Sakura tragó saliva, sin saber qué decir, cómo actuar. Allí, delante de ella, tenía a la que en su subconsciente consideraba su rival, su competencia directa. Ninguna de las dos dijo nada durante varios y largos minutos. Simplemente se dedicaron a mirarse, a observarse, a estudiarse. Cada mínimo detalle de la otra quedó grabado en sus mentes.
Hinata notó con envidia lo esbelta que se había hecho la Haruno con los años. Seguía siendo igual de delgada, estaba más alta y todo ello, junto a su pelo rosado y sus ojos verdes le conferían un aspecto exótico que, seguramente, llamaría la atención de más de uno. Algo que no había cambiado desde el instituto.
Sakura, por su parte, se fijó en que su ex compañera de colegio llevaba el pelo más corto, enmarcando su rostro ovalado y de rasgos elegantes y delicados. Las curvas que habían definido su cuerpo de joven ahora estaban más acentuadas. Sakura no pudo evitar que sus orbes jades se deslizaron a lo largo de su brazo izquierdo hasta la mano, quedándose fijos en el dedo anular de la mano izquierda, donde una alianza y un anillo adornado con un sencillo solitario brillaba bajo las luces del vestíbulo del hotel.
―Hinata―volvió a decir Sakura, haciendo un considerable esfuerzo porque las palabras salieran de sus labios. Tuvo que respirar hondo, tratando de tranquilizarse.
La Uzumaki se limitó a seguirla mirando. Sakura tragó saliva nuevamente, esperando, buscando en su mente algo qué decir o hacer para romper aquel asfixiante silencio que las envolvía.
―¿Vamos a tu habitación?―Sakura respingó ante su sugerencia, pareciendo horrorizada con la misma. Hinata esbozó una levísima sonrisa―. Prometo ser buena. ―El intento de broma relajó un tanto la tensión en los hombros de Sakura, pero aun así seguía reticente a acceder a su petición.
―Podemos ir a la cafetería del hotel. Es magnífica―dijo, con la esperanza de que Hinata aceptara su sugerencia. Pero la morena negó con la cabeza, dándole a entender que no le servía.
―Lo que tengo que decirte requiere un sitio algo más... privado. ―Tragando saliva una vez más, Sakura apretó su bolso.
―Hinata, yo...
―Solo quiero hablar. Nada más―insistió Hinata. Tras varios segundos de vacilación, al fin Sakura asintió, con cautela y resignación. Se dio la vuelta y caminó hacia los ascensores, llamando a uno para que bajara. Hinata la siguió en el acto. Mientras esperaban, Sakura le echó un vistazo por el rabillo del ojo, diciéndose que los años no habían tratado mal a la ex Hyūga. Tan solo llevaba unos leggins y una camisa sencillos, y unas zapatillas de deporte. A modo de bolso le colgaba una enorme bolsa de tela de uno de sus hombros.
Parecía una ama de casa normal y corriente que hubiera salido a hacer la compra, como todos los días. Aunque Sakura sabía que no era del todo así, porque Hinata trabajaba. Si recordaba bien, había ido a la escuela de bellas artes y posteriormente había cursado un máster en diseño gráfico o algo así. Trabajaba por cuenta propia desde hacía unos años y por los informes financieros que su abogado había solicitado y que ella había visto y estudiado hasta la extenuación con la esperanza de encontrar alguna falla que usar en su favor, no le iba nada, pero para nada mal. Tenía una clientela fija y luego un amigo que trabajaba en una galería de arte y que también era pintor que de vez en cuando le solicitaba algún encargo. Y también Naruto le había dado algún que otro trabajillo de publicidad a través de su estudio de arquitectura, ya fuera para ellos o para alguno de sus clientes.
Mientras el ascensor anunciaba su llegada al vestíbulo con un pitido, Sakura cerró los ojos, con una sonrisa triste. Hasta en eso se complementaban. Los dos habían escogido carreras donde primaba el dibujo.
Sacudió la cabeza, obligándose a dejar de pensar en tonterías. Entró en el ascensor cuando ya todos habían salido y Hinata había entrado. Pulsó el número de su piso y las puertas se cerraron con un chasquido. El ascensor empezó a ascender y fue parando en las plantas solicitadas por sus ocupantes. Por fin llegaron al piso en el que se ubicaba la habitación de Sakura y ambas mujeres salieron en cuanto las puertas del ascensor se abrieron nuevamente.
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Vínculos
FanfictionDicen que los lazos que te atan a otra persona es lo que te define, y mucho más si estos son los llamados de sangre. Pero... ¿acaso no hay vínculos más profundos y sinceros que otros? ¿Acaso se puede reparar lo que nunca ha estado unido? Madre no ha...