Sakura vio a su abogado hablando por teléfono, su tono duro y autoritario hizo que un escalofrío le recorriera la espina dorsal y se abrazó a sí misma, frotándose los brazos por encima de la blusa verde claro que llevaba puesta ese día. Madara la había citado aquella mañana con urgencia para, al parecer, hablar de algo que lo tenía, si no alterado, al menos sí contrariado, bastante contrariado.
Cuando al fin colgó el teléfono clavó sus ojos negros como el carbón en ella, con el ceño fruncido, como si le estuviera recriminando algo.
―Al parecer, señorita Haruno, no me lo ha contado todo. ―Sakura se desconcertó.
―¿A qué se...
―Por favor, si va a jugar al juego de "Yo no sé nada" intente ser más convincente. Vamos a necesitar que mejore sus dotes de actuación de aquí al juicio; le recomendaré a un par de profesores de interpretación amigos míos. No le prometo que puedan hacerle un precio especial, pero-
―¡Espere! ¿Profesores de interpretación? ¿Por qué debería yo... ―Se calló al ver a su abogado resoplar, mientras apretaba el puente de su nariz entre sus dedos índice y pulgar.
―Señorita Haruno, le dije que tenía que ser sincera conmigo, al cien por cien, si es que quería conseguir la custodia legal y total de su hijo, ¿no es cierto?―Sakura asintió―. Pero usted no ha cumplido su parte del acuerdo, porque no me lo ha contado todo. ―Sakura pestañeó, la sospecha abriéndose paso en su mente.
―N-no sé a qué...
―¡Por Dios, ya basta! ¡O es sincera conmigo ahora mismo o abandono el caso y la dejo tirada! ¡Usted decide!―Sakura se encogió en su asiento, mordiéndose el labio inferior mientras luchaba contra el creciente pánico que amenazaba con apoderarse de ella.
Cerró los ojos, inspiró hondo y los volvió a abrir. Rebuscó en su bolso hasta dar con su bote de pastillas y cogió una, metiéndosela en la boca y tragándola. Agarró el vaso de agua que la secretaria de Madara le había traído minutos antes y lo vació prácticamente de un trago, evidenciando así su nerviosismo. Lo volvió a dejar sobre la bandeja que estaba encima de la mesa y luego miró directamente al letrado, que esperaba, impaciente, por una respuesta por su parte.
―Ti-tiene razón, no he sido completamente honesta con usted pe-pero... ―Madara asintió y le hizo un gesto, como apremiándola a que se apresurase―. Entiéndalo, por favor, no es algo que me guste ir contando por ahí... yo misma tardé... tardé mucho en asimilarlo y... eh... aún... aún estoy trabajando en eso de la aceptación... ―Volvió a respirar hondo―. Una de las... las razones de que quiera... conseguir la custodia de mi hijo... el hijo al que abandoné hace diez años sin mirar atrás... es... que tengo cáncer, cáncer de útero―confesó al fin.
Madara se la quedó mirando fijamente, pero no la interrumpió, sino que esperó a que ella continuara hablando.
―Está ya demasiado avanzado como para que me someta a los tratamientos estándar así que... mi única oportunidad es... hacerme una operación, una cirugía... mayor, una histerectomía―aclaró al fin; las palabras salieron con sumo esfuerzo de sus labios, casi tuvo que empujarlas desde lo más profundo de su garganta―. Lo que me dejaría incapacitada para... tener más hijos. Mi única oportunidad de ser madre... es Shinachiku. ―Esto último lo dijo en apenas un susurro, casi inaudible.
Madara bufó, dejándose caer sobre su elegante silla de cuero y echándose hacia delante, tamborileando sobre la mesa con sus dedos largos y pálidos.
―¿Se da cuenta, señorita Haruno, de que la jueza va a ver su petición como un simple capricho?―Sakura pestañeó de nuevo.
―¿Capricho? ¿Qué quiere-

ESTÁS LEYENDO
Vínculos
FanfictionDicen que los lazos que te atan a otra persona es lo que te define, y mucho más si estos son los llamados de sangre. Pero... ¿acaso no hay vínculos más profundos y sinceros que otros? ¿Acaso se puede reparar lo que nunca ha estado unido? Madre no ha...