Al día siguiente me despierto con las caricias de Zulay, nunca imaginé que verle a mi lado al abrir los ojos por la mañana iba a causarme tanta satisfacción. -¿Lista para seguir caminando hacia Santa Ana?- ¡BAM! Y de nuevo volvemos a la realidad, noches como esta no existen y hay que volver a la lucha para acabar con Isótopo.
-Siempre estoy lista si es contigo- me besa. -No me dejes nunca-.
-No lo haré- se quita la guantaleta marrón y me enseña su corte. -"Giuro che"- vuelve a jurarme.
Me pongo en pie y cojo las militares que están tiradas por el suelo y la Glock -124 de Zulay, se la paso. Y ya que estamos en un centro comercial eso es sinónimo de ropa nueva. Vuelvo al probador de ayer y me pongo una cami negra de tirantas cruzadas a la espalda, con el dibujo de un tigre y letras blancas: "Feminin instint", unos pantalones negros ajustados, me anudo las militares y me ato un chupa de curo marrón a la cintura. Recojo mi pistola y la engancho al cinturón. No soy la única que se ha cambiado (bueno más bien vestido). Zulay lleva una camiseta negra de manga corta, unos pantalones caqui y unas deportivas negras, "of course", la chupa también. Una vez que hemos metido algo para beber y comer en la mochila nos vamos como vinimos, sin mirar atrás y a paso seguro.
Hoy hace un calor sofocante, es normal después de una tormenta eléctrica lo que hace que recorrer las calles de la ciudad sea un verdadero infierno y para añadirle más cosas a una situación que ya es mala los edificios tapan el viento así que, esto es como un invernadero. -¿Tienes sed?- me pregunta pasándome una Pepsi de la mochila. Cuando abro la lata oigo un sonido hueco, me da que eso no ha sido el gas del refresco y milésimas de segundo después un grito de una chica que ha sonado como si le hubiese pisado el rabo a una rata.
Zulay se gira hacia la dirección de donde ha venido el grito. Le agarro de la manga de la chupa. -Voy contigo, si le han disparado necesitarás mi ayuda- por increíble que parezca no me lleva la contraria, mejor porque que me vea como "una princesita en apuros" me saca de quicio, sé cuidar de mí misma ¿si no cómo me las he apañado todos estos años?
A medida que avanzamos parte de mí está decidida a ayudarla en caso de que le hayan disparado u otra cosa peor pero por otra parte, mi mente me dice que qué coño estamos haciendo "metiéndonos en la boca del lobo", pueden dispararnos a nosotros también pero y si fuéramos uno de nosotros, supongo que si necesitáramos ayuda nos gustaría recibirla. Al llegar a la plaza central la encontramos desmayada junto a la estatua de no sé qué personaje histórico, es solo una niña de unos ocho años. Cuatro perros gigantescos completamente cubiertos de sangre la rodean y un quinto se encuentra encima de ella (se debió golpear la cabeza cuando el animal se abalanzó) pocos metros a la derecha hay una pistola y uno de los perros se lame una pata herida (no le han disparado, ella es quien ha usado la pistola).
Zulay dispara contra el perro que se encuentra encima de la niña a punto de morderle la cara. Acierta en la cabeza del chucho y los demás huyen al verlo muerto no sin antes gruñirnos. Corro hacia ella. Es una Flap de las Plantas y tenía razón, de ocho años como mucho, de pelo ondulado y muy largo recogido en dos graciosas coletas. -¿Qué hacemos?- pregunto, tiene la cara manchada de la espuma blanca de los perros, varios cortes y arañazos y le han mordido el antebrazo derecho, claramente está infectada por la Woede.
-No podemos dejarla morrir como si no la hubiéramos visto, quizás si evitamos que la infección se extienda podemos salvarle la vida- su respuesta me extraña un poco pero a la vez me parece una buena idea, si la infección no se extiende no creo que haya problema, aunque eso suponga...
La coge en brazos con delicadeza, es solo una niña pequeña, no se merece esto, nadie se lo merece. La llevamos hasta un callejón sin salida cercano a la plaza, aquí no creo que los perros nos encuentren. Me quito el cinturón y se lo ato al brazo, esto entorpecerá circulación de la sangre pero evidentemente no será suficiente, hay que... -Quédate aquí con ella, no permitas que el nudo se afloje y mucho menos que se deshidrate con este calor- le ordeno a Zulay. -¿Sabes dónde está la farmacia más cercana?-
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Olvídame
Science FictionCelos, dudas, rabia son palabras que acaban envenenando al amor. Al mismo tiempo, la aparición de Chris, un guapo humano no hará más que terminar de clavar el puñal. Tomar las decisiones equivocadas en mi mundo siempre trae consigo las peores consec...