Mientras Kushina y Hinata se entretenían charlando y haciéndole mimos a Shinachiku, Minato miraba de forma inquisidora para su hijo. Naruto estaba nervioso. No sabía muy bien cómo explicarle a su padre las razones por las que Hinata se estaba quedando unos días con él.
Días que no quería que acabaran.
Sacudió la cabeza frenéticamente, negando. Minato alzó una ceja, intrigado por las reacciones del rubio menor. Al fin, este se atrevió a levantar la vista y mirarlo. Tomó aire y decidió que contar la verdad sería la mejor opción. Su padre no era tonto, y más pronto que tarde averiguaría la verdad. Él no creía que hubiera nada de malo en que Hinata viviera con él y con Shinachiku, pero entendía que los demás no lo vieran de esa forma.
Hinata no era su novia, mucho menos su prometida o su esposa. Ni tampoco era la madre de Shinachiku.
―¿Y bien?―apremió Minato.
―Ella... se presentó aquí hace varios días ya... En ese momento Shinachiku no paraba de llorar y yo ya lo había intentado todo... Entonces Hinata-chan―Minato alzó de nuevo una ceja ante la manera tan cariñosa en que Naruto había nombrado a la Hyūga―lo tomó en brazos y le dio un masaje y enseguida se calmó... Le ofrecí quedarse esa noche como agradecimiento en una de las habitaciones que había libres y... eh... desde que está aquí. Shinachiku siempre está tranquilo cuando ella está cerca y me ha estado echando una mano con las cosas de la casa y... eh... ―Naruto no sabía qué más excusas poner.
Minato, por otra parte, en vez de regañarlo sonrió abiertamente. Naruto frunció el ceño. Cuando su padre ponía aquella expresión era que algo estaba maquinando o pensando, algo que no quería compartir con nadie. Como si él supiera algo que los demás no. Cosa que siempre le había funcionado en los negocios, por otra parte. Minato Namikaze, según se decía, parecía tener poderes para predecir el futuro. Siempre acertaba en sus suposiciones.
―De acuerdo, hijo. Solo... ¿Hiashi está de acuerdo con esto?―Naruto hizo una mueca ante la mención del padre de Hinata.
―Hinata-chan me dijo que sí, que le había dado permiso para venir. Creo que ha hablado con él un par de veces desde que está aquí. ―Un suspiro involuntario salió de sus labios.
Sabía que en algún momento su amiga peliazul tendría que regresar a Konoha. Ella también tendría sus propios asuntos que atender, a pesar de que estaba de vacaciones hasta que empezara la universidad en septiembre. Seguramente papeleo para matricularse y demás. Que él no fuera a ir ese año era otra historia. Necesitaba tiempo para hacerse con su nueva situación. Además, no quería abandonar a Shinachiku tantas horas en manos de sus padres o de alguna niñera desconocida.
―¡Naruto!―El grito de Kushina sacó a ambos rubios de sus pensamientos―. ¡Mira, mira! ¿A que está monísimo'ttebane?―Al aludido le cayó una gotita por la nuca al ver a su hijo vestido con un pelele de cuadros escoceses junto con unos patucos rojos y una capotita también roja.
Detrás de su madre, Hinata le pedía disculpas con la mirada, como dándole a entender que no había sido capaz de disuadir a la Uzumaki de su empeño. Naruto le sonrió, dándole a entender que todo estaba bien.
No había nada ni nadie en el mundo que pudiera parar a Kushina Uzumaki, y él lo sabía demasiado bien.
―¡Minato, sácame una foto!―El aludido se levantó con una sonrisa y sacó el móvil del bolsillo del pantalón.
Lo apuntó a donde estaba su mujer sujetando a su nieto de cara a la cámara.
―¡Decid patata!
―¡Patata!―Naruto avanzó hacia Hinata, con paso resignado.
Miró de reojo para la chica y vio que ahora sonreía enternecida por la escena entre el bebé y sus abuelos. Shinachiku también parecía estar disfrutando, porque hacía amago de querer sonreír. Parecía que ser el centro de atención le gustaba.

ESTÁS LEYENDO
Vínculos
FanfictionDicen que los lazos que te atan a otra persona es lo que te define, y mucho más si estos son los llamados de sangre. Pero... ¿acaso no hay vínculos más profundos y sinceros que otros? ¿Acaso se puede reparar lo que nunca ha estado unido? Madre no ha...