dé igual.Si eso no estaba ya confirmado científica y estadísticamente pronto lo estaría.
Pero vaya que es extraño.
Mientras más se acerca el momento de declarar sus sentimientos y mostrarse sinceramente vulnerable por primera vez en mucho tiempo, Jinho no siente ni un poco de indecisión.Se siente nervioso, sí.Pero el nudo en su estómago y las manos sudorosas no se deben a su miedo a equivocarse.
De hecho...se siente emocionado.
Quizás la abuela tenía razón.
Quizás finalmente está creciendo.
Hara se encuentra a unos metros de él, en el interior del aula, completamente ajena sus intenciones.Desde aquí él puede admirar sus delicados rasgos, los cuales lo cautivan durante un par de momentos y lo dejan caminando sobre el aire durante el tiempo suficiente como para no notar el colorido aparato que reposa entre sus largos dedos.
Es su walkman amarillo.
Ella finalmente lo arregló.
Pero, ¿cuándo? ¿Y por qué no se lo mencionó antes?
Esa revelación lo hace titubear sobre sus pasos el tiempo suficiente como para que alguien colisione contra su cuerpo y unas sonoras risas lo arranquen de su estupefacción.
—¡Muevete, Cho!
Tarda en reaccionar, pero en cuanto reconoce al dueño de esa voz ya es tarde: Hwitaek se aleja corriendo por el corredor con lo que parece un bollo de ropa deportiva.
¿Qué...?
Sus palabras durante el día anterior resuenan en la cabeza de Jinho.Él dijo que distraería a Jiwoo, pero jamás se le ocurrió preguntar cómo...
Su mal presentimiento se ve confirmado cuando un aterrador y completamente desnudo Jiwoo avanza por el corredor como un toro enloquecido.Lo único que cubre sus partes nobles es un balón fútbol y tiene el rostro tan rojo que amenaza con explotar de rabia.
—¡Háganse a un lado!—Grita con mortificación mientras empuja y corre—¡Cuanto te alcance vas a desear no haber nacido, Hwitaek!
La imagen es tan perturbadora y confusa que Jinho simplemente se queda ahí, viendo como el par desaparece por el corredor seguido de una sarta de insultos dispersados por parte del hermano de Hara y un coro de risas proveniente de todos los presentes.
Hwitaek dijo que haría lo que fuera, pero él sinceramente jamás se imaginó algo como esto.Ridiculizar a Jiwoo de tal forma le parece algo extremo, aunque admite que una pequeña parte de él se regocija por la broma pesada.Después de haber pasado una semana con una bolsa de arvejas congeladas en el ojo por su culpa, Jiwoo se merecía un poco de su propia medicina.
Esto de jugar al gato y al ratón pronto se acabaría si es que Hara lo aceptaba, así que tendrá que mentalizarse para el inevitable encuentro con su hermano mellizo, pero eso podía esperar por ahora.
Ahora es momento de decidir.
Y él está seguro de lo que quiere.
Jinho quiere a Kang Ha Ra y la ha querido desde que llegó a su vida con aquella bufanda roja de lana y su aura melancólicamente bella.
Pero en cuanto pone un pie en el aula y se percata de que Hara tiene compañía, el alma se le cae al piso mientras un pensamiento trágico perfora su mente.Su mirada ya no es la misma mientras lo observa: emula casi a la perfección la de su mejor amiga, de cuya oreja pende el auricular contrario.
Sin embargo, ya no hay vuelta atrás.Sabe perfectamente qué están escuchando.Además, ellas lo han visto y él a ellas.Regresarse por donde llegó, por más que lo desee, sería inútil y sólo reafirmaria su culpa.No hay forma de ganar esta batalla.
Jiwoo lo mira con un perforante resentimiento mientras se quita el auricular y pronuncia:
—Es él.—Su dedo acusador acaba con todos sus planes e ilusiones, con todas las horas practicando un cursi discurso frente al espejo—Es el idiota del que te hablé.El chico de la playlist que tanto te fascina.
—¿Eras tú?
La voz de Hara sale como un hilo tembloroso.
—Hara, yo...
Quiere explicarse.De verdad quiere hacerlo.Pero el peso de sus sentimientos repentinamente se transforma en algo indescriptible.Tiene la respuesta a todas sus preguntas y preocupaciones pero, aunque su lengua lo intenta, falla en el proceso.Se acobarda, ya no se cree merecedor de lo que alguna vez se adjudicó con tanta certeza, y se odia en silencio por ello.
—Sí.—Se limita a decir, apenas rasguñando la superficie de la historia, creyendo que así será más difícil continuar con el resto—Era yo.
Hara simplemente lo observa, buscando una explicación que él no consigue expulsar de sus inútiles y cobardes labios.Así que cuando los minutos pasan y el incómodo silencio perdura entre ambos, a Jinho no le sorprende que ella acabe recogiendo sus cosas con una expresión traicionada y corra fuera de la habitación.
—¡Hara!—La llama su amiga con el ceño fruncido y cargado de confusión, sin comprender a qué se debe su efusiva reacción—¡¿Dónde vas?!
Jinho la sigue con los ojos, incapaz de moverse.Después de tanto tiempo, después de tantos viajes en tren escuchando esa playlist sin decirle nada al respecto y haciéndose el tonto, sabe como debe sentirse: traicionada, burlada...herida.Y eso le duele porque sabe que las cosas no son como se ven, como ella cree, pero ella no.Y después de ocultar tantas verdades a medias, no tiene forma de convencerla de que confiar en él vale la pena.
—¿Qué fue lo que le hiciste?—La rencorosa voz de Jiwoo lo arranca de sus pensamientos y del dolor que aprisiona su garganta—¿Acaso no te bastó con burlarte de mí? ¿Tenías que burlarte de ella también?
—Fue un malentendido.—Jinho sacude su cabeza—Todo esto.No me burlé de tí y jamás lastimaria adrede a Hara.
Jiwoo repentinamente se lo queda mirando al percatarse de la efusión con la que habla de su amiga, analizando de una manera intrigada su tortuosa expresión.
—Dime algo, Jinho...—Pronuncia entonces con un tono más calmo—Si no era para mí, ¿para quién era?
Él no se atreve a responder.En lugar de ello, sus ojos buscan donde antes estuvo Hara, anhelando como nunca no haber sido un cobarde indeciso en su momento.Quizás de no haberlo sido no la hubiera lastimado.
Los ojos de la mejor amiga de Hara se suavizan notablemente en cuanto se percatan del significado de su silencio y la dirección de su ausente mirada.
—Oh, vaya.—Es lo único que suelta con cierto tono cargado de penosa simpatía—Quién lo diría.Si que eres un idiota.
Ahí está de nuevo.
La puta indecisión, otra vez privandole de aquello que tanto quería.
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The list » Jinho
FanfictionHara es una chica diferente: ella no cae tan fácil por los adorables y caballerosos modales de Jinho, a los cuales él creía infalibles.No importa lo que haga, ella no se voltea a verlo ni una vez. Ya cansado de su indiferencia, nuestro testarudo pro...
