Problemas y más problemas.

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Narra Victoria.

Abro los ojos y estoy en una jaula con cadenas en los pies, manos y el cuello.

-¿Por qué cada vez que abro los ojos estoy en manos de alguien más? -me siento y Brody está en la misma jaula que yo, tiene una cadena en los pies, cortadas y sangre en su cuerpo.

-Porque atraes los problemas. –dice Brody cómico. Camino hacia él y las cadenas no me dejan acercarme más, lo intento con todas mis fuerzas, pero es inútil, estiro mi mano hacia él.

-Estúpidas cadenas. –se ríe con dificultad.

-Están hechas de plata Valakya.

-¿Plata Valakya? –me mira.

-Es plata traída de un lugar llamado Valakya... es mortal para mí, pero para ti... es irrompible. –me alejo.

-¿Entonces si me acerco podrías morir? –se ríe con dificultad.

-No, solo si me disparan con ella y me dan en el corazón.

-No creo que yo lo permita. –me mira sin decir nada y mis mejillas arden. –P-P-Porque me salvaste.

-No me debes nada. –sonrío.

-Lo sé. –la puerta se abre y entra una chica, cabello rubio, ojos verdes y piel blanca. Se acerca a un panel y aprieta un botón, la cadena que tiene Brody se encoge completamente, al igual que la mía, dejándome colgada. Ella abre la puerta y Brody gruñe.

-Cálmate salvaje, sólo hablaré con ella. –se acerca a mí. –Deberías estar muerta, Victoria. –dice observándome con desdén. –O deberías estar muriendo por no haber querido tomar sangre.

-¿Quién eres? –digo secamente y ella sonríe.

-Me llamo Vanessa Van Hellsing.

-Otra. –ella se ríe. –Al parecer no dejan de aparecer.

-Sí, querida, otra y siempre será así.

-Son como cucarachas, se propagan rápidamente. –dice Brody.

-Sigue hablando. –saca una estaca, me la entierra en el brazo y ahogo un sollozo.

-Déjala en paz. –dice furioso y ella se ríe.

-Deja de hablar. –se queda callado y Vanessa me mira.

-Bastarda...-la mueve y sollozo. Sé valiente, sé valiente...

-Luces como humana...-me abre la boca y la quito. –Ni siquiera colmillos tienes, pero aun así necesitas de sangre ¿no?

-No. –digo seria.

-Veamos. –saca un cuchillo y se hace un pequeño corte, pasa su mano cerca de mí y quito la cara. –Ahí están los ojos rojos y los colmillos. –dice como si hubiese descubierto algo magnífico. –Te propongo algo, si me dices como entrar a la mansión de los vampiros te doy mi sangre, toda la que quieras.

-No quiero tú asquerosa sangre. –me mira ofendida.

-¿Asquerosa? –dice enojada. –Mi sangre es de linaje puro, no como el tuyo o el del salvaje.

-¿Puro? –me río. –No me hagas reír, te crees superior a todos porque necesitas de cadenas Valakya, ajo, plata y agua bendita para vencernos. –niego. –No eres nadie, eres una simple humana con delirios de grandeza.

-Acabaré con tú sufrimiento. –dice enojada, aprieta un botón y agua fría cae sobre mí.

-¿¡Qué demonios te sucede!? ¡Estaba fría! –me mira perpleja.

HíbridaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora