C U A T R O

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La fiesta ya estaba en un punto en el que nadie sabía que hacía.

Yo estaba bailando con Wos, y ni siquiera le había hablado antes.

— Voy por una bebida —le dije sonriente y caminé hasta la barra, en el camino alguien me tomó de las manos arrinconandome contra las puertas del armario.

Skone me miraba lujurioso, de un momento a otro me estaba besando, y yo a él.

Era una coreografía descoordinada, nos besábamos sin medida y sin importar más nada. Se separó un poco, me sonrió y se acercó a mi oído.

— ¿Vamos a mí habitación? —sonaba agitado, preso de la excitación.

Sonreí, asentí y lo sentí tomar mi mano jalándome fuera del lugar. Juntos caminamos hasta las escaleras, bajando un piso hasta una habitación individual, Skone abrió la puerta y justo al entrar me arrinconó de nuevo contra la pared.

— me gustas mucho desde hace unos meses —murmuró cerca de mi cara— Te he estado siguiendo, viendo lo que haces. Eres preciosa, me pones a 1000 cada que te veo —escucharlo decir eso, era algo sin duda gratificante.
— Yo... —me besó, me calló con un beso. Uno que subió de tono en segundos, sus manos bajaron a mí trasero, lo acariciaba por encima del vestido y de pronto, lo levantó de un tirón hasta mí cintura 

Se abrió paso bajo mis bragas para acariciar a carne viva mi cuerpo. Yo solo seguía besándolo sin miedo a nada, acariciando con mis manos su cabello.

Se separó, me tomó de las manos y me jaló hasta su cama, ahí me dejé caer y él se montó sobre mi. Mientras me besaba, con sus manos buscaba el ziper de mi vestido, sonreí 

— Está atrás —susurré, me di la vuelta debajo suyo y dejé mi espalda a su disposición. Lo sentí bajar el cierre y luego, me besó los hombros.

No llevaba sostén, y aunque sabía que a este punto no podía darme vergüenza que él me viera, por alguna razón no quería darme la vuelta.

— Venga, tranquila —me habló al oido— confía en mí.

Lentamente me di la vuelta, con mis manos quité mi vestido por completo y luego, lo ayudé a quitarse la camisa.

Un vez más, se apoderó de la situación. Con su mano derecha acariciaba mi pecho y con la izquierda se deshacía de su pantalón. Ahora más que nunca estaba consciente de que no estaba en mi sano juicio, y que quizás mañana recordaría esto como una muy mala acción.



Abrí los ojos lentamente al sentir la luz en ellos, la cabeza me daba vueltas y sentía mi cuerpo débil y cansado.

Me senté, ahí me di cuenta que no estaba sola, tenía compañía.

Skone a mí lado dormía plácidamente, respirando tranquilo y con cara relajada.

Abrí a tope mis ojos a la par de mi boca, había dormido con Skone. Me levanté de la cama cuidadosamente hasta el baño. En el camino levanté mi bolso del suelo, y corrí con él hasta la segunda puerta en la habitación.

Me lavé la cara, debía salir de aquí pronto. Antes de que él despertara.

Abrí la puerta con sigilo y salí, tomé mi braga del suelo y me la puse, a la orilla estaba mi vestido. Me lo puse también y luego me puse los zapatos. Jamás me había vestido tan deprisa.

Salí de la habitación lo más silenciosa que pude y corrí escaleras abajo esperando no toparme con ninguno de los chicos.

Llegué al lobby, corrí pero me detuvo la voz grave que conocía.

— Heeey, buenos días Elisa —sonrió el rubio, me detuve— Ayer después de que bailamos ya no te vi —se rascó la cabeza.
— Sí... Yo —miré a otra parte— Me quedé rumbeando por ahí —sonreí ampliamente, él también
— ¿Ibas a tu casa? —preguntó, asentí
— Sí, debo ir al trabajo en un par de horas y no puedo tardar más —suspiré— pero nos veremos luego, ¿Se quedan más días aquí, no? —pregunté, asintió
— Creo que nos quedamos 4 días, pero no sé —alzó los hombros— bueno, igual nos veremos en la compe, que no?
— ah, es verdad. Mañana —en serio debía irme. Tenía miedo a que Skone bajara.
— ¿Eude tiene tu número? —se acercó a mí
— Sí, jaja
— se lo pido y te llamo, ¿Vale? Quizás vayamos a cenar por la noche, estaría genial que vinieras —asentí sonriente— bueno, ahora sí te dejo —me dejó un beso en la mejilla y entró al hotel de nuevo. Corrí a la calle y detuve al primer taxi que vi.

Eso... Había estado cerca.



Skone

Abrí mis ojos con pesadez, anoche nos habíamos liado Elisa y yo. Lo recordaba a la perfección. Sus gestos, sus movimientos, recordaba todo de anoche.

Sonreí, me senté y vi que no estaba a mi lado, ni su ropa estaba en el suelo, no había rastro suyo de su paso por mi cama. Me puse de pie, me vestí y bajé a buscarla al lobby. Los chicos me miraron desde el comedor, me acerqué.

— Hey Chemi —saludó Blon— En la tarde noche queremos salir a beber por ahí, nos preguntábamos si quieres venir o algo así —asentí
— ahí estaré —respondí— ¿Vieron a Elisa? —pregunté, Ginés a lo lejos miró hacia acá.
— ¿Elisa es la chica bonita con la que llegaron Manel y Ginés ayer? —asentí— pues... No, no la vi —negó.
— ¿Han visto a Eude? —pregunté entonces
— Creo que salió pm Bnet al zoológico, pero no lo sé —alzó los hombros. Genial. Entonces, no podía encontrarla y no podía llamarla. Increíble.

Me alejé para desayunar algo, estaba hambriento. Me senté junto a Ginés y Manel, ambos me miraron. Aunque no de la misma manera.

Manel me miraba como mira a todo el mundo, juguetón y distraído.
Ginés me miraba intrigado

— ¿Pasa algo? —le pregunté
— ¿buscabas a Elisa? —preguntó de vuelta, asentí— la vi en la mañana, fue a su casa para ir al trabajo después. La invité a venir a cenar conmigo esta noche —dijo, sonreí. Claro, como si le fuese a decir que sí después de lo que pasó entre nosotros anoche— me dijo que pidiera su número a Eude, y prometí llamarla. Pasaré por ella a casa —sonrió.

Estaba celoso, pero no tenía razón.

Pᴇʀᴏ ᴍᴀɴ̃ᴀɴᴀ ~ Sᴋᴏɴᴇ (🆃🅴🆁🅼🅸🅽🅰🅳🅰)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora