Y el día menos pensado sucedió.
Jinho se sonaba los mocos sentado fuera de la oficina de la consejera escolar, recién integrado de regreso a clases después de su detención.La directora había insistido en que fuera a algunas consultas con la consejera escolar por sus "aparentes tendencias piromanas", lo cual ciertamente le causó mucha gracia a Jinho...pero no tanto a su madre.
Había intentado explicarle a la directora que él no tenía tales tendencias, pero fue inútil.Yuto también tenía que asistir, pero los habían citado a horarios diferentes para evitar que se reunieran.Así que ahora estaba aquí: muerto del aburrimiento y con los mocos por el suelo como resultado de un malentendido y la gripe que había contraído a causa de los dispersores de agua.
Esa era su suerte, como siempre.
Sin lista y sin ideas había vuelto al punto cero.
Baja la mirada hacia sus manos y comienza a jugar con sus dedos para matar el tiempo, pensando en qué se suponía que hablaría con la consejera escolar durante la próxima media hora, cuando alguien se sienta repentinamente a su lado.
Al principio no le prestó atención y los minutos de incómodo silencio pasaron, pero en cuanto sus ojos dieron con el artefacto que tenía entre las manos su curiosidad se disparó.
-Disculpa, ¿eso es...?
Al instante se queda mudo al ver de quién se trata.
Es Hara.
Y lo está mirando directamente.
Sí, a él y a nadie más.
-¿Sí?
¿Qué hacía ella en la oficina de la consejera?
Los nervios de Jinho se disparan y automáticamente mira discretamente sobre sus hombros para asegurarse de que le está hablado directamente.Al principio no lo cree y se dice así mismo «no puede estar pasando».Pero en cuanto se percata de que ella continúa mirándolo como si esperara que hablara hasta que se cansa y vuelve a agachar la mirada con una expresión confusa, él finalmente cae en que es real.
-Yo...y-yo...este...
Hara deja de colocarse los auriculares y lo mira, expectante.Siendo que ella está sentada, la diferencia de estatura no es tan pronunciada y él puede verla de forma más certera: desde el puente de su nariz hasta los pequeños lunares que adornaban su rostro.
Vaya.
Ella es preciosa.
-E-eh...b-bueno...
Meses enteros pensando en cómo hablarle y ahora que ella estaba dispuesta a oírlo, él tartamudeaba.
Irónico, ¿no?
Pero cuanto más la miraba, más se convencía de que tenía que aprovechar la oportunidad o se arrepentiría en un futuro.
Un minuto de temor podría costarle muchos de felicidad y él no podía permitirse ser un cobarde.
Inspirando profundamente para recuperarse de la sorpresa inicial, suelta:
-¿Eso es un Walkman?
Hara dirige sus ojos cafés hacia el aparato rojo que descansa entre sus manos y asiente tímidamente, sin decir ni una sola palabra.
-Pensé que nadie los usaba ya, es curioso.-Jinho honestamente está sorprendido y las palabras se atropellan al salir de su boca porque no quiere dejar morir el hilo de la conversación-Yo también tengo uno exactamente igual.Sólo que el mío es amarillo.
Eso parece captar la atención de Hara, porque vuelve a mirarlo bajo sus pestañas.
-¿De verdad?-Habla finalmente con un hilo de voz, causándole cosquillas en el estómago-Tuviste suerte.Es muy difícil conseguirlos porque ya nadie escucha cassettes.
Ella tiene un pequeño espacio entre los dientes delanteros que la hace ver adorable, el cual Jinho jamás había notado.
-¡Dímelo a mí!-Se ríe él-Me costó mucho que mi abuela me lo regalara.Lo pedí consecutivamente durante al menos diez cumpleaños desde los seis hasta que me lo dió.
Los labios de Hara tiemblan ligeramente, como si fuera a sonreír, y a él se le detiene el corazón.
-¡Kang Ha Ra!
Ambos se giran hacia la consejera escolar al mismo tiempo.La mujer les está sonriendo suavemente.
-Ya puedes pasar.-Le indica a ella dulcemente antes de dirigir su atención hacia él con una expresión mucho menos amistosa-Y luego te toca a tí, Jinho.Hoy no vas a escaparte, ¿de acuerdo?
Jinho asiente mientras Hara se pone silenciosamente de pie y el momento se deshace por completo, dejandolo desilusionado y emocionado por partes iguales.
-Claro, nos vemos...-Gesticula con los labios cuando ve a Hara alejarse, probablemente para no volver a hablarle o mirarle nunca más.
Sin embargo, a último momento el Walkman se le cae y a ella parece que se le paraliza el mundo.La angustia surca su rostro de tal manera que le duele hasta a él: no quisiera imaginarse lo que le pasaría por la cabeza si su preciado tesoro se le cayera de aquella manera.Por ello mismo se agacha y la ayuda a recoger los pedazos.
-Ay no...-La escucha decir, angustiada-No, no, no...
Jinho hace una mueca.
Según su ojo experto el aparato podía arreglarse, pero en cuánto tiempo...eso tendría que determinarlo un técnico.Él sintió pena por ella.Se la veía realmente angustiada.
Mientras la ayudaba encontró a unos centímetros de su pie un cassette, el cual seguramente era el que Hara estaba escuchando antes de que ellos hablaran y la verdad no le presta mucha atención hasta que se lo entrega.Sólo entonces consigue ver por completo la inscripción en el y la realidad lo golpea.
Es su letra.
Es la playlist que él grabó para ella.
La que Jiwoo recibió por error.
-Di-disculpa...¿de dónde sacaste ese cassette?
Ella lo acepta en cuanto se lo extiende, pero es algo indecisa a la hora de responderle a un extraño.
-Mi amiga iba a tirarlo.No me dijo bien por qué.-La escucha murmurar-Algo como que se lo dio un chico pero luego actuó como un idiota y ya no lo quería.Así que...le pedí que me lo diera en su lugar.Es una tontería pero...la playlist era demasiado linda como para tirarla.
Jinho no deja de parpadear mientras Hara hace una reverencia y se marcha a la oficina de la consejera susurrando tímidamente un «gracias».
Y aún después de eso...
Sigue allí, incrédulo y sin poder entender lo que acaba de suceder.
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Capítulo especial, como notarán ❤ lamento si hay algún error, lo estoy actualizando desde mi teléfono.
PD: Hara en multimedia. :)
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The list » Jinho
FanfictionHara es una chica diferente: ella no cae tan fácil por los adorables y caballerosos modales de Jinho, a los cuales él creía infalibles.No importa lo que haga, ella no se voltea a verlo ni una vez. Ya cansado de su indiferencia, nuestro testarudo pro...
