Los pasos se oyen a buen ritmo, por el ruido tienen que venir más de un soldado. No me equivocaba, a los pocos segundos aparecen Kress y Chris acompañados de dos soldados. De inmediato Zulay se pone en pie y yo me aparto de la pantalla. Kress abre la celda con la tarjeta de identificación. -Átenles- ordena con tono seco. -Nunca pensé que pudieráis llegar tan lejos, lástima que tanto esfuerzo no haya servido para nada, las Piedras Primarias serán devueltas a sus respectivas centrales- mira a Zulay quien le devuelve una mirada arrogante a pesar de sus heridas. Los dos soldados obedecen. Entran en la celda y nos ponen de nuevo las esposas, nos sacan de ella a empujones. -Eh, n...no os pa...seís, sin... empujar- dice Zulay de mala uva. Nos escoltan por el pasillo.
Observo con atención cada una de las celdas por las que pasamos en busca de nuestros amigos. -¿Y Kai y J?- pregunto temiendo la respuesta.
-La chica está camino de perder la vida para alimentar de energía eléctrica la central y el tonto...- comienza a decirme Chris.
-No lo... llames... así- le interrumpe Zulay. Pero lo único que consigue es llevarse otro puñetazo en la mandíbula. Chris es un asqueroso cobarde, aprovecha ahora que no se puede defender para pegarle, no sé como he podido estar tan ciega y haberme dejado liar por él, un chico con ese físico, amable y simpático no puede ser real.
-No estás en condiciones de darme órdenes ¿no crees "plantita"?- se burla Chris. Zulay se limita a gruñir y a mirarle con rabia. -Vuestro amigo está bastante mal pero está en una celda aunque no creo que vaya a seguir allí mucho tiempo, sus horas están contadas-. Los ojos de Zulay brillan con rabia y a la vez con tristeza, los míos se llenan de lágrimas que consigo espantar para que no me vean llorar, no es un lugar como para mostrar debilidad.
-Sinceramente, yo no me preocuparía de eso ahora sino de lo que os pasará a vosotros- interviene Kress, lo que hace que se me hiele la sangre y mira que eso es complicao' porque soy una Flap de Fuego.
-¿El qué?- digo aún más alarmada.
-Tran...quila, lo... dice para... asustar...nos-
-Yo no estaría tan seguro, Andrea. Vuestros crímenes contra Isótopo son graves y os han arrestado en posesión de tres Piedras Primarias y un diario que explica como destruirle, diario que por cierto ya ha sido destruido, no os espera nada bueno- nos explica Kress. Siento miedo, pánico de no saber qué nos pasará pero en cambio, Zulay parece tranquilo como si no le importase, no sé cómo puede ser tan arrogante o tan valiente.
-¿Y qué... eso tan... horrible, tío... Arthi..?- pregunta con chulería.
-No me llames así y ya lo averiguaréis llegado el momento-
A cada paso que damos siento aún más asustada, por cada uno que damos estamos más cerca de descubrir lo que sea que nos depara. Al final del pasillo veo una puerta de fenio que se abre de manera automática al acercarnos a ella. Llegamos a una sala enorme donde hay una plataforma enorme suspendida en el aire, al fondo de ésta hay tres cilindros de cristal de casi dos metros de altura y unas escaleras larguísimas que descienden hasta un enorme campo de entrenamiento.
-N...no me... digas que...- la cara de Zulay se pone blanca como si hubiera visto un fantasma (o una rata en mi caso), no deja de mirar esos cilindros con miedo. La verdad, es que no sé para qué son pero por su reacción creo que es mejor no saberlo.
-Vaya, vaya ¿dónde has dejado tu chulería?- pregunta Kress con una sonrisilla que no me gusta ni un pelo. -Sí, ese es vuestro castigo, la cámara de gas, por todos lo crímenes cometidos- añade mirando a los cilindros. Joder, dije que no lo quería saber, así que... ¿vamos a morir? ¿Aquí acaba nuestro esfuerzo? ¿Este es nuestro destino después de todo?
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Olvídame
Science FictionCelos, dudas, rabia son palabras que acaban envenenando al amor. Al mismo tiempo, la aparición de Chris, un guapo humano no hará más que terminar de clavar el puñal. Tomar las decisiones equivocadas en mi mundo siempre trae consigo las peores consec...