Frente a él tenía una casa modelo, quizás demasiado perfecta y estilizada como para ser real. Y eso lo sabía a la perfección.
—Ollie, tío, piensa.
David sudaba frío, tenía un pálido color tiza en el rostro y aferraba su mano al volante del auto. Incluso Peggy quién siempre apoyaba a Oliver ya le había pedido que recapacitara, habían otras alternativas.
—Quita el seguro de la puerta, Dave—le regaló una mirada aburrida que fastidió a su amigo—, anda, yo puedo.
Dave y Peggy se dieron una mirada preocupada, pero tras unos minutos de discusión interna el auto hizo un ligero sonido al levantar los seguros.
Oliver bajó del auto con una actitud firme, de mirada serena pero decidida. Aún llevaba el traje que Grayson le había proporcionado para ir al juicio esa mañana, apenas había salido de la cafetería solo dio la dirección de los Crisol y que lo llevasen hasta allí.
Sus amigos se pegaron a las ventanas del auto como unas ranas mirando con preocupación como su amigo iba directo a lo que podía ser su muerte definitiva. Oliver hizo el camino hasta la entrada, y cuando estuvo frente a la puerta listo para aporrearla... Fue jalado por un brazo lejos de la entrada.
—¿Qué-
Abrió muchísimo los ojos y observó a la persona que sostenía su brazo. Era un hombre, de traje, fornido y con rostro aburrido.
El hombre se llevó un dedo a la boca para pedirle silencio—.La señora está en la sala con un señor, y debo ir por el señor Crisol. Vaya por la puerta del jardín, cruce a la derecha y suba en cuclillas las escaleras.
Oliver ató cabos tan rápido como pudo, y sonrió agradecido—.Bien.
—Tiene una hora.
El hombre le hizo señas para indicarle por donde podía ir, Oliver le estrechó la mano y con cuidado se escurrió hacia el jardín.
Ni siquiera se preguntó como el chófer pudo haber sabido de él, o por qué lo ayudó. Y es que el hombre había estado limpiando el auto cuando lo vio bajar, recordó a aquel muchacho semidesnudo en la cornisa del estudio al que había asistido la señorita Lily, se apiadó de él y de la triste joven de la casa; así que lo decidió ayudar.
Oliver abrió la puerta del jardín con lentitud, no había nadie cerca así que entró totalmente confiado, al pasar por el hall escuchó las voces de dos personas en la sala y al cruzar a la derecha hacia las escaleras se acuclilló para subir casi gateando.
Recordaba cuál era la habitación de Lily, así que no tardó nada en ir hacia ella pero al tratarla de abrir se encontró con el detalle de que estaba cerrada con seguro.
Tocó dos veces, necesitaba que Lily abriese. Rápido.
—¡Ya vete, déjame en paz!—respondió una voz ahogada desde el interior de la habitación.
—¡Shhh!—dio un vistazo fugaz al pasillo, no podía ser que Lily empezase a gritar—.Lily, soy Oliver.
Por supuesto que ella escuchó bien eso. Estaba acostada en su cama de medio lado mirando la puerta, no había ningún sonido en su habitación que solapase la voz de él. Saltó de inmediato, y abrió.
Sí era Oliver.
Y estaba tan guapo...
¡Estaba en su casa!
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Perfecta Locura
Fiksi Remaja"Atrévete a perder la cabeza por amor" Antes de Nicholas Hamilton, mucho antes del descontrol en su vida... estaba Oliver Zylka. Lily ha pasado toda su vida siendo el títere de todos, aislada, manipulable e ingenua; su vida nunca le perteneció y la...
