Los Cuatro Principales.

26 0 0
                                        

Maya se había quedado dormida, había comido bastante, demasiado para una niña de su edad.

-Es normal. –me dice Brody sacándome de mis pensamientos y lo miro. Se ríe negando.

-No me asustes, idiota. –me abraza.

-Es normal que coma mucho, la próxima luna llena pasará por su fase de lobo.

-¿Le dolerá? –asiente y la miro.

-Créeme que es mejor ahora que más tarde. –lo miro. - ¿Te quedarás?

-Sabes que sí. –se ríe y me besa. –Llévala a la cama.

-Está bien, como ordene. –sonrío y la carga con cuidado.

Al rato estábamos acostados, era tarde y no podía dormir, entre el hormigueo en mi pecho, brazo y cuello, también sentía cierta incomodidad. Me volteo y miro la pared.

-¿Todo bien, cariño? –me dice Brody y niego. - ¿Qué tienes?

-Me siento extraña. –hace que lo mire.

-¿Extraña? –asiento. –No entiendo. –suspiro.

-Es...Es complicado y te vas a enojar.

-Me preocupas. –suspiro. –Dime, Vic, sabes que puedes confiar en mí.

-Lo sé. –me acaricia la mejilla. –Angelik me dijo que su hermano tenía ciertos poderes. –asiente. –Bien, uno de esos es que...no voy a tener sexo con él, yo te amo y...

-Espera, espera, Vic, no te estoy entendiendo. –lo miro. - ¿Acaso ese idiota te está obligando a algo? –niego. - ¿Entonces?

-Sabes que él me mordió. –asiente. –Hace 150 años su madre mordió a mi padre y Angelik dijo que ellos tuvieron sexo.

-¿Por qué lo mordió?

-Según ella, la mordida de su hermano es adictiva. –él se pasa las manos por el cabello.

-¿Solo surgió? –me mira y niego.

-Mi padre sentía un hormigueo en el cuerpo y la extrema necesidad de ir con su madre.

-Y tuvieron sexo. –asiento.

-Estuvieron juntos por mucho tiempo. –mira el techo. -Sabes que no te traicionaré ¿cierto? –me mira.

-Lo sé. –lo abrazo y pasa sus dedos por mi espalda. - ¿Ha ido a tú habitación?

-No, se mantiene alejado, sin embargo Chase me dijo otra cosa.

-¿Hay más? –suspiro.

-Sí.

-Dime. –paso mi dedo por su pecho haciendo que se estremezca y sonrío. –No hagas eso. –me río. –Continúa, cariño.

-Gael Vermont es literalmente mi fiel amigo.

-¿Qué? –lo miro.

-O sea que nunca me va a traicionar.

-¿Un esclavo?

-No lo digas de esa forma.

-No hay otra forma.

-Claro que sí, es como...si yo fuese su jefa.

-No me agrada la idea, nada de eso. –suspiro. –Sin embargo confío en ti, lo sabes. –me mira sonriendo. –Y si intenta hacerte algo, iré y lo desmembraré vivo.

-No hará nada, no permitiré que me haga algo. –sonríe y me besa. Nos separamos al escuchar a Maya sollozando.

-Iré a buscarla. –se levanta rápidamente y me siento. Vuelve con Maya en sus brazos aferrada a él, estaba temblando.

HíbridaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora