8. Nicholas Hamilton

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La camioneta se detuvo frente a la casa de Lily, los autos de sus padres no estaban así que supuso que habían salido.

—Gracias por traerme—farfulló con su voz bajita.

Oliver y David se giraron a la misma vez hacia los asientos traseros pero David empujó de lleno el rostro de Oliver contra la ventana, y le sonrió a Lily.

—No es nada, que te vaya bien—le lanzó una mirada a su amigo y luego agregó con tono dulzón—: Espero no volvernos a encontrar, ¿eh?

Ella asintió repetidas veces y bajó de la camioneta directo a meterse en su casa. Esperaron a que ella entrase y luego David empujó a Oliver a que pusiera el auto en marcha.

—¿Y eso a qué vino?—se quejó este conduciendo.

David jurungó la radio—. No lo sé, dímelo tú.

Oliver masculló un par de insultos a la vez que se quejaba de su amigo.

Tenían que ir a la estación de policías donde Jude estaba detenido. Le imputarían cargos por posesión y consumo de sustancias ilícitas como alcohol y drogas siendo menor de edad, sin contar el cargo por desorden público con su fiesta que no dejaba dormir a los vecinos.

—¿Lo llevarán a un retén de menores?—Oliver tenía una sonrisa satisfecha que trataba de ocultar.

El oficial asintió—. Primero será juzgado.

—Hmm.

De la oficina en la que había entrado David, salió este pálido de la cólera. No lo podía creer, su sacrosanto padre había conseguido un súper abogado que aseguraba podía a sacar a Jude sin problemas después de pagar una gran suma de dinero, claro.

Oliver lo vio salir a punto de un infarto y lo halo del brazo para sentarlo en una silla mientras un oficial le acercaba un vaso de agua.

—Dave, hermano, ¿qué pasó?

Las manos de David temblaban de la furia, no lo podía creer. Su padre nunca estaba pendiente de él o de su hermana pero sí movía cielo, mar y tierra para cuidar del pobrecillo Jude.

—Lo van a soltar—su voz temblaba también, Oliver se quedó pasmado y él levantó la vista—. Es un criminal en potencia y... hará que lo suelten.

—¿Quién?—shistó Oliver encolerizándose también.

No tenía ni pies ni cabezas que alguien aparte de su madre, quisiera a Jude fuera de una penitenciaria de menores. Si salía lo más seguro es que volviese a sus andadas y sus andadas tenían fijo a alguien.

A Lily Crisol.

David soltó una risa algo desquiciada por la situación—¡Mi padre, Ollie! Él, ya le contrataron una manada de abogados.

Oh, no.

...

Lily tuvo recuerdos de lo que había pasado la noche anterior. Las veces que la tocaron, como Gretchen lo que hacía era reírse y aplaudirle a los chicos para que fueran tras ella y recordaba el cuasi show que había hecho hasta que apareció Oliver.

Se sentía estúpida, sucia y mal.

Sus padres no estaban, como cosa rara; pero no tardaron en llegar. Su madre fue quien subió a revisar que ella estuviese en casa aunque estaba muy furiosa, había ido a casa de Gretchen y esta le había lanzado las cosas de Lily en una bolsa negra.

—¿Dónde estuviste anoche, Lily?—fue el saludo que recibió por parte de su progenitora.

La mirada de decepción en el rostro de su madre fue suficiente para romperla y hacerla llorar. Le contó que se había fugado a una fiesta con Gretchen, cosa que su madre sabía; pero no le contó lo que había sucedido en la fiesta ni como Oliver la cuidó mientras ella estaba sufriendo los efectos de una sustancia alucinógena.

Perfecta Locura Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora