Drag.

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Tras el desafortunado encuentro con los padres de Michael, a él le ha llegado un mensaje en el que un amigo suyo de la infancia organizaba una fiesta esta misma tarde y como era de esperar, Mike no esperó nin un segundo para aceptar la invitación. Por lo que, subimos de nuevo a mi coche mientras su madre le gritaba que ni se le ocurriera irse y nos dirigimos al lugar de la fiesta mientras, él no paraba de reírse al recordar mi cara cuando vi a sus padres.

Cuando llegamos comprobamos que la fiesta era en un piso y seguramente por eso la hacía por la tarde, Michael rodeó mis hombros con su brazo hasta que entramos en el edificio, en el momento en el que nos encontramos con más gente decidió soltarme, guiñarme un ojo y desaparecer.

Echo un vistazo al lugar y a pesar de ser un piso es bastante grande y por suerte tampoco hay mucha gente y no hay nadie a quien conozca. Resoplo y me acerco a la mesa de las bebidas a pesar de que no me apetece tomar nada, si no fuera porque Michael no tiene forma de volver a casa, me iría. Veo como un chico moreno se acerca a mi con una sonrisa, me guiña un ojo y dirige su mirada a la mesa, se hace con un vaso y empieza a llenarlo.

- ¿Quién eres?- Escucho su voz pero él no aparta la vista del líquido.

- Kaytlin, he venido con Michael.- Él asiente y en cuanto termina de llenar su vaso me mira apoyándose con su mano libre en la mesa.

- Yo soy Calum, el dueño del piso.- Él vuelve a sonreir, dirige su mirada al frente, hacia las más o menos diez personas que están saltando en su salón y se lleva el vaso a la boca.

- ¿Sabes dónde está Michael?- Calum termina de beber y me mira de nuevo.

- ¿Qué pasa no te divierte la fiesta?- Da otro trago a su bebida.

- La verdad es que no.- Se encoge de hombros y deja de nuevo el vaso sobre la mesa.

- ¿Ves ese pasillo?- Él me señala el pasillo que hay a la derecha del salón, yo asiento.- Creo que lo vi entrar en la segunda puerta de la izquierda.- Hace una pausa y me mira con una pequeña sonrisa.- Con una chica.- Resoplo y me alejo de ese chico en dirección al pasillo, en cuanto estoy en la entrada, Michael sale exactamente de la puerta que había dicho Calum con una gran sonrisa y una chica alta, de pelo negro con mechas rodeándole la cintura. Él me mira y ni se inmuta.

- ¿Por qué estás tan seria?- La chica se separa un poco de él pero sigue teniendo uno de sus brazos en la cintura de Michael.

- ¿Podemos irnos?- Él se pone ligeramente más serio y niega con la cabeza.

- Acabamos de llegar, ¿por qué te quieres ir tan pronto?- Me encojo de hombros y resoplo al ver como esa chica se acerca a su cuello y deja un pequeño beso en él sin que Michael haga nada más que volver a sonreír.

- Yo me voy, ya volverás a casa cuando te salga de la polla.- Él suelta una pequeña carcajada como si no estuviera hablando en serio, doy media vuelta y en menos de un minuto salgo de ese edificio. Cuando estoy en la calle escucho que grita mi nombre, me giro y él se dirige hacia mi con los brazos medio extendidos hacia los lados como si no entendiera absolutamente nada de lo que pasa. Espero a que esté a mi altura para poder hablar sin gritarnos y sin que nos mire todo el mundo.

- ¿Se puede saber qué es lo que te pasa?- Yo suelto una carcajada a modo de ironía y él sigue con la misma expresión de desconcierto.

- ¿Qué es lo que te pasa a ti? ¿Qué hacías con esa chica en una habitación estando yo en la misma fiesta? Si me vas a poner los cuernos por lo menos sé un poco más inteligente.- Él sonríe y da un paso hacia mi haciendo que yo haga el movimiento contrario para impedir que acorte la distancia entre ambos.

- Vamos, no estaba haciendo nada. Y aunque lo estuviera, ¿qué pasa que tú no me prometes fidelidad pero yo si que lo tengo que cumplir?- Yo asiento cruzándome de brazos.

- Bien, pues hemos acabado.- Él mete las manos en los bolsillos de su pantalón y resopla.

- ¿Tan pronto?

- Si, en realidad tampoco íbamos a durar mucho más, te dije que no estoy hecha para esto.- Él se pasa la lengua por los labios antes de hablar y por ese movimiento me doy cuenta de que están más rojos e hinchados que cuando llegamos.

- Es decir, que no eres capaz de ofrecer exclusividad al chico con el que estás, pero tampoco eres capaz de soportar que él no te la dé.- Una sonrisa victoriosa se forma en su cara al ver que durante unos segundos no le contesto.

- Pues por eso, si ninguno va a ser fiel prefiero tenerte simplemente para follar, es más divertido y da menos problemas.- Él se encoge de hombros.

- Si es lo que quieres, está bien.- Pensaba que él insistiría un poco más, como lo habían hecho otros chicos antes, pero no es así.- Llámame cuando quieras.- Yo asiento y veo como por la puerta del edificio sale la chica con la que él había estado arriba, así que doy un paso hacia Michael y le rodeo el cuello con mis brazos haciendo que él se incline y uno mis labios a los de él en un beso posesivo.- ¿Está detrás?- Yo asiento y él niega con la cabeza con una pequeña sonrisa.- No puedes besarme así y largarte.- Me encojo de hombros y doy un paso hacia atrás alejándome de él.

- Te llamaré y más te vale no meter la polla ahí.- Señalo a la chica sin importarme que ella está pasmada mirando hacia nosotros.

- Ya no estamos juntos.- Él me guiña un ojo sin dejar de sonreir.

- Lo sé, pero si quieres que sigamos follando, simplemente no lo hagas.- Niega con la cabeza y se muerde el labio inferior.

- Eres una loca posesiva.- Yo sonrío y me doy media vuelta.

- Te encanta que lo sea.- No lo veo pero sé que sigue sonriendo, camino hacia mi coche sabiendo perfectamente que por muy bien que se porte con esa chica, tras ver como me besaba, ella no aceptará tener nada con él. Pongo el coche en marcha pero no tengo ni idea de a donde ir, no me apetece volver a casa y por absurdo que parezca, incluso prefiero ir a la facultad, tal vez pueda correr un rato o encontrar algo más divertido que hacer que escuchar a mi madre decirme lo mala hija que soy por no haber vuelto a casa tras las clases.

Fucking exhausting ( Luke Hemmings )Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora