33: cambio de planes.

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Jinho se despertó a la mañana siguiente con ánimos reforzados.Con una sonrisa pendiendo de sus labios y la espalda bien erguida, desayunó sin que su ánimo decayera.Cualquiera que lo viera, dudaría de que fuera un lunes por la mañana, pero efectivamente lo era y él le echaba la culpa a lo bien que se lo había pasado en Seúl con Hara el viernes.Por eso debió ser que no sintió el efecto usual que ese día específico de la semana causaba en todo estudiante o trabajador en el tren...

Al menos hasta que sus ojos fueron a parar hacía la persona que, por primera vez en muchos viajes, acompañaba a Hara.

Entonces sí, él ya no se siente como un renombrado soldado que abandonó su hogar para ganar una nueva batalla...sino como un soldadito de plástico.

—Jiwoo por fin se recuperó de la varicela.¿No es genial que el par de amigas y amigos vuelvan a encontrarse para sus usuales viajes en tren?

La voz divertida de Yuto se escucha lejana, pero de alguna forma consigue percatarse de que se encuentra a sus espaldas.

—No hablo con traidores.—Masculla Jinho de repente, reaccionando en el momento en el que el tren comienza a moverse, justo a tiempo para agarrarse de un asiento.

Yuto, por otro lado, no tiene la misma suerte.Se tambalea durante varios segundos cómicamente hasta que consigue aferrarse a la mochila amarilla de su mejor amigo y recuperar el aire.

—Aigoo...—Le susurra el japonés al acomodarse a su lado, dándole un pequeño codazo que casi lo deja sin aliento debido a que la diferencia de altura convirtió un ligero golpe en las costillas en uno que fue a parar directamente al pecho del susodicho—Llegaste a Seúl sano y salvo, ¿o no?

—Sin tu ayuda.—Le responde el otro, sin mirarlo siquiera.

—Detalles, detalles...

Hara y Jiwoo se ven muy animadas hablando...o al menos la segunda chica lo hace.La que llama su atención simplemente escucha y asiente con una sonrisa.

—¿Salió todo bien?—Yuto intenta descifrar la mirada de su amigo, pero él está demasiado ocupado haciendo un recuento mental de daños.

Le desilusiona saber que por culpa de un par de estúpidos errores en el pasado, él no podrá acercarse a Hara en presencia de su amiga nunca más, ya que eso podría sacar a la luz asuntos de los que no estaba listo para hablar y que se prestarían a confusiones muy vergonzosas.Si Jiwoo lo increpaba por lo del cassette, Jinho tendría que decir la verdad con respecto a su remitente real o resignarse a que Hara lo viera como el idiota que hirió los sentimientos de su amiga, lo cual acabaría resultando así de todas formas.Y no sólo eso, sino que ella se enteraría de sus sentimientos de la peor manera y la más forzosa.

Frente a las nuevas circunstancias, Jinho ahora se encuentra contra la espada y la pared.

¿Qué le había preguntado su amigo?

Ah, sí.

—Sí...supongo.

—¿Cómo que supones?

—No estoy muy seguro de si le gustó.No dijo mucho durante el regreso.Solo me agradeció por llevarla a ese lugar....—Frunce el ceño y se detiene bruscamente al percatarse del pequeño amuleto que cuelga de la mochila de la chica, el cual hace que su corazón se acelere como si se tratara de algún tipo de señal que él no sabía que estaba buscando.

Es el amuleto chino de la feria.

El que Jinho le regaló.

Ella no sólo lo conservó, sino que también lo colgó de la mochila que todos los días llevaba consigo a la escuela.Un lugar donde todos podrían verlo diariamente, incluso él.Eso tenía que significar algo.

¿Quizás ella quería recordar ese día?

—Tu cara dice otra cosa.

—¿Eh?—Jinho ni siquiera recordó que su amigo aún está a su lado.Poco a poco, la desilusión le da paso a una nueva convicción: él no podía rendirse ahora.

—Que tu cara dice que ambos la pasaron bien en su pequeña escapada a Seúl.—Repite entre comillas Adachi, con una sonrisa pícara en el rostro, antes de que sus ojos vayan a parar hacía donde su amigo mira con tanta insistencia—Ahora bien, ¿cómo vas a pasar tiempo con ella a espaldas de la mejor amiga que te odia y su hermano?—Ladea la cabeza, curioso—Él siempre estará en la escuela y ella en el tren, ya que finalmente se recuperó de su enfermedad.Las excusas para viajar con Hara se te acabaron...y por favor no me digas que harás otra lista.—Se estremece con tan sólo pensarlo.

Una idea milagrosa cruza la mente de Jinho al oírlo.

—¡Eso es!—Chasquea sus dedos—Yuto, eres brillante.

—Sí, eso ya lo sabía...—El susodicho se regodea en el cumplido, pero comienza a picarlo la curiosidad—¿Quieres decirme qué fue lo que se me ocurrió exactamente? Para saber que me entendiste bien, claro...

—La lista.

El elogio de su mejor amigo rápidamente deja de surtir efecto al oír aquellas palabras.

—Oh, no...por favor dime qué no vas a hacer otra de tus listas...

—No.

Eso por alguna razón no lo deja tranquilo tampoco.

—¿Entonces qué?

La forma en la que Jinho sacude su cabeza y lo observa sospechosamente le anuncia a su amigo que él formuló otro de sus planes...y que este lo involucra.

Yuto no podría negarse o hacerse el tonto ésta vez y ambos lo saben.El código de amistad que tenían desde la infancia, aquél que nunca habían escrito o pronunciado en voz alta pero que respetaban a raja tabla, era claro al respecto: si me fallas una vez, a la segunda más te vale que me sigas aunque me vaya al fin del mundo en un barco de papel y usando un tenedor de remo.Así que por dentro ruega que el plan de su amigo no sea tan descabellado como los anteriores, porque ahora sí que no tiene opción.

—Tienes razón.Se me acabaron las excusas que tenía para viajar con Hara pero...

—¿Pero...?—Se atreve a preguntar el japonés, sabiendo que va a arrepentirse de ello en un momento.

—Pero aún me quedan una lista de lugares por conocer y un walkman.

Yuto no tiene ni idea de lo que está hablando Jinho.

—Ah...sí...claro...

—Y voy a necesitar tu ayuda.

—Sí...—Masculla Yuto antes de dar un respingo —Me lo intuía.

—Puede que sea ilegal, también.

—Cómo no...—Dice sin pensarlo, rodando sus ojos.

Sin embargo, para en seco al procesar sus palabras.

—Disculpa, ¿dijiste ilegal?

Pero Jinho no le responde.Está demasiado ocupado pensando, metido en su propio mundo en el que sólo estaban él, Hara...y ciertas cosas ilegales, tal parecía.

«Que el universo nos ayude...» piensa al ver la expresión soñadora e ilusionada de su amigo, «...porque es seguro de que de ésta no saldremos con el rostro o la dignidad sanos y salvos».


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mini maratón, como notarán ❤

pd: espero que en este capítulo quede despejada la duda de por qué la mejor amiga de Hara no estuvo viajando con ella como siempre en el tren y como Jinho tuvo la oportunidad de acercarse 😂 además de echar a Yuto hacía otro vagón siempre que la veía.

Nos leemos pronto! xx

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