08 - Miedos, dudas y silencio

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Volvió a mirarlo detenidamente, mientras el profesor dictaba clases. Cabellos liliáceos, algo largos, pero que no llegaban hasta sus hombros, grandes y expresivos ojos azul cielo, rostro de niño, semblante serio. Había algo en él que le recordaba a alguien. Había algo en el que le atraía, pero a la vez le dolía, por eso quería mantenerlo lejos.

-Ryuuzaki... ¿Puede decirme qué fue lo que dije?- dijo el profesor, despertándola de sus pensamientos.

-¿Eh?... bueno... yo...

-Si no le interesa mi clase no tiene por qué perder el tiempo aquí.

-Lo siento...- las mejillas de Umi se tiñeron de color rosa. No era la primera vez que era regañada en clase, pero como nunca se había sentido avergonzada. ¿Era por qué estaba él?

-La clase termino unos segundos después. Umi tomó sus libros y salió de prisa. Caminó por los pasillos, vacíos a esas horas.

-¿Te encuentras bien?- sintió de repente.

-¡Brandon!

-Estabas cómo en otro mundo... La verdad es que te he visto así en muchas clases.

-No me pasa nada... Sólo... tengo problemas de concentración.

-Ah... bueno... he tomado muy buenos apuntes... si quieres vamos a tomar un café y te pongo al día.- Umi sonrío al mismo tiempo que se sonrojaba. ¿Cómo decirle que no?

Ascot caminaba por el jardín del palacio. Era de madrugada y no podía dormir. Todo lo que había pasado los últimos días lo tenia muy preocupado, en especial porque ahora tenía por quién velar. De repente, levantó la mirada y la vio sentada a los pies de un árbol. Se acercó a ella y notó que lloraba.

-¿Qué ocurre Umi?- dijo preocupado. Ella pareció sobresaltarse, no lo había escuchado llegar. Lo miró y se puso de pie rápidamente.

-Ascot... no te oí llegar.

-¿Lo extrañas?- preguntó mientras secaba sus lágrimas con su mano. Ella afirmo con la cabeza y unas cuantas lágrimas más se le escaparon.

Clef salió al balcón de su despacho, estaba agotado. Miro hacía el jardín y pudo distinguir con precisión a la pareja, en una situación que le despertaba unos celos inexplicables.

-Todo esto es muy difícil... no sé qué pasará mañana, cuando volveremos... y tengo miedo de no volver a verlo. - Ascot se acercó a ella y la abrazo. Umi reposo su cabeza en su hombro.

-¿Qué pasó con esa confianza y positivismo?

-Es difícil mantenerlos cuando temes perder lo único que tienes en la vida.

-Umi...- dijo tomándola de los hombros y separándola de su cuerpo.- No digas eso... tienes a Hikaru y a Fuu... y siempre, siempre, sin importar lo que pase, me tendrás a mí.

-Ascot...- Umi lo miró fijamente, sus ojos estaban aún llenos de lágrimas.

Él no soportaba verla llorar, por eso se dejó llevar por esos ojos tan profundos como el mar. Su diva había vuelto. La razón de su existir durante mucho tiempo, de sus penas y sus alegrías.

Él era tan amable, tan dulce, tan simple... tan parecido a Brandon... Le despertaba tantos sentimientos encontrados... ¿amor? Sus rostros se acercaron lentamente. Umi cerró los ojos y se dejó llevar sin pensar. Ascot hizo lo mismo. Ella se puso en puntas de pie para quedar a su altura. Sus labios se rozaron unos segundos. La sensación fue tan agradable que desearon más y más, así terminaron fundiéndose en un tierno beso.

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