Cinco años antes.
Tengo 12 años, estaba en mi habitación asustada, mi padre había vuelto esta borracho como de costumbre, siempre bebia y cuando volvía mi madre recibía muchas palizas y yo de vez en cuando también me recibía.
Entró en mi habitación, olía mucho a alcohol, se quitó el cinturón y se dirijía a darme.
- Sami: No porfavor... No... - Dije con voz entrecortada.
- Padre: No me cabrees! Y has lo que digo! Sientate en el suelo!
Me senté en el suelo y empezó a darme correazos, yo gritaba de dolor pero mi madre no acudía nunca a ayudarme, yo no la culpo a mi tampoco me gusta que me den correazos así que no me acercaría, aun así yo pedía ayuda.
- Sami: Mamá! Me duele!
Mi padre ya dejó un momento de azotarme y al mínuto volvió a hacerlo esta vez más fuerte que de costumbre. Me caí al suelo, y noté un liquido correr en mi espalda... Era sangre.
- Sami: Porfavor no... - Dije antes de caer incosciente.
Lo próximo que recuerdo es despertar en el suelo donde me había caido y diriguirme al salón, mi padre no estaba y mi madre estaba durmiendo en el sofá.
- Sami: Mamá... mamá... - Dije no muy alto por miedo a que apareciese mi padre.
- Sami: Mamá?
No se despertaba, decidí ponerle mi mano delante de su boca pero no tenía aliento.
- Sami: Mamá!!!
Mi padre me tapó la boca con su mano y me llevó de vuelta a mi cuarto donde me encerró, yo le dí golpes a la puerta pero no podía salir, me senté en una esquina y empecé a llorar... Mi madre acababa de morir y yo estaba sola con ese tipo.
Al día siguiente fué el funeral de mi madre, fuí vestida con un vestido negro y de la mano de mi padre, el estaba llorando, le decía a la gente que mi madre se había caido por las escaleras y se dió en la cabeza, yo sabía la verdad, mi madre no se había caido por las escaleras, pero callé por miedo a que me hiciera lo mismo.
Llegé a mi casa y lo que no me esperaba es que al día siguiente todo sería peor...
