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La oscuridad de la habitación era aplastante, tardo unos segundos en adecuar su visión y poder distinguir levemente ciertas formas y objetos del lugar, la habitación no era muy grande tan solo un par de muebles, sin ninguna ventana pero una pequeña rendija permitía la entrada de un pequeño rayo de sol, era de día, de mañana talvez por la intensidad de la luz, unas cuantas partículas de polvo brillaban a través del hilo de luz, aun así se necesitaría mucho mas de eso para poder iluminar el lugar, trato de ponerse de pie pero parecía como si toda la energía de su cuerpo se hubiera drenado, incluso mover un dedo resultaba difícil y hasta doloroso, su estado actual era deplorable, nunca en su vida imagino encontrarse en una situación de esta magnitud.

Tantos años de entrenamiento y meditación para ahora era más débil que un pequeño niño, la situación era muy extraña, giro su cabeza con dificultad tratando de encontrar algún indicio de donde se encontraba, nada, ni una decoración con la que pudiera identificar alguna secta, la habitación era tan lúgubre, simple, pero pudo notar en las paredes de la habitación algunos talismanes, no podía que símbolos tenían pero era seguro que esos artefactos no habían sido hechos por alguna de las sectas que él conocía, en ese instante trato de enfocar su vista y era claro que lo que había en el papel no era tinta color escarlata sino sangre, siguió mirando cuidadosamente mientras varias ideas de donde estaba venían a su mente, su afilada mirada recorrió cada rincón del lugar, hasta que se poso en el dosel de la cama en donde estaba y de igual manera habían unos talismanes, esta vez pudo identificar esa escritura, nunca en su vida la olvidaría.

Afino sus oídos cuando logro distinguir que alguien había llegado a ese lugar, los pasos eran lentos y se oían algo alejados, talvez el lugar era mas grande de lo que había esperado, el sonido se detuvo, quien había llegado estaba solo, el suave tintineo casi imperceptible de los cuencos para la comida sobre la mesa, y de nuevo los pasos suaves y ligeros que cada vez se hacían mas fuertes, se estaba acercando, su expresión no cambio ni un poco cuando la puerta se abrió, tan solo entrecerró levemente los ojos por la repentina entrada de la brillante luz pero de la con la misma rapidez que la puerta se abrió volvió a cerrarse, parecía que esa persona conocía muy bien el lugar dejo la comida en la mesa y con una lámpara en sus manos se acerco lentamente.

- Wei Ying - alcanzó a decir entre dientes, su voz parecía negarse a salir y mover sus labios era muy laborioso.

La sonrisa del joven frente a el era la misma que recordaba de hace años, sus rasgos eran maduros y hermosos, pero, él ya no era el Wei Ying de antes y talvez nunca vuela a serlo.

-Lan Zhan - dijo emocionado - Has tardado mucho en despertar, estaba pensando que estabas muerto.

Él se mantuvo en silencio, su mirada era dura y su expresión aplastante, pero eso no evito que Wei Ying siguiera sonriendo y hablándole de lo preocupado que estaba.

-Lan Zhan cambiaré los vendajes y luego podrás comer algo, debes estar hambriento, ha pasado casi tres semanas.

Sus ojos se abrieron ligeramente ante la sorpresa, pero rápidamente volvió a su estado de antes.

- ¿Qué me hiciste? - preguntó seriamente mientras veía esas delgadas manos recorrer su pecho suavemente mientras bajaban y acariciaban suavemente sus abdominales.

- No te preocupes Lan Zhan, es solo un pequeño truco que aprendí - sonrió mientras guiñaba un ojo antra de empezar a desatar el cinturón, abría lentamente su bata, el olor a medicina era débil, en un costado de su abdomen se notaba claramente el vendaje, realmente estaba herido, en su cabeza trato de encontrar sentido a los fragmentos de sus recuerdos que se mezclaban impidiendo obtener una línea lógica de sus pensamientos.

MENTIRAS PERFECTASDonde viven las historias. Descúbrelo ahora