Capítulo 17- En el fin

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Muy bien, ahora que he recuperado la memoria no se me tiene que notar. Por suerte como los imbéciles estos no lo saben me han dicho en la celda donde están presos lo que hará que me resulte mucho mas fácil sacarlos. Voy a entrar por la parte de atrás, resulta que como me han implantado recuerdos falsos me sé el cuartel general como si hubiera vivido en él desde hace siglos. Atravieso los pasillos a toda velocidad derecha, izquierda, recto, derecha, izquierda y coger el ascensor toca. Bajo hasta la última planta. Venga, venga que las puertas se abran y una vez que lo hacen salgo corriendo.

-¿Y esas prisas Parker?- mierda, la tipeja esa se tenía que cruzar precisamente conmigo por el pasillo.

-Lo siento, señora- contesto. Aunque no respondiera a su pregunta asiente y parece seguir su camino. -Siento que sea tan imbécil- digo entre dientes.

-¿Qué ha dicho?- joder, qué oído tiene y la verdad, no ha sido muy hábil por mi parte decirlo en alto.

-¿Yo? Nada, señora-

-Sí que lo ha hecho, me ha llamado "imbécil"- ¡¿chacha, si te has enterado de to' pa' qué preguntas?! ¿Y ahora que contesto a eso?

Supongo que la mejor respuesta será la de todos los hombres no decir na' y seguir con lo mío. Igual me deja en paz y to'. Solo tengo que andar como si nada... pero nada, a los pocos segundos oigo gritar mi nombre a mis espaldas.

-¡¿Esas son formas de hablarle a su superior?!-

A la mierda con las estúpidas respuestas intentando disculparme. Por una vez voy a recurrir al método Zulay. Lanzo un puñetazo que acierta en su mejilla izquierda, por suerte no se lo veía venir. -Hay verdades que matan ¿no cree?- digo y vuelvo a pegarle. Le sangra la nariz, se la seca con la mano y se lanza contra mí, intentando esquivarla caigo al suelo y se echa encima mía. Comienza a pegarme puñetazos en la cara, uno tras otro, cada uno de ellos duele más que el anterior. Le sujeto las manos, hago fuerza y consigo girarme a la derecha y quitármela de encima. Trata de levantarse pero le agarro del pelo y la tiro hacia abajo. Me pongo en pie y la pateo en el estómago. Grita. Estoy sin aliento, me duele la cara, me sangra el labio y la nariz, creo que también tengo un ojo morado.

-Maldita sea- dice mientras se pone en pie. -¿Cómo puede seguir viva?- pregunta mientras me empuja contra la pared.

-Fácil- me pega un puñetazo en la mandíbula, sonrío. -Porque solo moriría si se rompe el controlador pero no lo ha hecho simplemente me han recordado quien soy- le doy un pisotón en el pie derecho y lanzo una patada a las espinillas, hace una mueca de dolor. Aprovecho para agarrarla del pelo otra vez y golpearle varias veces contra la pared. Por suerte es delgada y más bajita que yo así que resulta más fácil. Le he hecho una brecha en la frente que no para de sangrarle. Está aturdida, aprovecho para tratar de pegarle un puñetazo pero me para agarrándome por la muñeca. Me pega un rodillazo en la barriga. Grito, me ha dejado sin respiración de lo fuerte que me ha dado. Agarra mi pelo y me pega varias veces en la mandíbula y nariz (mierda, ahora que ya no parecía el Pato Donald cuando hablaba). Vuelvo a pisarla y me suelta. La agarro por el cuello y vuelvo a golpearle la cara contra la pared hasta que pierde el conocimiento. -Trabaja en el huerto tú, inútil- digo recuperando el aliento, "nop", no se me ha olvidado su amenza y nadie amenaza a Tiaret Parker.

Me arrodillo y rebusco en su chaqueta la tarjeta de identificación, acabo de darme cuenta que sin una no podré abrir la celda. Corro hacia las celdas, están en la 34A, es decir que están un poco lejos.

Por fin llego a mi destino, al verme dejan de hablar. -¿Qué, os saco?- pregunto con chulería. Al oír esto la J y de Kai se iluminan con alegría, Zulay en cambio me mira con alivio. J es la primera en salir (como no) luego, Kai y por último, Zulay. Al verle no puedo evitar lanzarme a sus brazos.          -Gracias por recordarme quien soy-.

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