45: cada soldado con su batalla.

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Durante la noche, Yuto despliega un colchón junto a su cama para Jinho y ambos juegan videojuegos hasta altas horas de la noche.Pasan un buen rato hasta que la señora Adachi finalmente se da una vuelta por el cuarto para chequear las luces.Entonces los insulta en lo que parece ser japonés, con su usual y dulce temperamento, y ambos se obligan a apagar toda la diversión e intentar dormirse.

—Pssssst.

Jinho se debate si ignorar a su mejor amigo o no, lo cual es difícil porque se le está complicando conciliar el sueño debido a los nervios en la boca de su estómago.

—Psssst.—Suena de nuevo en medio de la oscuridad.

El chico coloca la almohada sobre su cabeza y aguarda, casi aliviado al ver que los segundos pasan sin que...

Jinhooooooo....

Resoplando, quita la almohada de su rostro y une sus manos sobre su vientre.

—¿Qué quieres Yuto?—Observa el techo y aguarda, memorizando cada grieta o mancha de humedad en el, sin respuesta alguna—¿Y bien?

Ambos se conocen lo suficientemente bien.Yuto por lo general sólo necesitaba apoyar su cabeza en la almohada para automáticamente estar roncando un segundo después.Su insomnio no es algo usual en absoluto, lo cual le dice a Jinho que se encuentra inquieto.

Por la mañana ambos tenían que ayudar al padre de Yuto a acomodar algunos muebles, razón por la que Jinho se encontraba allí en primer lugar, así que lo mejor para ambos era librarse de cualquier cosa que estuviera perturbando su sueño.

Pero Yuto seguía sin hablar y por el sonido de su respiración no estaba ni cerca de dormirse.

Durante los próximos minutos Jinho se espera cualquiera de sus chistes usuales: los fastidiosos "hola" sin ningún otro propósito que molestarlo, algún eructo, hasta quizás un gas.

Cualquier cosa menos lo que sale de la boca de su amigo.

—¿Crees que soy gay?

La revelación es doble y Jinho la entiende al instante.A raíz de la encerrona de Hwitaek por la tarde, su amigo no sólo está atreviéndose a admitir finalmente que Miko le gusta y que después de todo le abrió su corazón a alguien, sino que también está preguntándose qué significa eso para él.Claramente se encuentra muy confundido sobre su identidad y eso se refleja en su tembloroso tono de voz.

El silencio vuelve a aparecer sin aviso previo, sólo que esta vez mucho más profundo y asfixiante.Jinho no consigue sacudirse de la sorpresa al descubrir lo que tanto acosaba a su amigo.Pero automáticamente, en cuanto consigue salir de su estupefacción inicial, se las arregla para formular su respuesta.

—Si lo fueras, eso no sería un problema.—Se asegura de dejarle en claro, haciéndole saber que sin importar qué siempre tendría su apoyo incondicional, antes de agregar:—Pero por supuesto que no, Yuto.

Su respuesta no parece satisfacer a Yuto, porque no dice nada y aguarda.Jinho casi se lo imagina conteniendo la respiración a la espera de lo que vendría a continuación.

¿Eso era lo que había estado acosándolo? ¿Esa era la razón por la que había estado tan callado de camino a casa? ¿Cuántas veces se había detenido en esta habitación, dándole vueltas al mismo asunto sin poder exteriorizarlo con nadie, ni siquiera con su mejor amigo?

Repentinamente Jinho se siente mal.Había estado tan ocupado pensando en él y Hara, que no había notado la encrucijada en la que se encontraba su amigo.

Hara tenía razón: el mundo podía ser agobiante a veces.Que su amigo tuviera que formularse tantas preguntas y que lo acosaran dudas en lugar de poder vivir tranquilamente con sus sentimientos sin la necesidad de ponerles una etiqueta era un ejemplo.

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