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"Los hermanos no siempre son amigos, pero los amigos siempre serán hermanos..."

Alguna vez leí que "La vida del ser humano es tan corta que cuando aprendemos como vivir la muerte nos ha alcanzado", es por eso que debemos aprovechar cada momento y no perder el tiempo aferrándonos a ideas o pensamientos o incluso acciones erróneas que tengamos, sobre todo cuando alguien nos hace verlas claramente, eso fue precisamente lo que me pasó a mi cuando hablaba con mi amiga acerca de ti y como había estado tratando los asuntos respecto a mis sentimientos hacia tu persona.

-¿Por qué hiciste eso? -preguntó refiriéndose claramente al consejo de mi mejor amigo que había seguido al pie de la letra-.

-Porque creo que tiene razón -contesté-.

Y no mentía, si algo tengo yo es que no me gusta adular a la gente, no me gusta decir las cosas para ser "políticamente" correcto, prefiero decir lo que siento que es correcto aunque a la mayoría -a veces a todos- no le agrade, e inclusive cuando he estado equivocado -porque lo he estado más veces de las que me gusta admitir- me mantengo firme en mi postura, hasta tú alguna vez dijiste: "Dices las cosas con tanta confianza que -aunque no sea así- pareces tener la razón siempre". Pero esta vez me hicieron ver que ese no era el camino.

-Bueno, a mi parecer estás mal, pero déjame explicarte por que. ¿La quieres?-preguntó-.

-Si-respondí-.

-Bueno, ¿Es tú amiga? -volvió a preguntar-.

-Si -contesté un poco más retraído-.

-Entonces ¿Por qué carajos dejarías de hablarle a alguien que quieres y que es tú amiga solo porque empiezas a tener sentimientos por ella?

-Para saber que le importo -contesté convincentemente-.

Y entonces me abrió los ojos.

-Amigo, si la considerabas tú amiga incluso antes de tener sentimientos por ella, ¿Por qué dudar ahora de que lo sea o de que le intereses? -preguntó amablemente.

Y en su tono se reflejaba comprensión, como cuando un pequeño se golpea accidentalmente por andar corriendo sin control y a pesar de que sea su culpa no lo reprendemos duramente, sino con tacto, con cariño, bueno así me reprendió ella por mis acciones absurdas.

-No debería hacerlo, creo que es mi amiga y que le importo, no sé si de otra forma pero como amigos si -confesé contristado-.

-Bueno, entonces el primer punto está arreglado, no le dejes de hablar solo para ver si le "interesas", ahora pasemos al siguiente ¿Que te preocupa? ¿Decirle lo que sientes? ¿Que te rechace?

Aquellas preguntas me hicieron reflexionar en porque guardaba mis sentimientos, primero pensé que era por pena pero después me di cuenta que tú y yo no tenemos filtros, tampoco le temía al rechazo porque no sería la primera vez que lo sufriría, y entonces supe que era.

-A perderle -confesé-.

-Para ti ¿Qué sería perderle? -inquirió-.

-Ella y yo somos amigos muy cercanos, aunque no sabemos todo del otro pero conectamos de una forma única, con el respeto que merece nuestra amistad -refiriéndome a mi acompañante aquella tarde- nunca había conectado con una amiga así, nunca habíamos sido tan iguales pero tan diferentes a la vez, no temo que me diga que no me quiere porque no es obligatorio que lo haga, tampoco pienso que lo que yo diga va a cambiar su opinión de mi porque si lo hiciera no la querría de la forma que lo hago, a lo que realmente le tengo miedo es que una vez cruce esa línea formalmente -porque ya lo había hecho aunque tú no lo supieses- solamente habrá dos alternativas: nos casamos algún día o dejamos de hablar, porque cuando se involucran sentimientos tú bien sabes que las cosas cambian, pero es que antes de sentir lo que siento por ella, de verla de la forma que lo hago sé que ella fue mi amiga y no quiero que eso cambie debido a lo que yo siento, no se me haría justo, sobre todo para ella, porque confía en mi, se podría decir que lo hace ciegamente, y no quiero echar a perder eso -finalicé claramente contristado-.

Y hubo una ligera pausa de aproximadamente 10 segundos, que -aunque no es mucho tiempo- cuando suceden parecen horas, entonces ella contestó:

-El pensar así no está mal pero tienes que ver las cosas de forma panorámica, no limitarte a un cuadro únicamente.

-¿A qué te refieres? -pregunté-.

-Piensa en un segundo en un cuadro acerca de las pirámides egipcias, se ven hermosas y si solo nos limitamos a ver el cuadro podríamos quedarnos con la idea de que todo en su derredor es igual, quiero decir que todo es desértico alrededor de ellas, pero ahora piensa en que sucedería si pudieras verlas no solo en un cuadro sino en un panorama o en un mirador, no solamente en el cuadro.

-Podría ver más allá de lo poco que la rodea -contesté-.

-Exacto y te darías cuenta que alrededor hay ciudad, edificaciones, que aunque las pirámides se mantienen intactas no son lo único que hay.

-Entonces ¿Qué me quieres decir? -inquirí-.

-Qué no te limites a pensar únicamente en lo malo que puede suceder, ve el "panorama" de tu situación, que quizás si no siente lo mismo ahora lo puede sentir en un futuro, y ahora es momento que te cuente mi historia -confesó- porque se que tú no me juzgarás, pero sobre todo sé que te ayudará a tomar una decisión.

-Pero conozco tú historia, bueno la mayoría -respondí-.

-Si, pero no conoces lo que pasó estos últimos 3 años.

Y tenía razón, no conocía que había sido de ella, la última vez que hablamos ella se encontraba en una etapa "distinta" de su vida, y aunque no fue mi intención alejarme las obligaciones del día a día y mis problemas personales hicieron que sucediera de esa forma, pero como dije anteriormente cuando hay una amistad tan fuerte todo eso no tiene importancia, porque comprendemos que hay momentos de la vida que tenemos que sufrirlos solos, que no siempre se nos puede ayudar a "caminar" por los problemas, que en ciertas situaciones lo mejor es hacerlo solos.

Y entonces comenzó.

S.D.E. ÁgapeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora